Sobrarbe es mi vida, gente sencilla y parajes únicos. El lugar donde mis cenizas, dentro de muchos años espero, abonaran nuevos bosques y praderas.

6 ene. 2011

Cómo ser Neil Gaiman


Desde que hace varias semanas terminé un maravilloso libro de relatos cortos llamado "Objetos Frágiles" Neil Gaiman (Ya escribí aquí sobre él al respecto de su novela American Gods) tenía presente sentarme y volver a escribir versos de nuevo, algo que, como los relatos largos, últimamente tengo bastante abandonado.
Pero no veía el momento de ponerme y cazar algo de inspiración. Por fin lo he hecho, si bien con una pequeña gran ayuda.

Uno de los relatos del libro es un poema que me impactó y enamoró por lo diferente, extraño y a la vez dulce y hermoso. Un poema donde lo más bonito está en lo que no se dice, y esos son los más difíciles de escribir.
Así que, sin rastro de verguenza me he permitido copiarlo y hacer mi versión, pues me gustó tanto que tenía que "apropiarme" de el, aunque fuese un instante, unos versos.


Primero el mío, luego el original.



-Sin título-
por Jorge Ruiz de Eguilaz
Apareció en todos los noticiarios
Trajeado, serio, ojeroso
Con voz dura y desesperada
El Emperador de Japón
Anunció lo que ya todos los televidentes imaginaban
Abrazados en familia, llorando, temiendo
Que China les había declarado la guerra
Que una bomba atómica había caído cerca de Kioto
Pero yo ni me enteré

Y es que ese mismo día
A la misma hora aproximada
A muchos husos horarios de distancia
Un terremoto hacía temblar España
La fricción entre la placa africana y la euroasiática
Desató un temblor de 8,2 a lo largo de la falla mediterránea
Que se llevó consigo casi toda Andalucía
Eso contaban locutores de radio y páginas de Internet
Aunque yo nada sabía de esto

En el mismo momento
Que la tierra temblaba y las bombas estallaban
Una tormenta eléctrica en los Pirineos
Con rayos separando el cielo en fragmentos
Con truenos retumbando entre ecos
Con oscuridad y lluvia inconmovible
Se llevaba la luz, la radio, el teléfono
Dejaba incomunicados kilómetros cuadrados de terreno
De valles, montañas y ríos
De aldeas, pueblos y ciudades
Pero es que yo ni me di cuenta

El día del terremoto de 8,2
El mismo día de la tormenta que se llevó las comunicaciones
El mismo en que China lanzó las bombas sobre Japón
Ese mismo y extraño día
El agua se tiñó de rojo escarlata
Las plantas comenzaron a crecer desmesuradamente
Y todos los peces empezaron a salir de los ríos
Pero tampoco lo supe

Mientras las plantas crecían, las aguas cambiaban de color
Y los peces escapaban de ellas
Todo lo que imaginaban las personas se hacía realidad
Y aparecían castillos de la nada
Montones de dinero crecían en bolsas vacías
Gentes se convertían en ranas, cerdos o ratones
Dragones volaban por doquier
Mujeres se quedaban desnudas
O vestidas de princesas
Y hombres se peleaban por ellas
Pero de todo eso yo nada sabía

Pues el día que terremotos y guerras removieron el mundo
A la vez que una región quedó incomunicada
Y árboles crecían hasta llegar al cielo
Y los bosques entraban en las ciudades
Mientras peces caminaban por los prados y las calles
Dejando un reguero de gotas de agua escarlata
Al tiempo que la gente imaginaba
Que tenían palacios, riquezas y fama
Que convertían a sus vecinos en alimañas
Y todas las cosas imposibles que habitan las mentes
Se hacían realidad
Yo estaba en casa tumbado en mi cama, sin dormir, sin abrir lo ojos, sin pensar ni imaginar
Tan sólo te abrazaba mientras dormías



-El día de los platillos volantes-
por Nei Gaiman


Aquel día aterrizaron los platillos. Cientos de ellos, dorados,
Silenciosos, bajaron del cielo como inmensos copos de nieve,
Y los terrícolas salieron
A contemplar su descenso
Expectantes ansiosos por saber lo que nos esperaba
En su interior
Y sin saber si seguiríamos aquí mañana
Pero tú ni siquiera te diste cuenta


Aquel día, en el que llegaron los platillos volantes
Fue a coincidir
Con el día en que las tumbas liberaron a sus muertos
Y los zombis levantaron la mullida tierra
O salieron disparados tambaleándose y con los ojos
Mortecinos imparables
Se acercaron a nosotros los vivos que gritamos y salimos
Corriendo
Pero tu no diste cuenta porque
El día de los platillos, que fue el día de los zombis, fue también el Ragnarok
y en las pantallas de los televisores vimos
Un barco construido con uñas de hombres muertos,
Una serpiente, un lobo,
Tan grande que la mente humana no alcanza a concebirlos
Y el cámara no pudo
Alejarse lo suficiente y entonces aparecieron los dioses
Pero tu no los viste venir porque


El día de los platillo-zombis dioses de la guerra las compuertas se rompieron
Y fuimos arrollados por genios y duendes
Que nos tentaban con deseos y prodigios y eternidades
Y encanto y sabiduría y corazones
Fieles y valerosos y calderos de oro
Mientras gigantes arrasaban la tierra
A su paso, junto con las abejas asesinas,
Pero tu no te enteraste de nada porque
Aquel día, el día de los platillos, el día de los zombis
El día de ragnarok y las hadas, el
DIA en que se desataron los fuertes vientos
Y las nevadas y las ciudades se volvieron de cristal, el día
En que murieron todas las plantas, se disolvieron
Los plásticos, el día
En que los ordenadores se encendieron con un mensaje
En sus pantallas que nos exhortaba a obedecer, el día
En que los Ángeles, borrachos y confusos salieron de los bares
Con paso vacilante
Y tocaron todas las campanas de Londres, el día
En que los animales comenzaron a hablar en asirio
El día del Yeti,
El día de las capas al viento y de la llegada de la Maquina del Tiempo,
Tu no te enteraste de nada porque
Estabas en tu habitación, sin hacer nada Ni leer siquiera, tan solo Mirabas el teléfono Preguntándote si yo volvería a llamarte.
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