Sobrarbe es mi vida, gente sencilla y parajes únicos. El lugar donde mis cenizas, dentro de muchos años espero, abonaran nuevos bosques y praderas.

21 sept. 2012

El Cebollar! "Na, déjalo, es una cría"

Entre dos tierras!
Celebrando el reencuentro con nuestros colegas canariones, que ya estuvieron de visita en 2008 por estas tierras, el pasado jueves nos metimos entre pecho y espalda la siempre agradecida ruta del Cebollar de Torla.
En esta ocasión Meloka y Nanotegi vinieron a la península para rular por Navarra y la Zona Zero del Pirineo Aragonés. Si en el Feudo Navarro fué el Comando Naburro quienes les hicieron de cicerones, en nuestra tierra fuimos el Comando Sobrarbense los guías, con el añadido de Javito que se vino de prestado.
Ceprenando con unas vistas del copón!
Coronando el Collado del Cebollar
Tras varios sobos continuados de pedal en tierras forales nos llegaron un tanto reblandecidos y sin interés en interminables pateos o rutas de 12 horas, lo que cuadraba perfectamente con mi estado actual, así que nos decidimos por una de esas rutas que dan de sí mucho más de lo que parecen.
En apenas 24km y 1000m de desnivel acumulado nos vamos a encaramar a los 2000m, sobre el vértice imaginario que forman los valles de Ordesa y Bujaruelo, ahí es nada...
No es la mejor época, pues en pleno otoño se haya tapizado de colores y resulta asombroso, pero los últimos chubascos han sacado color al monte y no está nada, pero nada feo.
A darle al callo!
Ordesa!!
Tras atravesar su precioso casco urbano salimos de Torla por sendero, donde una serie de repechos empedrados nos dan la bienvenida y nos dejan tibios de primeras, pechugazo en frío para variar.

El sendero, eso sí, es precioso y nos deja en la pista que sube al Collado del Cebollar, una pista larga y que se lleva bien, primero enfoscada para abrirse paulatinamente a zonas de pasto y tasca que ofrece unas fabulosas vistas del inicio de Ordesa, especialmente las Proas de Mondarruego y la Cresta de Diazas.
Javito flipando con Bujaruelo
Tasqueando!
Con bastantes paradas para las fotos llegamos al collado, donde echamos un tiento a la alforja y nos escojonamos vivos con la labia de Melo y Nano
Al poco rato continuamos marcha, protecciones mediante, para encarar la bajada.Una senda PR que baja hacia Bujaruelo, dirección norte, primero flanqueando una inmensa ladera boscosa de pino negro y posteriormente cruzando varias lomas de tasca.
Aquí ya se ve a la izquierda el valle de Bujaruelo en todo su explendor, con el Vignemale al fondo, la cresta de Otal sobre nosotros y a la derecha las impresionantes paredes de Ordesa. El ambiente, pese a no estar a gran altura es brutal.
Melokoa ride
Cómo molan los hayedos!
Pasada la tasca nos internamos en un hayedo de cuento, todavía verde. Sendero facilito, sin piedras, vertiginoso y con curvas enlazadas de las que hacen afición. Tiramos fotos como desustanciados y gozamos de lo lindo.
Acabado el bosque salimos a una diagonal inundada de piedras que nos deja junto a la ahora seca cascada del Salto del Carpin, ya en pleno desfiladero del río Ara, parte inicial del valle de Bujaruelo.
Clases de curveo
Javito llegando abajo
A partir de aquí se sucenden los tramos rápidos de senda, partes mas llanas de pedalear y otras más pendientes y sinuosas, que nos llevarán (en un buen rato) a la carretera de Torla, cerca del Puente de los Navarros, dando por concluída la ruta.

Unas cervezas y bocata en Torla, y vuelta para Ainsa que por la noche nos esperan unos solomillacos y txuletones en compañía de Oriol, que al día siguiente se encargará de darles a los canariones una ración de Coasta Doble con la que se marchen bien contentos y doblaos de vuelta a las Islas Afortunadas.

 Afortunadas de tenerlos, claro que si!!
Melo supersónico