Sobrarbe es mi vida, gente sencilla y parajes únicos. El lugar donde mis cenizas, dentro de muchos años espero, abonaran nuevos bosques y praderas.

26 sept. 2009

Océanos de piedra


Es el final del verano, el inicio del otoño
Es cuando las cumbres aún se hayan escasas de hielo y nieve
Es cuando el sol todavía calienta y el día alarga
Es cuando termina el trabajo continuo y empiezan los días de ocio
Es cuando nos levantamos a las cinco de la mañana
Es cuando el dolor de piernas se mezcla con el éxtasis de la alta montaña
Es cuando hacemos estas ascensiones por las que vale la pena esperar
Es el inicio del otoño, el final del verano

La primera ascensión de este año fue el Batoua o Culfreda, en Tabernes.

Estaba yo ese martes como león enjaulado. Afuera llovía con ansia y así no había manera de salir al monte. El domingo por fin había concluido la temporada estival y mi intención era salir al monte sin perder un solo día. El lunes habíamos tenido una primera escaramuza montaraz en forma de una mañana de setas, pero eso no era nada. Nada de nada.
Además, el viernes me iba a los Alpes suizos con intención de subir unos cuantos picos (entre ellos el Liskamm y el Matterhorn) y necesitaba coger un mínimo de forma física para no tener que renunciar a nada en Zermatt.
Llamé a Tonino y se apuntó sin pestañear, y al poco rato Lucas igualmente decidía acompañarnos. Qué subir?? Bachimala o Culfredas?? Pues mira, ya lo decidimos mañana, total se sale del mismo sitio…

Toca diana a las 5,30 el miércoles, y casi sin ver por el sueño acabo de apañar el macuto, como un poquito y me pongo las lentillas a la tercera. Abro la puerta de casa y Moskowa sale corriendo primera; me ha visto la mochila y se lo huele…
Nos encontramos con Tonino en la gasolinera de Ainsa y tiramos para Escalona, donde montamos en el Suzuki de Lucas y seguimos carretera hasta San Juan de Plan, donde empieza a clarear el día.
En seguida cogemos la pista de Viadós y antes de llegar al refugio nos desviamos por el río Cinqueta de la Pez hasta el refugio de Tabernes, donde dejamos el coche, nos decidimos por el Batoua (Culfreda) y nos ponemos a andar.

El camino comienza por el fondo del valle, paralelos al río entre un bosque de abetos, y a los 20min. en el bado del Bachimala nos subimos a la ladera izquierda (derecha orográfica) del valle y comenzamos a remontar entre pinos por un camino bastante pendiente. A la hora y 10min. paramos a quitar ropa en la línea en que acaban los árboles y dejan paso a la tasca, desde donde una larguísima diagonal muy llevadera nos acerca hasta el paso a Francia conocido como Puerto de la Madera(2525mt), porque era por aquí por donde los españoles llevaban la madera a vender al lado francés.

Este collado es un lugar realmente hermoso, una enorme loma de roca desmenuzada que separa el valle de Tabernes del francés valle de Riomajou. Esta loma hacia el este se va ondulando, siempre ancha y suave, rodea la peña Blanca y continúa, siendo frontera, atravesada por el puerto de Plan y el de Urdiceto, donde termina en las estribaciones del pico Urdiceto.
En cambio, hacia el oeste, donde nos dirigimos, se estrecha abruptamente dando forma a la arista de los Culfredas, una larguísima cresta, primero muy vertical pero fácil que nos lleva hasta la primera de las cimas, Cauareré (2901mt).
Durante este tramo la niebla se nos ha echado encima, y al coronar este pico ya apenas vemos alrededor, si bien el fuerte aire hace jirones la niebla dejándonos momentos de mayor claridad. El frío es intenso, y prueba de ello es que la cara norte está blanca de escarcha, y los tramos de cresta que se pasan por este lado se hallan delicados por la existencia de berglas.

Desde aquí bajamos un poco por la cresta y reemprendemos el ascenso, los últimos metros hasta la primera de las cimas del Culfreda, la oeste o Batoua (3034mt). Son pasadas las 11 de la mañana cuando hacemos cima, nos ha llevado unas 3 horas y 10 minutos ascender.
En la cima hace un frío glaciar, avivado por el viento y la falta de sol, tapado por la niebla que aún se abre unas pocas veces permitiéndonos disfrutar de las bonitas vistas sobre el Bachimala y la parte francesa (se ve la estación de esquí de St Lary).
Cambio de camiseta por una seca, forro y Gore encima, y nos sentamos a comer con avidez. Lucas y yo devoramos longaniza y queso, mientras Moskowa se lleva los restos, y Tonino come como un pajarito. Lo típico.
Lo cierto es que en el tránsito por la cresta, que sin ser difícil ni especialmente expuesta, sí que tiene varias trepadas, Moskowa se ha comportado de maravilla, trepa y destrepa con una facilidad pasmosa, y sólo en escalones muy verticales y altos es necesario auparla.

La bajada se hace amena, y en la tasca buscamos un antiguo camino más directo para llegar antes al coche, a donde arribamos poco mas allá de las 2, tras unas 6 horas de pateo total, y casi 1500mt de desnivel acumulado ascendido.

En Plan paramos a echar la cerveza de rigor, y cuando salimos del bar nos encontramos con que está lloviendo, ¡Qué bueno es madrugar cuando se va al monte!
En el tramo de vuelta a casa, ya vamos pensando en las próximas ascensiones: La Munia, Aneto, Posets… todo se andará!!!