sábado 10 de octubre de 2009

La Munia: Las Puertas de la percepción


Sol, tu que nos marcas el rumbo hacia las puertas que dividen la luz de las penumbras.
Luz que proyecta sombras, penumbra que esconde reflejos cristalinos

Tierra y hierba, conjugadas sobre una ladera, formando el camino que hemos de andar.
Camino con inicio, camino sin fin

Viento que nos traes recuerdos de un ayer y de muchos mañanas que ya han sucedido en nuestras mentes.
Viento que nos refrescas al calor, viento que nos hielas en el frío.

Nieve, metáfora de la naturaleza, a veces efímera, otras en cambio, imperecedera.
Nieva desde el cielo, nieva desde el suelo

Agua, la necesidad de lo potencialmente devastador, indomable tañedora de murmullos.
Agua que remansa en lagos cristalinos, agua que sudamos a cada paso

Roca, mole oscura que pacientemente aguardas nuestras manos y pies como hiciste y harás dentro de cientos de miles de años.
Roca, protagonista de tantos sueños creados y espectadora de tantos otros rotos.

Viento y agua, Rodin y Miguel Ángel que esculpís las formas más caprichosas que un visionario jamás podría soñar.

Vosotras que diseñasteis la mágica V del collado de las Puertas, vosotras que disteis forma a la hermosa arista de La Munia, que cincelasteis las verticales paredes de Barrosa y labrasteis los contrafuertes del Robiñera. Sois las que moldeasteis una isla a 2500mt de altitud en medio de un ibón de Feng Shui, las artífices casi siempre mudas de todo el paisaje por el que hoy nos movemos.

Qué incapaces somos los humanos a vuestro lado:

Ay! si las obras del mejor de los escultores tuviesen la capacidad de evocación y necesidad que proyecta sólo una de vuestras aristas de roca y hielo.
Qué sala cuenta con una iluminación par a los juegos de luz y sombra del sol y las nubes?
Qué valdría una talla mundana que tuviese la capacidad de persuasión de estos simples ibones?
Qué museo puede presumir de unas alfombras de hierba fresca?
Qué medidas de seguridad guardarían una escultura capaz de inspirar los mismos sueños que infunden las caprichosas formas del macizo de Monte Perdido recortándose en la lejanía?

Siluetas cabalgan los aires
No le busques razón
A lomos de briosos montes
Viajan a su interior
Surcando océanos de nubes
Se hayan a si mismos
Navegando eriales de nieve
Vagan libres al fin

jueves 1 de octubre de 2009

Monte Perdido, cara sur


Es martes, y debería estar con los crampones clavados en la arista del Liskamm, en plena frontera suizo-italiana, a más de 4.500mt de altitud.
Ya que el mal tiempo nos hizo abortar el viaje a Zermatt, esta semana me desquito haciendo montaña por aquí. Hoy le ha tocado el turno a Trigoniero, aunque el mal tiempo me ha impedido pasar de los llanos y subir hasta el ibón y el pico Espada, mi objetivo.
Me he quedado con ganas de más y mañana quiero subir a La Munia, así que aviso a Juanillo que le parece bien. Luego me llama porque al final va con unos compañeros de curro al Perdido, a ver si me apunto. ¿Cómo decir que no?

Quedamos sobre las 7 en Nerín, lo que implica levantarse a las 5,30.
Allí dejamos mi furgoneta y monto en su Terrano, mientras me presenta a Kilo y su mujer, y a Almudena.
Gracias a su enchufe, tenemos llave para pasar por la pista de Las Cutas y llegar hasta Cuello Gordo, lo que nos deja a más de 2.100mt y a menos de 1hora a pié de Góriz.
La cara sur del Perdido se ve bastante limpia, pese a las nieves caídas el fin de semana, así que dejamos en el coche crampones y piolet para aligerar, y comenzamos la ardua tarea de poner un pié delante del otro.

En seguida nos desviamos del camino a Góriz para seguir un hilo de hitos que nos va a conducir al collado de Goriz, que tiene unas vistas preciosas sobre el Morrón de Arrablo y la zona de Añisclo. Hace frío pero el andar nos ha calentado, por lo que nos quitamos algo de ropa y continuamos andando. Ahora cogemos el GR que de seguirlo nos llevaría al Collado Añisclo, si bien al poco rato lo abandonamos para comenzar a subir ladera arriba sin camino aparente en busca del inmenso cilindro del morrón de Arrablo o Torre de Góriz. El tramo es duro, pesado, la falta de camino junto con la inclinación del terreno hace que me empiecen a doler las piernas, que notan la falta de ejercicio de los pasados meses.
Llegamos a la pared del Morrón, ya por encima de los 2.700mts, donde paramos a tomar aire y yo me pongo esparadrapo en los talones, pues estreno botas y me están haciendo las rozaduras de rigor.

Desde aquí el camino continúa bordeando una pared hacia el oeste, hasta encontrar la chimenea por la que hay que trepar para ganar este primer resalte. Juan me indica que al lado mismo del Morrón hay otro paso, pero no lo cogemos porque saca aspecto de cheladura.
Una vez arriba del resalte, en poco más de 15min alcanzamos la Punta Escalera, el primer tresmil del día. Se puede rodear bien por su derecha pero prefieren subirlo. Al otro lado nos espera la parte final de esta cara sur: una larga pedrera que poco a poco va ganando pendiente, interrumpida un par de veces por sendas paredes de unos 10-15 metros. Estas paredes, junto con la punta escalera y el primer resalte que hemos salvado, desde lejos aparecen a modo de escalones, y de ahí el nombre de este itinerario: las escaleras.
La primera de las paredes se salva por una chimenea que hay de frente a la izquierda, muy clara, aunque nosotros la escalamos por otra que hay a mano derecha, algo más vertical, que es la que conocen Juanillo y Kiko. Yo les explico la otra, que será la que utilizaremos para bajar. Está delicada por el verglás, aunque la subimos sin problemas.
En seguida alcanzamos la siguiente pared, más larga y menos helada, que por si acaso subimos asegurados por Juanillo. El paso está muy a la derecha, una chimenea oscura y vertical.
Desde aquí los últimos 15min de pedrera se hacen duros por el cansancio y la altitud, pero en seguida estamos en cima!!!

Hoy las vistas son inmejorables, tanto hacia el Pico Añisclo como hacia el Cilindro; desde Ordesa hasta Marboré, desde Añisclo hasta Pineta, desde el Taillón hasta las Tres María… Cada parpadeo imprime una postal en mi retina.
Bueno, toca abrigarse, la foto de rigor, comer algo… y hablar con unos bilbaínos que han subido por la normal y nos comentan que la escupidera está delicada para bajar sin crampones, porque hay mucha nieve, cosa que vemos claramente desde donde estamos.
Se ofrecen a ir delante nuestro marcando bien la huella, pero finalmente preferimos bajar por donde hemos subido, así que dándoles las gracias iniciamos la bajada.

Destrepamos asegurados el primer muro, rapelamos el siguiente (por el otro paso) y continuamos bajando con presteza. Rodeamos la Punta Escalera (según bajamos por la izquierda, por una fisura horizontal, la más alta que se ve, que conduce a una amplia roca que tiene algunos hitos, se continua por ella rodeando hacia la derecha y se destrepa un pequeño resalte) y casi sin darnos cuenta estamos ya en la base de la primera pared: escalera descendida.
Ahora vamos a bajar por un desvío que nos llevará a la vía normal, encima de Góriz. El camino tiene hitos y está muy marcado, y una cresta de roca indica muy claramente la zona de bajada. Juanillo coge otro desvío diferente, un poco más arriba a la derecha, rodeando una pared, que cree que va a parar a la Ciudad de Piedra. Tiene razón, ya que llega al camino normal antes que nosotros (corriendo, eso sí).
(Esta bajada por tantas variantes es debido a su trabajo, ya que han de conocer muy bien los posibles itinerarios del monte, sobre todo en lugares tan frecuentados como este).

En poco menos de una hora llegamos al coche, contentos por haber madrugado puesto que ya hace un rato que una nube se ha instalado en la cima del Perdido y los que llegan ahora a cima no verán un carajo.
En Nerín nos espera un buen bocata y birra, colofón final a una jornada redonda, como no puede ser de otra manera con estos lugares y estas gentes!!!

sábado 26 de septiembre de 2009

Océanos de piedra


Es el final del verano, el inicio del otoño
Es cuando las cumbres aún se hayan escasas de hielo y nieve
Es cuando el sol todavía calienta y el día alarga
Es cuando termina el trabajo continuo y empiezan los días de ocio
Es cuando nos levantamos a las cinco de la mañana
Es cuando el dolor de piernas se mezcla con el éxtasis de la alta montaña
Es cuando hacemos estas ascensiones por las que vale la pena esperar
Es el inicio del otoño, el final del verano

La primera ascensión de este año fue el Batoua o Culfreda, en Tabernes.

Estaba yo ese martes como león enjaulado. Afuera llovía con ansia y así no había manera de salir al monte. El domingo por fin había concluido la temporada estival y mi intención era salir al monte sin perder un solo día. El lunes habíamos tenido una primera escaramuza montaraz en forma de una mañana de setas, pero eso no era nada. Nada de nada.
Además, el viernes me iba a los Alpes suizos con intención de subir unos cuantos picos (entre ellos el Liskamm y el Matterhorn) y necesitaba coger un mínimo de forma física para no tener que renunciar a nada en Zermatt.
Llamé a Tonino y se apuntó sin pestañear, y al poco rato Lucas igualmente decidía acompañarnos. Qué subir?? Bachimala o Culfredas?? Pues mira, ya lo decidimos mañana, total se sale del mismo sitio…

Toca diana a las 5,30 el miércoles, y casi sin ver por el sueño acabo de apañar el macuto, como un poquito y me pongo las lentillas a la tercera. Abro la puerta de casa y Moskowa sale corriendo primera; me ha visto la mochila y se lo huele…
Nos encontramos con Tonino en la gasolinera de Ainsa y tiramos para Escalona, donde montamos en el Suzuki de Lucas y seguimos carretera hasta San Juan de Plan, donde empieza a clarear el día.
En seguida cogemos la pista de Viadós y antes de llegar al refugio nos desviamos por el río Cinqueta de la Pez hasta el refugio de Tabernes, donde dejamos el coche, nos decidimos por el Batoua (Culfreda) y nos ponemos a andar.

El camino comienza por el fondo del valle, paralelos al río entre un bosque de abetos, y a los 20min. en el bado del Bachimala nos subimos a la ladera izquierda (derecha orográfica) del valle y comenzamos a remontar entre pinos por un camino bastante pendiente. A la hora y 10min. paramos a quitar ropa en la línea en que acaban los árboles y dejan paso a la tasca, desde donde una larguísima diagonal muy llevadera nos acerca hasta el paso a Francia conocido como Puerto de la Madera(2525mt), porque era por aquí por donde los españoles llevaban la madera a vender al lado francés.

Este collado es un lugar realmente hermoso, una enorme loma de roca desmenuzada que separa el valle de Tabernes del francés valle de Riomajou. Esta loma hacia el este se va ondulando, siempre ancha y suave, rodea la peña Blanca y continúa, siendo frontera, atravesada por el puerto de Plan y el de Urdiceto, donde termina en las estribaciones del pico Urdiceto.
En cambio, hacia el oeste, donde nos dirigimos, se estrecha abruptamente dando forma a la arista de los Culfredas, una larguísima cresta, primero muy vertical pero fácil que nos lleva hasta la primera de las cimas, Cauareré (2901mt).
Durante este tramo la niebla se nos ha echado encima, y al coronar este pico ya apenas vemos alrededor, si bien el fuerte aire hace jirones la niebla dejándonos momentos de mayor claridad. El frío es intenso, y prueba de ello es que la cara norte está blanca de escarcha, y los tramos de cresta que se pasan por este lado se hallan delicados por la existencia de berglas.

Desde aquí bajamos un poco por la cresta y reemprendemos el ascenso, los últimos metros hasta la primera de las cimas del Culfreda, la oeste o Batoua (3034mt). Son pasadas las 11 de la mañana cuando hacemos cima, nos ha llevado unas 3 horas y 10 minutos ascender.
En la cima hace un frío glaciar, avivado por el viento y la falta de sol, tapado por la niebla que aún se abre unas pocas veces permitiéndonos disfrutar de las bonitas vistas sobre el Bachimala y la parte francesa (se ve la estación de esquí de St Lary).
Cambio de camiseta por una seca, forro y Gore encima, y nos sentamos a comer con avidez. Lucas y yo devoramos longaniza y queso, mientras Moskowa se lleva los restos, y Tonino come como un pajarito. Lo típico.
Lo cierto es que en el tránsito por la cresta, que sin ser difícil ni especialmente expuesta, sí que tiene varias trepadas, Moskowa se ha comportado de maravilla, trepa y destrepa con una facilidad pasmosa, y sólo en escalones muy verticales y altos es necesario auparla.

La bajada se hace amena, y en la tasca buscamos un antiguo camino más directo para llegar antes al coche, a donde arribamos poco mas allá de las 2, tras unas 6 horas de pateo total, y casi 1500mt de desnivel acumulado ascendido.

En Plan paramos a echar la cerveza de rigor, y cuando salimos del bar nos encontramos con que está lloviendo, ¡Qué bueno es madrugar cuando se va al monte!
En el tramo de vuelta a casa, ya vamos pensando en las próximas ascensiones: La Munia, Aneto, Posets… todo se andará!!!

domingo 23 de agosto de 2009

Un verano en Karjedón


Antígono (Tigo): Al estar aquí intentando devolverte a la vida me he acordado de algunos discursos sobre la renuncia. En la India hubo hace mucho tiempo un piadoso predicador de la renuncia, Gotamo; el gran rey Ashoka, quien unificó a la India, se convirtió a su doctrina e incluso envió mensajeros hasta Alejandría para extender las pacíficas enseñanzas.
Aníbal Barca: ¿Renunció ese rey al mundo y la conquista? No recuerdo haber oído nada sobre la disolución del imperio hindú
Antígono (Tigo): Las palabras sensatas son para reflexionar sobre ellas, seguirlas sería demasiado. Gotamo, ese piadoso predicador decía más o menos esto: “Quien renuncie a la vida mundana debe guardarse de dos muertes. La vida en los placeres es una muerte vulgar y vil; atormentar el propio cuerpo también es innoble. El camino intermedio crea luz y conocimiento; ese camino intermedio lleva a la paz, el conocimiento, la iluminación. Pero el camino intermedio es el sendero de ocho ramales; creencias justas, decisiones justas, palabras justas, actos justos, vida justa, ambiciones justas, pensamientos justos y el justo abandonarse a uno mismo. Además, hay cinco dolores: el nacimiento es un dolor, la vejez, la enfermedad y la muerte son dolores, ser uno con el desamor y vivir separado del amor es un dolor. El dolor surge de las ansias: ansias de placer, de llegar a ser, de caducidad. Pero la supresión del dolor es la supresión de las ansias y la anulación del deseo”
Aníbal Barca: Yo deseo algunas cucharadas más de caldo, oh letrado y sapiente Tigo.


Durante este mes de julio y la primera quincena de agosto he vivido dos realidades paralelas, he estado a caballo entre dos mundos tan diferentes como la nieve y el fuego.

He estado trabajando como todos los veranos, muchas horas y muy poco tiempo libre. De la cama al trabajo y de este a la cama. Cuentas, reservas, ventas, problemas, enfados, estrés. Un cúmulo de cosas que fagocita el ingenio y termina por bloquearte, una rutina donde lo único que varía el horario son los problemas que van apareciendo repentinamente.

El escaso tiempo libre (minutos a media tarde, o por la mañana, y sobre todo las noches, ese espacio entre recoger los platos de la cena y apagar las luces) lo he dedicado a leer un maravilloso libro.
Mejor aún, me he sumergido en la historia del mar Mediterráneo en el S. III A.c. de la pluma de Gisbert Haefs, el creador de este mundo paralelo que ha sido "ANÍBAL".

- Olvidar los problemas del día entre las calles de Karjedón (la antigua Cartago, también llamada Kart Hadta), paseando entre los mercaderes del puerto de la mano de Antígono, un extranjero (meteco) heleno, banquero y comerciante, amigo íntimo de la familia Barca a lo largo de las más de cinco décadas que cubre la historia.
- Trivializar los quebraderos de cabeza ante la visión de las docenas de batallas que conformaron las Guerras Púnicas, fosa de decenas de miles de soldados, esclavos y mercenarios que murieron con menos razón que con ella.
- Engañar el cansancio gracias a los viajes por mar con Antígono, desde las Islas Afortunadas hasta Britania y el gran hielo, desde Macedonia hasta Iberia. Y gracias al increíble marchar del ejército púnico desde Iberia hasta Italia atravesando los Alpes con 32 elefantes (de los que cruzaron los 32) al mando de uno de los mayores estrategas que ha conocido el mundo: Aníbal Barca.


- Disolver la rutina con los inmensos combates entre los ejércitos púnicos, con su catafractas, jinetes númidas, lanceros libio-fenicios (pseudo-Holpitas), honderos baleares, elefantes… contra las legiones romanas (hastatis, triariis, principes) siempre bajo la inmensa sapiencia militar de Aníbal, indiscutiblemente el mejor estratega de su época. Batallas como la del Trebia, Cannas o Zama (pese a perderla) fueron obras maestras de estrategia militar.
- Suavizar el estrés con la emocionante historia de la conquista de Iberia por los púnicos, la explicación detallada de las sociedades y el comercio de los distintos estados a orillas del Mediterráneo, su sistema político y las luchas de poder internas… todo ello poco a poco ayuda a formar una idea precursora acerca del porqué de la actual disposición estatal alrededor del mar.

A través de los ojos de Antígono y de varias cartas de sus allegados se desarrolla la vida adulta de Amílcar Barca, y su hijo Aníbal, de Asdrúbal El Bello, de Hannón el Grande, de la primera unificación de Iberia, la creación de Nueva Karjedón (Catagena), el auge y posterior sometimiento de Karjedón ante Roma, la lucha por el dominio marítimo y las exploraciones de los diestros navegantes púnicos, las luchas helenas, los cambios en Egipto y Macedonia, la opresión romana contra los galos.

Una maravillosa tormenta de ideas, información, perspectivas e historia contada con una narrativa embriagadora, que me hace preguntarme en ocasiones qué tierra estoy pisando. En sus más de 800 páginas (de letra diminuta) me da tiempo a saborear tantas situaciones (amor, júbilo, amistad, odio, tortura, negocios, dolor, filosofía) y todas ellas tratadas con gran sensibilidad o rigor, según proceda.

Haefs consigue sacarme de mi salón o de mi cama para transportarme a la cubierta de un Trirreme frente a la costa de Sicilia, a un collado alpino cubierto de nieve azotado por una tempestad, a las ruinas de Zakantha (Sagunto) o a la preparación de la batalla del lago Trasimeno.

Ha sido un verano menos estresante que otros, y quien sabe si estos maravillosos viajes han sido en parte culpables de ello.
Sólo sé que desde que volteé la última página de “ANÍBAL” el estrés se ha incrementado. Será que ahora son los días más fuertes de todo el verano…
Será sólo eso???

Antígono (Tigo): … ¿Dónde has estado estos últimos años? He oído rumores sobre Armenia.
Aníbal Barca: Sí. Estuve con el rey Artaxias, limpié sus bosques y calles de ladrones y proyecté una ciudad para él. Pero… -señaló la negra superficie de de agua que se extedía allí abajo, cubierta por la sombra de las montañas. …
Antígono (Tigo): ¿Pero qué? ¿El mar?
(Aníbal me miró; en la mirada de su único ojo se reflejaba una extraña mezcla de sentimientos. Pena, obstinación, nostalgia, rechazo, desilusión, orgullo…)
Aníbal Barca: Tú también eres así –dijo a media voz.
Antígono (Tigo): Así que fue por eso. No querías abandonar este mar.

viernes 24 de julio de 2009

el beso


Ella condujo por las calles espejadas de la ciudad, habíamos salido de tomar unas cervezas en un bar con pinta de antigua sala de conciertos.
Íbamos hablando de trivialidades, creo que prometí conseguirle unas canciones que se oían en la radio y que ni siquiera he tratado de buscar. Tal vez no lo haya recordado hasta hace poco. Sí que llegamos a oír a Chris Isaak cantarnos Wicked game.
Pasaba la medianoche y me llevaba a dormir antes de irse a su casa. Estaba cansado, quería acostarme y sin embargo conservaba los sentidos a flor de piel.
Cuando llegamos ella aparcó frente a la puerta, tal vez ni apagó el motor. No tengo ni idea de lo que me pudo decir, no recuerdo qué le respondí.
El coche se había ido transformando en una nube oscura, el habitáculo estaba difuminado, sólo su rostro mantenía una nitidez luminosa.
Nunca sabré si cuando dejó de hablar fui yo quien la atrajo hacia mí o ella la que se me acercó. Los ojos se cerraron y enredé mis dedos entre sus rizos de manera casi instintiva.
No habíamos estado más cerca que un abrazo de amigos o un beso en la mejilla, jamás me había subido en su coche y sin embargo…era como tenía que ser.
El neón de la ciudad había dejado paso a la oscuridad de un abismo, ella era su olor, su sabor, su roce. No existió nada más que latidos, palabras entrecortadas, lágrimas y un beso abrazados inacabable. Temblor infinito bajo la piel, nacido en la espina dorsal y extendido hasta las yemas de los dedos. Emoción, amor y pasión bombeados directamente desde el corazón a todo mi cuerpo, que sólo existía para hacérselo llegar a ella.

Una silenciosa explosión de sentimientos con fuerza como para iluminar la ciudad entera.

Todos mis sentidos rendidos a ella, desaparecidos de la faz de la tierra, enredados juntos en cuerpo y mente.
Fue lo soñado, sólo que con un punto de intensidad al que la imaginación no sabe llegar.
La perfección cristalizada en unos minutos cortos como suspiros, que más tarde en mi mente duraron horas. Minutos que se repitieron toda la noche en mi cabeza y en mi sistema nervioso.

Nos dijimos palabras que trato de no recordar y nos despedimos con un abrazo si cabe más intenso.
El coche giró la calle, y lo que se había quedado de mí en la acera abrió la puerta y se dirigió a la cama para no dormir en toda la noche.

martes 21 de julio de 2009

Recuerdos


Sólo soy un hombre
pero puedo hacerte feliz.
tan solo un pedazo de fantasía
que coloca una bola roja en tu nariz,
apenas una estrella fugaz
surcando tus tormentas.

Soy un espejo
que refleja tu sentir,
un corazon herido
que sana con tu reir.
miles de barcos
dispuestos a partir
al océano que crea
el olvido junto a ti.

Sólo soy un garabato en un papel,
pero tu me das sentido.
Soy la calle de tus paseos
que iluminas al caminar.
Soy la mano que acuna por ti
las nubes mas altas,
el soplo que apaga las velas
cuando te vas a dormir.
La esperanza que inunda
tus vastos arrozales,
la caricia que sueñas
con regalar al de ayer
y un pedazo de cristal
que llevas a tu coleccion.

Soy un sentimiento libre
que cambia tus sueños,
todas esas ideas
que niegas pensar,
un lector paciente
que traduce tus gestos
y escribe poesía
a lo largo de tu cuerpo.
Jorf

jueves 16 de julio de 2009

Preguntas


Por qué me gusta sentarme y ver pasar las nubes un dia de viento?


Por qué perder el tiempo oyendo crepitar el fuego y viendo bailar las llamas?


De qué sirve ver ondear una sábana tendida al viento?


Y oir caer el agua en una cascada?


Cómo es que disfruto tanto viendo anochecer en el monte y volver a casa andando entre la penumbra?


Qué se gana poniendo una mano tras otra hasta escalar una pared para luego bajar por el mismo sitio??


Por qué me atrae como un imán descubrir qué se ve desde un collado o una cima de montaña?


A qué se debe que disfrute tanto con deportes tan repetitivos como poner un pié delante de otro o dar docenas de pedaladas por minuto?


Qué finalidad tiene correr perseguido por mi perra?


Qué consigo tumbándome en un prado y siguiendo con la mirada los pájaros?


Y sentándome con una cerveza en la terraza de casa mientras la Peña muda en sombras??



Ni lo sé ni quiero saberlo. Sé que lo necesito y con eso me basta.

miércoles 8 de julio de 2009

Murcianos en la niebla


Siempre es un placer regresar a los grandes montes, y poderlo hacer este julio ha resultado una sorpresa (provocada por el menor trabajo con que nos obsequia la crisis, todo tiene 2 caras)

Esta ocasión se debe a la visita de un singular par de murcianos (Flores y Miguel). Haciendo de guía me los llevé a Liena para que se convirtieran en el sexto y séptimo biker en decender su cara noreste.

Nos llovió, nos granizó y la niebla tapó la gran mayoría de las brutales vistas que tiene esta ruta, pero nada de ello empañó otra gran jornada de bici, con una bajada espectacular y unos compañeros aún mejores.

sábado 13 de junio de 2009

Mashkun

Palabra árabe que vendría a significar “lugar habitado por demonios, espíritus y seres sobrenaturales” Según cuenta Lucien Briet, de aquí viene el nombre de Mascún.

Sin saber a ciencia cierta de su veracidad o imaginación, sólo puede estarse de acuerdo con lo acertado del topónimo. El Mascún es un cañón extraído de lo más profundo de la mitología y entregado a Guara como ofrenda suprema, colofón a su vasta y particular riqueza.

Cuando los griegos sueñan con el Olimpo y sus dioses, sueñan con la escarpada belleza de sus paredes.

Cuando los romanos rezaban a sus dioses, los hacían tomando baños en las marmitas de la cascada de Peña Guara.

Cuando los vikingos honraron a Odín, lo veían pasear entre sus proas y agujas.
Cuando a los cristianos les fue concedido el bautismo, éste se llevó a cabo en el saltador d´as Lañas.

Cuando un bebé nace, sale al mundo a través de los oscuros de Otín.

Dejando a un lado su misticismo, el Mascún cuenta con otra historia, tal vez menos evocadora, a la par que más dura y adusta: sus gentes.
Durante generaciones, para las familias de Otín, de Letosa, de Bagüeste este cañón supuso un regalo envenenado. Agua donde erigir un molino, cauces fértiles que domesticar, fajas solaneras y protegidas para las cabras, incluso tal vez pesca.
Todo ello a un precio que se pagó sin rechistar por muchos decenios: horas de caminar para cultivar unos huertos que cada año eran deshechos por las crecidas; meses de trabajo para proyectar y construir caminos seguros donde no había un palmo de buen terreno; cansancio y tiempo para cruzar esta grieta inmisericorde camino de los prados de Santa Marina; animales despeñados, o extraviados que había que encontrar y transportar de vuelta al pueblo…

Puede que todo esto explique en parte porqué ahora Otín, Letosa y Bagüeste son ruinas de la memoria, porqué las cabras llevan 70 años asilvestradas por las laderas del Mascún, porqué los huertos de Juan son sólo un recuerdo, el molino y azud de Letosa un montón de piedras o el camino de O´Turno se cae a pedazos.

Para nosotros, que cargábamos en el macuto con todo esto, además de las cuerdas, los ochos y los neoprenos, Mascún es una tercera historia.
La historia de una singladura a través de un calidoscopio natural. Reflejos de luz y agua persiguiéndose por las paredes, ecos que vienen y desaparecen con cada paso, rumores de agua entrecortados por momentos de silencio sepulcral. Pozas que contienen todas las tonalidades del verde, cascadas repicando contra la caliza, toboganes traídos de un parque infantil, corrientes de agua cristalina que arrastran hojas de arces, tilos, tejos, carrascas o tremoletas. Árboles y plantas desafiando la gravedad que se apuestan la vida contra los pétreos acantilados. Enredaderas y flores brotando como mariposas al murmullo del torrente…
Privilegiados disfrutando de las catedrales de la naturaleza para nosotros solos: naves, bóvedas, arcos, torres, anfiteatros, oratorios…

Déjate arrastrar por la corriente, de espaldas. No entornes los ojos, ábrelos y contempla como ahí arriba, muy arriba, donde tocan a su fin los inmensos precipicios que te abrazan, las hojas te saludan ondeando al viento, las rapaces cruzan el cielo y las nubes se persiguen sobre un fondo azul sólo roto por iridiscentes rayos de sol.

viernes 5 de junio de 2009

A la rica Peña!!

Nuestra vecina la Peña Montañesa es una caja de sorpresas todavía (afortunadamente) muy virgen debido en parte a su localización. Al hallarse tan a la vista, tan expuesta a los ojos de todos, adquiere una aureola de habitualidad que, al igual que ocurre entre parejas con muchos años de convivencia, entre tú y tu viejo despacho de trabajo o entre tus oídos y un éxito musical mil veces radiado, consigue que la veamos casi transparente, que no fijemos en su mole la atención que merece. Al fin y al cabo, siempre ha estado allí, siempre estará y cualquier día que me acuerde de darle importancia podré ir a visitarla y echarme un almuerzo con ella.
Esto nos pasa a muchos habitantes de Ainsa y el resto de Sobrarbe que nace, crece y envejece a su sombra.

Reconozco y confieso que hasta hace unos pocos años era otro de los que consideraba la Peña parte del decorado inanimado de su vida. Esto ha ido cambiando y ahora me considero un enamorado de sus paredes, de sus secretos y del inmenso mundo de Bajo Peñas.
La Peña Montañesa desde mi casa. En naranja la ruta del encinar, la Canal Mayor y la Faixana Alta. En verde el recorrido de la Faixa Toro.

Nos hemos acercado un par de veces en estos últimos 10 días a transitar algunas de las zonas más espectaculares de este gigantesco peñasco, parte occidental de la Sierra Ferrera, que es como se denomina propiamente a toda la sierra que atraviesa de este a oeste la parte oriental de Sobrarbe y separa la zona de La Fueba del Macizo Cotiella y la Bal de Chistau. La Peña Montañesa es en nombre de la mayor elevación (justo la más occidental de las peñas) que alcanza los 2291metros http://an.wikipedia.org/wiki/Pe%C3%B1a_Monta%C3%B1esa .

El primer día salimos de Oncins, el pueblo más alto de la zona, pegado al monasterio de San Victorián, más que nada porque al bajar nos íbamos a poner ciegos de caracoles en las Bodegas de Casa Ambrosio, un precioso (y delicioso) restaurante del pueblo.
Comenzamos recorriendo el inmenso encinar que conforma las laderas sur de la Peña, un vasto océano de centenarias carrascas que crecen apretadas, retorcidas, cubiertas de líquenes, dando vida y forma al (para mí) bosque más hermoso de todos los que pueblan nuestro Sobrarbe. Seguro que hasta tiene elfos y gnomos.

Al llegar a la pedrera que baja de la Canal Mayor cogimos monte a través e iniciamos la subida por el bosque, hasta llegar a los pies de las inmensas paredes de la Peña, donde termina el bosque y comienza la piedra.
La Canal Mayor, como su nombre indica es una canal que baja bastante vertical cortando por la mitad la pared que es la vertiente sur de la Peña. Destaca sobre manera vista desde lejos, pero hasta que uno no llega allí no se da cuenta de su inmensidad. Te vas metiendo poco a poco en el corazón de la pared, en el tajo que un hachazo imaginario dio hace eones al acantilado.
Una “V” por la que se gana altura rápidamente a costa de pasos no muy comprometidos pero siempre empinados, y en 3-4 de ellos se precisan las manos para ayudarse a trepar, pero no debe haber más de 2º o 3º grado de dificultad técnica. Hay un par o tres de zonas más delicadas y expuestas que requieren experiencia en la montaña, y además se precisa conocer el camino para no enriscarse, porque el terreno es propicio para ello.
Con vistas a echar una mano a los que pueden venir después nuestro (y dado nuestro carácter de miembros de la Asociación de Amigos de los Caminos Tradicionales de Sobrarbe) dejamos bien marcados todos los recorridos por los que pasamos, tanto las zonas comprometidas de la Canal Mayor como más adelante las fajas por las que anduvimos.

Cuando ya se divisa el colofón de la canal, un desvío que se adentra en la pared nos indica el comienzo de una de las fajas que atraviesan de este a oeste las escarpadas paredes de esta cara. Nosotros buscábamos la Faixa Toro, la más conocida y espectacular de todas ellas, pero el GPS nos confundió y haciendo caso omiso al desvío (tras una breve discusión) continuamos subiendo hasta desembocar en el camino tradicional que asciende a la Peña desde San Victorián. Una vez allí cogimos el desvío que creíamos correcto, que resultó ser el de la faja más alta de todas, la Faixana o Faixana alta.

Se trata de una faja muy ancha, corta y que se encuentra a 50-60 metros por debajo de los prados altos de la peña. Desde luego es preciosa, cuelga por encima de la pared y nos ofrende una panorámica inmensa de Sobrarbe, maravillosa.
En poco más de media hora termina la faja, que nos deja nuevamente en el camino tradicional. Desde allí ya descendimos hacia Oncins para apretarnos la bien ganada caracolada.

Por supuesto esto no iba a quedar así, por lo que decidimos durante la comida que la semana siguiente volveríamos a hacer por fin la Faixa Toro, cosa que puntualmente realizamos esta semana.

Comenzamos por la vía normal de ascensión desde San Victorián y a la hora, un poco más abajo de las Goteleras cogimos el desvío (que ya dejamos indicado la excursión anterior) a la Faixa Toro, la cual se alcanza tras descender una canal llena de vegetación pero sin ningún peligro.
En cuanto se llega a la Faixa toda la perspectiva cambia. Lo que se ve una minúscula línea vegetal desde la lejanía se transforma en un resalte bastante ancho, que oscila entre los 3 y o los 10 metros de anchura (4-5 la mayor parte).

Primero la faja es muy pendiente y llena de piedras, pero conforme se avanza se hace más llana (aunque siempre va algo contraperaltada) y gana terreno la vegetación. Mientras avanzas, aparte de disfrutar del paisaje y concentrarte en dar los pasos con seguridad (nunca está de más tener cuidado, aunque haya mucho margen), pierdes el sentido de donde te encuentras, pero sólo es necesario detenerte, echar la vista atrás y con perspectiva contemplar la estrecha franja de terreno por la que has venido, tabicada a la izquierda por una pared vertical de 250m y a la derecha cerrada por la nada.
Un abismo de 400m de caída que se extiende hasta el infinito, mostrándonos casi la mitad del Sobrarbe a nuestros pies. Se ven las fronteras con la Ribagorza, Somontano, Hoya de Huesca y Serrablo. Parece pintado, un cuadro de Thomas Moran http://images.google.es/images?sourceid=navclient&hl=es&rlz=1T4GZEZ_esES315ES315&q=thomas%20moran&um=1&ie=UTF-8&sa=N&tab=wi o Albert Bierstadt http://images.google.es/images?sourceid=navclient&hl=es&rlz=1T4GZEZ_esES315ES315&q=Albert%20Bierstadt&um=1&ie=UTF-8&sa=N&tab=wi
El trozo más espectacular es el momento que la faja rodea el inmenso Pilar de Sobrarbe, desde donde se observa gran parte de la Faixa Toro en perspectiva con las paredes que la cercan, y se disfruta de una vista sin obstáculos de más de 200º de amplitud. En esta plaza nos dispusimos a almorzar y quemamos las cámaras de fotos, porque bien vale la pena el sitio…
La faja aún continúa un rato, entrando hasta desembocar en la Canal Mayor. Allí remontamos hasta el camino tradicional y bajamos por él de hasta los coches con la alegría del deber cumplido.
La Peña y Torrelisa. En naranja se aprecia la Canal Mayor y en verde la Faixa Toro