Sobrarbe es mi vida, gente sencilla y parajes únicos. El lugar donde mis cenizas, dentro de muchos años espero, abonaran nuevos bosques y praderas.

5 nov 2011

Tital Desert 2011: El inicio






Hace semanas, meses, que debería tener esta crónica terminada, hace eones que acabó aquello que cuento bajo estas líneas, pero no he conseguido narrarlo como quiero.
Varios intentos tirados a la basura, muchos inicios baldíos… y gente que la espera recordando mi santoral…
Las razones, varias, mías supongo.
Sirva esto como disculpa, y a su vez, sirva como prólogo a un reto extraño e inesperado. Una experiencia vital que, al igual que estas hojas, costó sacar adelante.

Ya hace un par de años que le había echado el ojo a la Titan Desert, una carrera de resistencia en el desierto y el Atlas marroquí.
Me llamaba porque nunca había estado en el desierto, y es un lugar que siempre me ha atraído. La inmensidad hecha sol y arena; el mundo donde se extinguieron las sombras. Horizontes, polvo y calima.
Me llamaba porque sería un reto conseguir acabarla. Porque me demostraría cosas a mí mismo.
Y me llamaba porque nunca había hecho una sola carrera en bici. Así que lo adecuado era comenzar por ella, igual que comencé en las vías ferratas por la Regina de Peramola http://www.deandar.com/ferratas/via-ferrata-regina o en los tresmiles con la canal Moskowa del Vignemale http://saritaymane.blogspot.com/2010/06/vignemale-3298-m-corredor-de-la-moskowa.html . Coherencia la llaman.

Evidentemente por mucho ojo que tuviera puesto, no pensaba correrla…
Primeramente porque no me gustan las competiciones, segundo porque no me gusta la bici de montaña de “rally” (pistas interminables, dificultad técnica cero), y tercero porque era dura de cojones.
Pero mola fantasear, pa eso está el tarro, no?


El caso es que hará cosa de año y mucho, durante una de nuestras salidas al monte para limpiar senderos, me casqué el hombro, y estuve muchos meses sin poder montar en bici de montaña. Y como tenía mono de bici no vi otra que agenciarme una bici de carretera para ir rodando algo.
Ocurrió además que por frecuentar los bares, una tarde entre cervezas a mi amigo Marcos (Prats de ahora en adelante) se le soltó la lengua (o quiso vacilar a las mozas allí presentes) y largó que tenía pensado correr la Titan Desert a poco que alguien le acompañara.
Y efectivamente, el espabilao que escribe esto, desoyendo el refrán que dice que es mejor estar callado y que crean que eres tonto a abrir la boca y despejar las dudas, dijo que lo acompañaba.

Pongámonos en antecedentes… sería inicios de octubre de 2010 o así, yo llevaría como desde junio sin tocar una bici ni para hacer sitio en el garaje (verano es mala época para hacer deporte currando 12 horas al día 7 días a la semana). Aparte, desde la lesión del hombro hacía un año, había tocado la bici mucho menos de lo habitual y el mes siguiente lo iba a pasar también sin pedalear porque me iba a hacer alpinismo a Dolomitas y tenía que patear para coger algo de forma.
Y la Titan Desert era en Mayo… si, que parece lejos tal como lo lees, pero ponte en mi pellejo por un momento (empatía lo llaman).

Total que puestos en mitad de noviembre que vuelvo de Dolomitas, luego que llega la campaña navideña (mucho curro) y hasta después de Reyes no puedo ponerme en serio a entrenar.

Espera, entrenar??? Si a mi de carretera lo que me gusta es ver por la tele las clásicas de pavés y a Philippe Gilbert o Cancellara haciendo el animal!!
Lo mío es hacer el cabra con la de montaña, no “entrenar”!!!
“Pues si chaval” me dijo Prats, tu coge este libro, empóllatelo y a hacer lo que dice… cómprate un pulsómetro, una medidor de cadencia y hala, a hacer kilómetros en llano (en llano??????) controlando las pulsaciones. Y así hasta marzo, 5 días por semana.
Y en esas que me puse, y hasta me gustó y todo al final eso de la carretera y del pulsómetro!!

(Lo cierto es que para una carrera de resistencia pura y dura como la Titan Desert se precisa una forma física bastante buena, y la base y el fondo se cogen rodando con la bici de carretera, por zonas fáciles, pero haciendo muchas horas y muchos kilómetros. La bici de montaña para este trabajo es menos agradecida, y más en un lugar como Ainsa donde es imposible encontrar pistas llanas y fáciles)

2500 kms después estamos ya en marzo, cuando ya ni hay vuelta atrás ni nada. Cuando se destapa la ruta definitiva y se conoce que este año será la Titan Desert más dura de la historia, la más larga y que constará de 6 etapas en vez de 5, como era habitual.
600 y pico kilómetros en 6 días, recorriendo todo Marruecos de Sur a Norte, y para acabar traslado en Ferry por el estrecho y etapa reina final en España acabando en Granada (Graná)
http://www.titandesert.es/es/recorrido.php

Ha empezado lo serio, tenemos ya toda la información, las mil cosas que hay que llevarse, la inscripción pagada, las recomendaciones de la organización, los fiscos y mecánicos confirmados para la prueba, los culottes y maillots (un juego por etapa), la bici a punto… la bici??????
Cómo voy a llevarme alguna de mis bicis si son unas burras de cuidado, para hacer el animal por piedras y trialeras, no hechas para rodar durante muchas horas y además muy pesadas???
Porque estoy poniéndome en forma, pero no voy tan sobrado como para correr la Titan Desert con una bici de 15-16kg…

Tras pensarlo un poco la estrategia a seguir estaba clara: me compro una bici de rally de 2º mano y en acabar la carrera la vendo por lo que me costó!! Si es que a genio no me gana ni el tato. Y el caso es que tras consultas y búsqueda, encontré una bici perfecta, ligera, bonita, etc etc… y tirada de precio, seguro que la podría vender por mas de lo que me costaba!!

Pero en esas que contactó conmigo Nano, amigo conocido del foromtb.com y de la Vieja Tronca, y jefe de Canyon bikes en España.
El, espléndido, me ofreció una bici Canyon de pruebas para correr la Titan Desert.
Vamos, que me costó decir que si… oferta irrechazable donde las haya…
El caso es que me engañó, porque no me mandó una bici, sino un puto pepino, un cañón que hacía honor al nombre de la marca: Canyon Lux MR 9.0 SL http://www.canyon.com/_es/mountainbikes/bike.html?b=2067
Apenas 9,5kg de bici, un juguete que pedaleaba como un puñetero avión.

Sacarla de la caja, montarla y probarla fue una gozada. No es preciosa, no, es lo siguiente. Montada a tutiplén, un cuadro de carbono precioso, sin pintar para que se vean bien las fibras y reflejen el sol, con 100mm de recorrido trasero que la hacen comodísima aun rodando por mal terreno, y una geometría muy apta para grandes tiradas de kilometraje sin que la espalda sufra más de lo necesario.
Y no veas lo que se nota que pesa menos de 10kg, siendo doble suspensión!!

Si con algo me tengo que quedar de ella es con eso, con la comodidad para hacer kilómetros y kilómetros en una postura muy agradable, sumado a un sistema de amortiguación que no contamina el pedaleo y que es clave para que no rebotes sobre el sillín, con el consiguiente alivio en el trasero. Y que se muestra muy absorbente (para tener 100mm de recorrido) en los momentos que lo necesitas.
Con bici y todo, nos plantamos ya en mitad de abril… 4000 y pico kms de entrenamiento entre esta fecha y ese ya lejano mes de enero. Al parón de entrenamientos por culpa de Semana Santa y Pascua (mucho curro) se suman unas molestias en una rodilla que me hacen estar reposando más de la cuenta, con lo que me planto en vísperas de la Titan Desert con al menos 700-800km de trabajo de calidad sin hacer…



Desde luego que conforme se va acercando la fecha crece el nerviosismo, las dudas, los arrepentimientos por no haber entrenado más (aún), y porqué no decirlo el miedo.

Miedo a casi todo: a una lesión tonta que te haga abandonar, a petar, a no dar la talla, a que te venga muy grande la prueba, a un accidente, al calor, al kilometraje, a las hepatitis (nos han advertido muy mucho sobre evitar comidas sin hervir, crudas, agua sin embotellar…), a Al Quaeda (pocos días antes de partir fue el atentado en Marrakech), a perderse…
Miedos, algunos más racionales, la gran mayoría exagerados e irracionales, provenientes del desconocimiento. Pues nunca he estado en Marruecos, ni en el desierto, y nunca he corrido ninguna carrera, ni de este estilo ni de ningún otro… vamos que NUNCA he pasado de 100km seguidos con la bici de montaña, y nunca, ni con la bici de montaña ni la de carretera he hecho 650km en 6 días. Y tenemos etapas de casi 150km…

Lo mejor para combatir estos miedos contra los que nada puedes hacer es olvidarse de ellos, trivializarlo todo lo máximo posible y “pasar”. Que sea lo que tenga que ser y fiesta. No dicen que si das todo lo que tienes no estás obligado a dar mas??
Y es cierto, pero a posteriori. Previamente ya os aseguro que esa frase parece sacada de un cuento de niños. “Que con darlo todo ya está bien??” Y una mierda, hay que acabar!! Podrás decir que lo importante es hacerlo bien, disfrutar, etc… y los amigos te dirán lo mismo. Pero en el fondo ellos y yo pensamos lo mismo: HAY QUE ACABAR COMO SEA.
Las frasecitas para dentro de 10 días si la cruda realidad nos pega un sopapo de los buenos.
Y poco faltó…

Es sábado 7 de mayo por la tarde cuando Prats y yo partimos de Ainsa rumbo a Barcelona (previo paso por su casa en Binefar) para tomar el avión que nos llevará a Errachidia, y que supone el primer desgaste, pues se toma a las 5 de la mañana del domingo, y desde las 11 de la noche estamos en el aeropuerto ya esperando, sin poder dormir, ni descansar ni nada que se le parezca (es realmente difícil diseñar asientos más incómodos que los de un aeropuerto). El domingo 8 de mayo de 2011, al punto de la mañana llegamos al diminuto aeropuerto de Errachidia, una ciudad en medio de la nada.






Mentira, está en medio de kilómetros y kilómetros de roca y arena. Una ciudad auténticamente marroquí, edificada junto a un riachuelo por el que fluye un agua parduzca, y que guarda en sus orillas los únicos árboles que la vista puede encontrar.
La luz de la mañana adornando las crestas montañosas del horizonte es una maravilla. Limpia, suave, nítida… si, ya estamos aquí.



A estas alturas no se si he contado demasiado de la Titan Desert…y la verdad es que importa poco. Esto no tiene nada que ver con la Titan Desert. Es circunstancial que ese nombre esté adornando estas páginas. Podía haber sido cualquier otra carrera de resistencia, cualquier otra meta. El donde importa relativamente, esto trata del porqué y del cómo.
Esto que estás a mitad leer (si no te has dormido o aburrido antes) en una historia de un reto de superación personal. No tiene nada que ver con el éxito, con un trofeo, con un reconocimiento, con el ego… eso son gilipolleces. Es todo mucho más sencillo.
He entrenado estos meses como un poseso y voy a sufrir como un perro para demostrarme a mi mismo y a nadie más que me puedo marcar un objetivo duro, difícil, muy por encima de mi nivel, y llevarlo a cabo. Y porqué? Porque soy capaz. No es competitividad, es ansia de superación, es deseo vital.
Igual lo que realmente te parece una gilipollez es lo que estoy haciendo, y seguramente no te falte razón, pero el caso es que ya no hay vuelta atrás.

El cómo es sencillo: vamos a ir juntos los dos, Prats y yo, siempre, pase lo que pase. Está bastante más fuerte que el menda y podría ir más deprisa, pero desde el principio dijimos de ir juntos, para ayudarnos y apoyarnos. Y así será.
Además guardo un As en la manga, y es mi capacidad de sufrimiento. Que es grande, muy grande. Entrenada en largas jornadas de montañismo, en durísimas rutas de enduro y cicloalpinismo, donde en ocasiones tenemos que cargar a la espalda con nuestra bici durante varias horas…
Y seguro que voy a tener que echar mano de esta cualidad muy a menudo.
Así que venga, al turrón…

Estamos en Errachidia, muy al sur de Marruecos, y tras recoger el equipaje en el aeropuerto de bolsillo al que hemos arribado, la organización nos mete en unos autobuses con destino nosedonde. Una organización muy peculiar por ahora, sus integrantes se dividen entre raza blanca-Coronel Tapioca y raza árabe-currante. Vamos, imperialismo puro y duro.
Un par de horas y varias cabezadas después me entero que nosedonde es en realidad Erfoud (o Arfoud), una localidad famosa por ser “la puerta del desierto” y por tener unos complejos hoteleros descomunales y lujosos hasta decir basta. Y si, con bastante vergüenza ajena viendo lo que rodea dichos complejos, allí nos alojamos (cuando digo lujo, es LUJO: http://www.xaluca.com/es/hotel/arfoud/ )

Nos reparten, nos dan indicaciones, y a ello sigue una gymkhana de firmar papeles, recibir objetos, realizarse fotos, repetir continuamente el monosílabo “si”, encontrar la bici, hacer que te la monten y poner buena cara.














Finalmente nos dejaran un rato para sestear (que falta nos hace) y por la tarde-noche nos sientan a todos en una maravillosa sala donde nos explican todo aquello que quieren que sepamos: que son muy guapos, muy listos, muy buenos… que tratan muy bien a la gente de aquí, que el desierto es un ecosistema delicado y hay que mimarlo (se multará o descalificará a cualquier insensato que tire basura durante las etapas)… ah, y que es la edición más dura de largo, que vamos a pasarlas putas para acabar.
Supongo que lo esperado…




De aquí a la cama rapidito, que hay que dormir todo lo que se pueda, mañana empieza el baile…

A todo esto, hace calor…aunque Prats diga que tiene frío.

14 oct 2011

Crónicas dolomíticas: Día 6: Tre Cime di Lavaredo: De blanco, y blanco










No podía dejar sin entrada el último día en Dolomitas. No hicimos nada arriesgado, nada espectacular, no subimos ningún gran monte...


Sin embargo nos acercamos al lugar emblemático de Dolomitas, tres montañas mágicas entre montañas, lugar de peregrinación para montañeros y ciclistas por igual. Las Tres Cimas de Lavaredo. Llegamos a ellas en raquetas, por el sur, hasta el refugio Auronzo, a más de 2.300mt de altitud.


La tarde-noche anterior había nevado de manera impenitente, y cerca de 1m de nieve renovaba el paisaje a 2000m.




Cae la nieve, cae el silencio
Blanca túnica de sosiego
Mansamente aprisionas bosques y laderas
Rescatas paisajes del recuerdo
Peligro atrayente, mundo cambiante
La montaña enmudece con tanta belleza
La vida aguanta la respiración.
Los valles se vuelven salvajes, los picos reacios
La necesidad nos impele a buscar
Una entrada al mundo argentino que creas
Sin pensar en si habrá salida





12 may 2011

Titan desert, etapa maratón, días 2-3 y avance del 4º









Escribo desde el inmenso y desolado Plateau del Rakham, una extensísima meseta desértica en medio de la nada. Estamos a más de 70km de cualquier núcleo de población que no sea una perdida cabaña de pastores de ovejas, las numerosas moradoras del lugar. Ovejas, arbustos, piedras y arena, es de lo que se compone este lugar. Sin ser bonito, resulta impresionante, y aún más, resulta una proeza que los bereberes que viven aquí puedan hacerlo.

Hoy, tras unas 8 horas de etapa hemos llegado al campamento, con 143kms en las piernas (135 cronometrados y 8 de enlace, que esos el cuerpo también los cuenta…), cansados pero menos, más rápido de lo esperado gracias al fuerte viento de cola que hemos tenido buena parte de la etapa. Esto al menos compensa en parte las aireras en contra de la primera etapa.

En total han sido 250km en 2 días, con una noche de perros entre medias, en una jaima común, durmiendo en el suelo, con frío y lluvia mucha lluvia que se colaba por las telas como pedro por su casa. Pese a todo aún se ha descansado algo, y hoy el duro colchón del campamento parece una suite.
Tampoco contábamos con los fisios ni mecánicos, así que los arreglos iban de nuestra cuenta. Y por supuesto había que cargar encima con todo lo necesario (saco, ropa para la tarde y noche, ropa para el día siguiente, comida para los 2 días… vamos, que si de normal la mochila me pesa un quintal, estos 2 días ya era excesivo. Pero aquí estamos…

La etapa del martes la pasamos bien, aunque al final se me hizo largo el tramo final, los 20km finales entre el dolor de culo y cansancio mental de ver un paisaje monótono a no poder más los sufrí a base de bien.

Hoy en cambio he sufrido las 2 horas primeras, luego ya mucho mejor, especialmente del km 80 al 110, que nos habían avisado que era muy mal terreno, y lo era pero como el menda lo que le gusta es el enduro, pues era como ir en trialeras pero anchas. O al menos lo que más se le parecía. Así que ahí he apretado, he llevado a Marcos con el gancho un rato (lo normal es que sea al revés, que pasa constantemente) y además hemos adelantado a mucha gente (luego en mejor terreno nos han vuelto a pasar ehhh).
Realmente he flipado con el comportamiento de la bici, y no es que le dore la píldora por ser de prestado, pues tanto en los tramos de subidas trialeras la tracción era espectacular (es lo exigible a este tipo de bici), como en las zonas en bajada, con pedruscos y escalones tenía un aplomo sorprendente y daba mucha confianza, y no he ido despacio (y llevaba las ruedas muy hinchadas para no pinchar, con lo que el comportamiento de la bici se resiente con ello)

Fotos he tirado pocas, entre que los paisajes no son excesivamente bonitos ni fotogénicos, la luz no está siendo muy buena y voy cansado, apenas saco la cámara a pasear. Aun así entre las mías y las de Marcos alguna hay.

Mañana jueves toca la etapa a priori más dura, lo que nos tiene acojonados :) porque aunque son 100km, poco desnivel y los 30km finales de bajada, dicen que el terreno es muy roto, pedregoso y de muy difícil ciclar. Veremos, espero que la podamos superar y lo pueda contar!!


Anexo día 4:


Como ayer por problemas de internet no pude colgar esto, lo hago hoy recién llegado de la etapa más dura de la titan. Hemos llegado que no es poco, sufriendo mucho, con los culos muy escocidos y las piernas deshechas. Además se nos dormían las manos del traquetreo con la bici, y en general duele todo el cuerpo, de las uñas al pelo, pero aquí estamos...

Hoy ha sido Marcos el que más ha sufrido, le ha costado pero hemos conseguido que llegara!!

Mañana más, en teoría es una etapa más suave, de enlace, corta, pero aun así son 62km y llevamos ya 450km en las piernas...

10 may 2011

titan desert, días 1-2











Titan desert día 1

Extenuante es la palabra que mejor define la jornada de hoy, lo que se suponía una etapa tranquila ha sido finalmente un duro día de más de 7 horas sobre la bici, 90 km por un terreno muy roto, donde no se podía coger un ritmo constante, donde el fuerte viento de cara minaba las fuerzas sistemáticamente, y donde rodar a 12-15km/h de media era una proeza. Para muestra, Roberto Heras, el ganador ha llevado una media de 22km/h cuando habitualmente pasan de los 30-35km/h

Yo reconozco que no estaba preparado para este inicio (ni mucha gente tampoco, pues ha habido multitud de abandonos) y los primeros 50km han sido durísimos física y mentalmente. Veía que llevaba el pulso altísimo y no había manera de bajarlo ni yendo a paso de burra, Marcos me esperaba constantemente y no iba, Luego a partir del km 50-55 me he encontrado mucho mejor, he podido rodar delante y Marcos era el que lo pasaba algo peor, y finalmente ambos hemos llegado juntos a meta, tras adelantar a mucha gente en el tramo final de la etapa.

Mi flamante Canyon Lux Mr se ha comportado maravillosamente, desde luego su ligereza ha contribuido a que llegara a meta, y en un terreno tan, tan malo (piedras sueltas, roca madre, arena, todo junto y revuelto) se ha mostrado muy fiable, la doble amortiguación es muy útil en este firme, pues contribuye a mitigar (que no eliminar) las dolorosas rozaduras en la ingle del sillín, uno de los males más temidos en esta carrera.
La suspensión trasera, con el propedal en la posición intermedia se muestra firme cuando debe pero te permite amortiguar muy bien las irregularidades del terreno, y sin ser (en esa posición) totalmente sensible su compromiso entre eficacia de pedaleo y sensibilidad es idónea para hacer muchos kms sin gastar fuerzas de más (que no sobran precisamente)

Mañana es etapa maratón, así que tenemos que cargar con todo para pasar la noche, y para la etapa del día siguiente, así que no podré conectarme. Veremos si sabemos llegar a meta, que como sea como la de hoy… y son más kms, 100 mañana y 145 pasado…
Deseadnos suerte porque hará falta a toneladas...



Día 2: Ya que no he podido subir este texto en el día de ayer, y hoy al ser etapa maraton no tengo portátil para escribir (el internet no va barato precisamente para escribir conectado) añadir que hoy hemos acabado la etapa mucho mejor que ayer, igualmente cansados, y yo personalmente ya harto de dar pedales, que se hace pesado pedalear en unas llanuras inacabables que no tienen fin, kms y kms...


A ver mañana que son 145km y va a ser muy duro. Hoy no ha hecho mucho calor, hasta ha llovido un poco y se ha notado. Ójala mañana sea parecido!!

21 feb 2011

Una Siberiana en Sobrarbe


Este pasado domingo 20 de febrero tuvimos una marcha ciclista un tanto especial.

Bruis, una vecina de la Fueva organizó a través del foro de Ciclismo a Fondo la II Kedada Siberiana CAF que tuvo lugar en esta ocasión aquí en Sobrarbe. Contando con ayuda de su padre Ángel y su familia, y una pequeña colaboración del CAS, hay que agradecerle todo el empeño puesto en que saliese a pedir de boca. GRACIAS!!

En total 53 ciclistas tomamos la salida a las 9:30h, la mayoría venidos del foro, pero una buena docena procedentes de la zona, lo que refleja el buen estado de la cantera sobrarbense :)
Tomando como referencia el recorrido de la Revientachulos, la marcha salía de Ainsa para bajar entre una densa niebla hasta Ligüerre de Cinca y allí tomar dirección La Fueba a través del puente del Entremón y por la dura subida hacia Palo, con muchas rampas por encima del 10%. En el collado previo al pueblo tomamos dirección Trillo para continuar subiendo hacia Troncedo por unos parajes espectaculares y unas rampas no menos reseñables.

Posteriormente bajamos hasta Tierrantona, donde frente a la casa de Bruis había preparado un extraordinario avituallamiento que tenía en las rosquilla de su abuela la joya de la corona. Realmente impresionantes.

De Tierrantona muchos ya abandonaron dirección Ainsa, pero aún quedamos un grupo de valientes que cogimos carretera Los Molinos para ascender el puerto de San Lorién, siempre al amparo de las inmensas paredes de la Peña montañesa, cruzar hasta Ceresa y finalmente bajar hacia Ainsa con todo el viento pegando de cara.

Llegamos justo para ducharnos en el pabellón y sentarnos a la mesa para degustar un plato de macarrones (o dos, o tres...) y una parrillada de carnes y tortetas, todo bien regado de vino y charradas.

Una jornada muy agradable en la que muchos pudimos hacer el primer entrenamiento "de calidad" de la temporada, algo que falta me hace porque la que me espera en mayo... :)

17 feb 2011

Crónicas dolomíticas: Día 5: Masenade, Constantini. De fierros y boiras


Despertarse a las 05:00 darse cuenta que hoy no tienes porqué madrugar es una grandísima alegría.
Volver a mirar el reloj, con un ojo abierto entre las sábanas, que al rato ya marca las 10:00, te hace sonreír.
Me incorporo despacio, apoyo los pies en el suelo y con total parsimonia me acerco a la cocina entre el crujir de la tarima y el silencioso caer de los copos tras la ventana. Dejo que se caliente la leche mientras atisbo a través del cristal, tratando de descubrir cuánto tiempo lleva nevando. Pendientes bancas han sustituido la oscura losa de los tejados de Fornesighe, la niebla vela los montes que acostumbraban a saludarme todos los días y la quietud que se respira parece que llegue de un mundo diferente al nuestro.
Acabo de prepararme el café, que tomo acompañado de un buen puñado de galletas de chocolate mientras Internet me cuenta que ha ocurrido este tiempo en el mundo, tiempo en que mi universo se había reducido a montañas y bosques, al mantra continuo de poner un pié delante del otro, a cervezas y conversaciones con Santi.
La verdad es que no me interesa demasiado lo que pasa tras la pantalla del portátil, así que termino mi café siguiendo con la mirada el baile de la nieve en el exterior.
Son ya las 11:00, hay que ver lo que da de sí una hora ociosa. Se me ha hecho sueño otra vez. Mejor dicho, todavía no se me ha ido. Así que al dilema de dormir o dormir, acabo tirando por la calle del medio y lo siguiente que veo son las manecillas del reloj, la corta en el número 3 y la larga en el 6.
Esto ya es otra cosa, y cura de sueño mediante, vuelvo a tener un hambre de lobo.
Comer, leer, picar, leer, y en que me doy cuenta el día ha terminado… qué gozada son 24 horas de silencio.

Esta vez sí, las 05:00 es hora de levantarse.
Como la meteo para hoy es revuelta, mejor madrugar para aprovechar las primeras horas del día, que es cuando parece que hará menos malo.
Subimos en furgo al Passo Durán, bien cerquita de Zoldo, 1650mts. Lloviznea a ratos, el tiempo está oscuro, húmedo y frío, vamos un placer para calzarse las botas de monte.
Comenzamos a andar y me doy cuenta que ni 24h de relax absoluto han servido para quitarme el dolor de piernas, ouch!!
Entre hierba y barro vamos ascendiendo por una húmeda pendiente boscosa, callados, aún con poca luz, hasta que en algo más de media hora llegamos a un pequeño refugio en un hombro justo por encima del bosque. Unos rayos de sol, que se abre paso entre las nubes, nos saludan. Serán los últimos que veamos.

5 minutos después del refugio, la senda muere al pié de una abrupta pared de orientación oeste que se desvanece entre la niebla, y cuyo fin la imaginación coloca en el infinito. La pared tiene una placa metálica, y al lado de ella nace una sirga que vemos perderse en la distancia, pared arriba. Se trata de la Ferrata Constantini, la que dicen es la más larga y dura de los Dolomitas. Pero eso yo no lo sabré hasta que hayamos acabado el día. Esta ferrata asciende unos 1000m de desnivel hasta a la Cima delle Masenade, así que nos queda mucha tela, menos hablar y vamos a trepar.

Según ascendemos, nos vamos viendo aprisionados entre el vacío bajo nuestros pies y la densa niebla a la que poco a poco vamos alcanzando. La ferrata es bastante vertical, pero la roca, aun húmeda, es de buena raza y se agarra bien, permitiendo trepar con facilidad.
Para agilizar, uso sólo un mosquetón del disipador, y en tramos más sencillos ni eso, pues me siento muy cómodo en la pared, con mucha confianza.

Desde luego hoy las vistas no van a ser de postal, pero sí que la atmósfera que tenemos alrededor hace de la jornada un día diferente. La niebla ya nos rodea, dotando de una sensación de irrealidad que nos acompañará todo el ascenso. Las distancias son etéreas, las siluetas, fantasmas encadenados a la pared, gris sobre gris fluyendo al ritmo de una brisa que abre y cierra la bruma a su antojo.

En ocasiones parece que puedas agarrar las nubes, estirar y ayudarte de ellas para escalar, mientras que hay momentos en que hacen de pasos sencillos lugares imposible.
Un sueño viscoso que nos va transportando pared arriba, al que ya se ha unido el hielo, que recubre rocas, sirga y las escasas briznas de hierba que resisten en las repisas.
Santi es una silueta informe pocos metros encima mío, tal es la densidad de la niebla. No vemos a escasos metros, ni hacia arriba ni hacia abajo, no hay referencias donde situarnos salvo la sirga que nos impele a continuar pared arriba, dios sabe donde.
Por un lado la bruma nos quita la impresión que causa el vacío, que debe ser ya muy grande a nuestros pies, y por otro envuelve en un misticismo cada paso, llena de incertidumbre el camino, qué habrá más adelante? Hacia dónde nos conduce el camino trazado en la verticalidad de esta inmensa montaña?

Ya la nieve nos rodea, ya el viento silba alrededor, el terreno se vuelve más inhóspito, más frío. La pared es menos continua, está más rota, con aristas aquí y allá entre las que vamos desfilando silenciosamente, acurrucados en nuestros pensamientos.
Algún copo cae del cielo, alguna piedra rueda hacia el abismo, nada que no hayan visto estos muros cientos de millones de veces, para los que nosotros apenas somos una molestia insignificante, la causa por la que pagar el peaje de ser grapados de arriba abajo a base de sirga y tornillos.

Tengo las manos ateridas del frío y de la humedad, los guantes empapados de agarrar el cable congelado o las nevadas presas de la pared. Los dedos de los pies hace un rato que ni los noto.
Hacemos una parada rápida para comer una chocolatina y nos abrigamos con el gore, pues comienza a nevar con algo más de fuerza.

Hemos cruzado la frontera que separa la roca de la nieve, ahora todo es mixto resbaladizo, relieves tétricamente blanquecinos sobre fondo marengo, escala de grises que vamos atravesando con los sentidos alerta, cambiando paulatinamente de vertiente, algo de lo que sólo el viento nos avisa.
Debemos estar cerca ya de los 2.800mts cuando súbitamente aparecemos en una estrecha lengua de nieve coronada con un hito que señala la cima delle Masenade. Echaremos una foto para saber que hemos estado aquí y trataremos de buscar abrigo algo más abajo, pues no hay ganas de estarse mucho rato arriba, y todavía queda bajar.

La ferrata continúa cresteando y la sirga la mayoría del rato o no está o se oculta enterrada entre la nieve, suerte de la memoria y orientación de Santi porque sin haber estado antes aquí es imposible orientarse con un horizonte de apenas 2 metros.
Cabalgamos la montaña un rato más, trepando y destrepando resaltes sin solución de continuidad, con mucho ojo al pisar pues un resbalón donde no hay sirga es el ocaso.
En un momento dado, Santi avisa que dejamos la ferrata, que todavía ha de subir un poco más para luego bajar al punto de partida, porque vamos a descender por la cara contraria, hacia el este.

La bajada consiste en una pendiente completamente nevada, una anchísima canal con nulo riesgo de avalanchas en esta época, por la que primero bajamos con cuidado, procurando no resbalar demasiadas veces, empapándonos por completo y sin ver que hay más debajo del alcance de una brazada. Aunque Santi ya me ha advertido que no tiene nada peligro, no puedo dejar de imaginar qué hay más abajo, la incertidumbre siempre colorea los recorridos con mayor expectación y misterio.
Primeramente la pala estaba bastante empinada, pero ahora se ha suavizado mucho y bajamos casi corriendo, a grandes zancadas entre la nieve, disfrutando como un crío en sus primeras nevadas.

Cerca de una hora después llegaremos a un pequeño refugio, tras buscar los rastros de camino entre la inmensa blancura del valle, y aprovechar que aquí más abajo ya las nubes dejan ver el horizonte.

En la pequeña caseta metálica apenas paramos a comer lo justo, porque estamos empapados y todavía quedan cerca de 2h de caminata hasta el coche, subiendo y bajando por un sendero húmedo y patinoso que, entre tasca, roca, maleza y bosque, nos conduce hasta el Passo Durán, donde aguarda el coche!!