Sobrarbe es mi vida, gente sencilla y parajes únicos. El lugar donde mis cenizas, dentro de muchos años espero, abonaran nuevos bosques y praderas.

26 nov. 2008

A la vez.

Fin de semana cargado de sentimiento

A la vez divertido, cargado de risas y de amistad, de recuerdos, de cariño, de vitalidad.
A la vez triste, dolorido, de llorar y padecer, de apoyar y comprender, de luto y campanas fúnebres.

Era el fin de semana que nos volvíamos a juntar los compañeros de piso de la universidad. Luismi, Alberto, Nacho. Sólo faltaba David, el hermano de Nacho. Es tan especial el nexo que tenemos que creo que cuando nos separamos el tiempo se detiene para nuestra amistad. La volvemos a reencontrar siempre intacta, siempre donde la dejamos.
No hace falta hablar mucho, aunque con Alberto es imposible no hacerlo, sólo compartir una cerveza juntos dice más cosas que horas de conversación con otras personas. Es una suerte contar con amigos así, tan diferentes y tan comprensivos. Un lujo.
Nos dimos un paseo por Plana Canal, Basones y Sestrales, con sus impagables vistas de Añisclo desde arriba, con sus proas colgadas en el vacío a muchos muchos metros por encima de los árboles que se arremolinan por doquier dentro del cañón.
También salimos por la noche, nos reímos a rabiar, y curamos la resaca juntos el domingo.
Pero sobre todo estuvimos juntos, nos abrazamos y nos volvimos a mirar a los ojos.

A la vez, el viernes por la noche se apagó la vida del padre de uno de mis mejores amigos. Amigos desde críos, desde que tengo uso de razón. Una cruel enfermedad se lo llevó cuando le tocaba empezar a disfrutar de la vida tras décadas de trabajo para darles de todo a sus hijos y su mujer.
Cualquiera que me conoce sabe que no se qué decir en estos momentos. Por suerte con Luisito no tenía porqué decir nada. El sabe que siempre estaré ahí al lado para lo que necesite.
Seguro que su padre desde donde esté se mostrará muy orgulloso del réquiem que le dedicó en una iglesia abarrotada de amigos, que acabó en un aplauso de los que no se olvidad jamás.
Ahora toca lo más difícil, conseguir que recobre la alegría cuanto antes, sin olvidar, recordando, pero con una sonrisa por lo que fue y no una lágrima por lo que podría haber sido. Habrá que echarle una mano, o las que sean.

4 nov. 2008

Sensaciones

Ocurre cuando me siento al volante y escucho alguna canción, no tiene porqué ser de mis favoritas, ni siquiera conocida.
Vuelven a la mente las sensaciones tremendamente intensas del mountain bike, me recorre un escalofrío al recordar involuntariamente la descarga de adrenalina que supone un descenso, el vello se me eriza y estoy en la montaña de nuevo.
Un reloj, el recordatorio de que necesito otra ración de pulsaciones disparadas.