Sobrarbe es mi vida, gente sencilla y parajes únicos. El lugar donde mis cenizas, dentro de muchos años espero, abonaran nuevos bosques y praderas.

17 abr. 2013

Ice Climbing



El invierno tiene un nosequé que quéseyo

Primero de todo disculpar mi prolongada ausencia bloggera, pero no adubo a todo y cuando he tenido tiempo no me he encontrado inspirado para escribir, y no me gusta poner entradas por ponerlas. Así que espero ahora poder colgar una serie de posts con historietas de este invierno que aún dura, blanco sobre piedra, en las montañas.
Alberto posando
Este invierno me puse la intención de hacer más actividad invernal que los pasados, pues bici se puede hacer todo el año, pero otras modalidades montañeras no. Y una de ellas es la escalada en hielo, deporte que he practicado poquito pero que me encanta y me engancha.
La mezcla de construcciones naturales de aparente fragilidad tan efímeras tiene una magia que es complicada de explicar. Es la quintaesencia del Carpe Diem, el ahora o nunca que llega a la montaña, esas catedrales de la naturaleza, que si por algo destacan generalmente es por su compromiso con el tiempo, pues siempre, siempre, siempre, están ahí.
Alberto en el último muro del Americano, el que se me resistió
Pero como la caprichosa climatología que las desviste en verano, las engalana los inviernos con preciosistas telas de fugacidad extrema, que además nunca son iguales, entonces no queda otra que arrimarse a ellas ahora o correr el riesgo de no volver a repetirse tal posibilidad en varios años.
Y es lo que le pasa a las formaciones de hielo, ya sean cascadas congeladas, corredores o paredes por donde escurre el hielo de la fusión de las campas superiores. O mezcla de todo ello. No creo que nadie sea inmune a la belleza que irradian las creaciones más caprichosas del hielo: largos y esbeltos colmillos, columnatas perfectamente torneadas, paños mezcla de espejo y destello o toboganes pulidos con esmero.
Y claro, poder subir por ellas picando a base de piolets y crampones es un atractivo irresistible.
Estropeando el paisaje
Aprovechado que un amigo del valle, Alberto Marín, se ha echado valientemente a la piscina con una empresa de guía de montaña, senderos ordesa y este invierno quiso fomentar los cursos de escalada en hielo, no dudé en irme con él a mejorar mi precaria técnica y conocimientos.
No fue fácil porque este invierno las condiciones necesarias para la formación del hielo no han sido las mejores (obviamente hace falta frío, frío y algo más de frío. Y las suficientes precipitaciones que proporcionen la materia prima). Aun así pudimos hacer 3 muy buenas jornadas de montaña. 
El paño de hielo de Ardonés
El primer día nos acercamos al vecino valle de Benasque para atacar la zona de Ardonés, cerca de Cerler. Un precioso recodo atravesado por una barranquera que se precipita en preciosas cascadas junto a los paños de vías de niveles asequibles. La escalada más “normal” se unió a juegos en top-rope donde había que subir con un solo piolet, o sólo con las manos, prácticas muy buenas para mejorar el uso de los pies y el equilibrio. Tras 7-8h de actividad y un dolor de brazos considerable (eran 2 años sin hacer hielo) llegábamos al coche en un atardecer de esos que se graban en la retina y que transforman la nieve en oro.
Justo en medio, prominente el corredor del Estrecho
Verticalidad, pero mucha nieve
El segundo día nos fuimos al punto más concurrido de Sobrarbe para el hielo (aunque técnicamente esté en Francia): la boca norte del túnel de Bielsa. Lugar perfecto para los que no quieren grandes aproximaciones a las vías, pues a pocos minutos del parking se haya una gran cantidad de cascadas y corredores. En esta ocasión, y vista la concurrencia de la famosa Dorada, Alberto decide tirar al corredor del Estrecho, una preciosa vía de 4-5 largos y 200m y 3+, que realmente estaba bastante más fácil pues había más nieve que hielo y se subía con sencillez. Debido a esto aproveché para tirar un rato de primero con la relativa seguridad que daba el terreno, y la verdad muy cómodo y con confianza, disfrutando mucho. Y de bajada rapelando, con lo que nos evitamos el pesado descenso con el paquetón de nieve había en la montaña.
Haciendo de primero de la cuerda
La pena fue un golpe que me di en la rodilla con el hielo, que si bien no me impidió hacer la actividad al completo, fue más puñetero de lo esperado y me tuvo 3 semanas en el dique seco, precisamente los mejores días en cuanto a condiciones de hielo en todo el invierno!! Grrrrrrrrrrrrrr
Pero el que no se consuela es porque no quiere, y en que me encontré razonablemente bien volvimos a marchar con Alberto a la boca norte, esta vez a una Dorada ya muy trabajada y con poca gente, lo que nos permitió escalar mucho rato, tanto de primero como de segundo, mejorar la colocación de tornillos en momentos delicados y hasta darle a la vía del Americano, un grado 5 (que sería menos en ese momento) pero que estaba muy complicado de proteger y que no pude superar pues me faltó el muro final, pero es que los brazos ya no me hacían ni puñetero caso!!
Vía del Americano
Y yo en ella
Aún tenía previsto un viaje a Dolomitas a pinchar más hielo, pero finalmente no pudo salir, así que con eso me quedé. Que no me quejo, pero quiero más!!!
Ya ha acabado la temporada de hielo, esperaremos de nuevo a la efímera creación del año que viene, con la idea de por lo menos doblar la cantidad de días de escalada!!
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