Sobrarbe es mi vida, gente sencilla y parajes únicos. El lugar donde mis cenizas, dentro de muchos años espero, abonaran nuevos bosques y praderas.

5 nov. 2011

Tital Desert 2011: El inicio






Hace semanas, meses, que debería tener esta crónica terminada, hace eones que acabó aquello que cuento bajo estas líneas, pero no he conseguido narrarlo como quiero.
Varios intentos tirados a la basura, muchos inicios baldíos… y gente que la espera recordando mi santoral…
Las razones, varias, mías supongo.
Sirva esto como disculpa, y a su vez, sirva como prólogo a un reto extraño e inesperado. Una experiencia vital que, al igual que estas hojas, costó sacar adelante.

Ya hace un par de años que le había echado el ojo a la Titan Desert, una carrera de resistencia en el desierto y el Atlas marroquí.
Me llamaba porque nunca había estado en el desierto, y es un lugar que siempre me ha atraído. La inmensidad hecha sol y arena; el mundo donde se extinguieron las sombras. Horizontes, polvo y calima.
Me llamaba porque sería un reto conseguir acabarla. Porque me demostraría cosas a mí mismo.
Y me llamaba porque nunca había hecho una sola carrera en bici. Así que lo adecuado era comenzar por ella, igual que comencé en las vías ferratas por la Regina de Peramola http://www.deandar.com/ferratas/via-ferrata-regina o en los tresmiles con la canal Moskowa del Vignemale http://saritaymane.blogspot.com/2010/06/vignemale-3298-m-corredor-de-la-moskowa.html . Coherencia la llaman.

Evidentemente por mucho ojo que tuviera puesto, no pensaba correrla…
Primeramente porque no me gustan las competiciones, segundo porque no me gusta la bici de montaña de “rally” (pistas interminables, dificultad técnica cero), y tercero porque era dura de cojones.
Pero mola fantasear, pa eso está el tarro, no?


El caso es que hará cosa de año y mucho, durante una de nuestras salidas al monte para limpiar senderos, me casqué el hombro, y estuve muchos meses sin poder montar en bici de montaña. Y como tenía mono de bici no vi otra que agenciarme una bici de carretera para ir rodando algo.
Ocurrió además que por frecuentar los bares, una tarde entre cervezas a mi amigo Marcos (Prats de ahora en adelante) se le soltó la lengua (o quiso vacilar a las mozas allí presentes) y largó que tenía pensado correr la Titan Desert a poco que alguien le acompañara.
Y efectivamente, el espabilao que escribe esto, desoyendo el refrán que dice que es mejor estar callado y que crean que eres tonto a abrir la boca y despejar las dudas, dijo que lo acompañaba.

Pongámonos en antecedentes… sería inicios de octubre de 2010 o así, yo llevaría como desde junio sin tocar una bici ni para hacer sitio en el garaje (verano es mala época para hacer deporte currando 12 horas al día 7 días a la semana). Aparte, desde la lesión del hombro hacía un año, había tocado la bici mucho menos de lo habitual y el mes siguiente lo iba a pasar también sin pedalear porque me iba a hacer alpinismo a Dolomitas y tenía que patear para coger algo de forma.
Y la Titan Desert era en Mayo… si, que parece lejos tal como lo lees, pero ponte en mi pellejo por un momento (empatía lo llaman).

Total que puestos en mitad de noviembre que vuelvo de Dolomitas, luego que llega la campaña navideña (mucho curro) y hasta después de Reyes no puedo ponerme en serio a entrenar.

Espera, entrenar??? Si a mi de carretera lo que me gusta es ver por la tele las clásicas de pavés y a Philippe Gilbert o Cancellara haciendo el animal!!
Lo mío es hacer el cabra con la de montaña, no “entrenar”!!!
“Pues si chaval” me dijo Prats, tu coge este libro, empóllatelo y a hacer lo que dice… cómprate un pulsómetro, una medidor de cadencia y hala, a hacer kilómetros en llano (en llano??????) controlando las pulsaciones. Y así hasta marzo, 5 días por semana.
Y en esas que me puse, y hasta me gustó y todo al final eso de la carretera y del pulsómetro!!

(Lo cierto es que para una carrera de resistencia pura y dura como la Titan Desert se precisa una forma física bastante buena, y la base y el fondo se cogen rodando con la bici de carretera, por zonas fáciles, pero haciendo muchas horas y muchos kilómetros. La bici de montaña para este trabajo es menos agradecida, y más en un lugar como Ainsa donde es imposible encontrar pistas llanas y fáciles)

2500 kms después estamos ya en marzo, cuando ya ni hay vuelta atrás ni nada. Cuando se destapa la ruta definitiva y se conoce que este año será la Titan Desert más dura de la historia, la más larga y que constará de 6 etapas en vez de 5, como era habitual.
600 y pico kilómetros en 6 días, recorriendo todo Marruecos de Sur a Norte, y para acabar traslado en Ferry por el estrecho y etapa reina final en España acabando en Granada (Graná)
http://www.titandesert.es/es/recorrido.php

Ha empezado lo serio, tenemos ya toda la información, las mil cosas que hay que llevarse, la inscripción pagada, las recomendaciones de la organización, los fiscos y mecánicos confirmados para la prueba, los culottes y maillots (un juego por etapa), la bici a punto… la bici??????
Cómo voy a llevarme alguna de mis bicis si son unas burras de cuidado, para hacer el animal por piedras y trialeras, no hechas para rodar durante muchas horas y además muy pesadas???
Porque estoy poniéndome en forma, pero no voy tan sobrado como para correr la Titan Desert con una bici de 15-16kg…

Tras pensarlo un poco la estrategia a seguir estaba clara: me compro una bici de rally de 2º mano y en acabar la carrera la vendo por lo que me costó!! Si es que a genio no me gana ni el tato. Y el caso es que tras consultas y búsqueda, encontré una bici perfecta, ligera, bonita, etc etc… y tirada de precio, seguro que la podría vender por mas de lo que me costaba!!

Pero en esas que contactó conmigo Nano, amigo conocido del foromtb.com y de la Vieja Tronca, y jefe de Canyon bikes en España.
El, espléndido, me ofreció una bici Canyon de pruebas para correr la Titan Desert.
Vamos, que me costó decir que si… oferta irrechazable donde las haya…
El caso es que me engañó, porque no me mandó una bici, sino un puto pepino, un cañón que hacía honor al nombre de la marca: Canyon Lux MR 9.0 SL http://www.canyon.com/_es/mountainbikes/bike.html?b=2067
Apenas 9,5kg de bici, un juguete que pedaleaba como un puñetero avión.

Sacarla de la caja, montarla y probarla fue una gozada. No es preciosa, no, es lo siguiente. Montada a tutiplén, un cuadro de carbono precioso, sin pintar para que se vean bien las fibras y reflejen el sol, con 100mm de recorrido trasero que la hacen comodísima aun rodando por mal terreno, y una geometría muy apta para grandes tiradas de kilometraje sin que la espalda sufra más de lo necesario.
Y no veas lo que se nota que pesa menos de 10kg, siendo doble suspensión!!

Si con algo me tengo que quedar de ella es con eso, con la comodidad para hacer kilómetros y kilómetros en una postura muy agradable, sumado a un sistema de amortiguación que no contamina el pedaleo y que es clave para que no rebotes sobre el sillín, con el consiguiente alivio en el trasero. Y que se muestra muy absorbente (para tener 100mm de recorrido) en los momentos que lo necesitas.
Con bici y todo, nos plantamos ya en mitad de abril… 4000 y pico kms de entrenamiento entre esta fecha y ese ya lejano mes de enero. Al parón de entrenamientos por culpa de Semana Santa y Pascua (mucho curro) se suman unas molestias en una rodilla que me hacen estar reposando más de la cuenta, con lo que me planto en vísperas de la Titan Desert con al menos 700-800km de trabajo de calidad sin hacer…



Desde luego que conforme se va acercando la fecha crece el nerviosismo, las dudas, los arrepentimientos por no haber entrenado más (aún), y porqué no decirlo el miedo.

Miedo a casi todo: a una lesión tonta que te haga abandonar, a petar, a no dar la talla, a que te venga muy grande la prueba, a un accidente, al calor, al kilometraje, a las hepatitis (nos han advertido muy mucho sobre evitar comidas sin hervir, crudas, agua sin embotellar…), a Al Quaeda (pocos días antes de partir fue el atentado en Marrakech), a perderse…
Miedos, algunos más racionales, la gran mayoría exagerados e irracionales, provenientes del desconocimiento. Pues nunca he estado en Marruecos, ni en el desierto, y nunca he corrido ninguna carrera, ni de este estilo ni de ningún otro… vamos que NUNCA he pasado de 100km seguidos con la bici de montaña, y nunca, ni con la bici de montaña ni la de carretera he hecho 650km en 6 días. Y tenemos etapas de casi 150km…

Lo mejor para combatir estos miedos contra los que nada puedes hacer es olvidarse de ellos, trivializarlo todo lo máximo posible y “pasar”. Que sea lo que tenga que ser y fiesta. No dicen que si das todo lo que tienes no estás obligado a dar mas??
Y es cierto, pero a posteriori. Previamente ya os aseguro que esa frase parece sacada de un cuento de niños. “Que con darlo todo ya está bien??” Y una mierda, hay que acabar!! Podrás decir que lo importante es hacerlo bien, disfrutar, etc… y los amigos te dirán lo mismo. Pero en el fondo ellos y yo pensamos lo mismo: HAY QUE ACABAR COMO SEA.
Las frasecitas para dentro de 10 días si la cruda realidad nos pega un sopapo de los buenos.
Y poco faltó…

Es sábado 7 de mayo por la tarde cuando Prats y yo partimos de Ainsa rumbo a Barcelona (previo paso por su casa en Binefar) para tomar el avión que nos llevará a Errachidia, y que supone el primer desgaste, pues se toma a las 5 de la mañana del domingo, y desde las 11 de la noche estamos en el aeropuerto ya esperando, sin poder dormir, ni descansar ni nada que se le parezca (es realmente difícil diseñar asientos más incómodos que los de un aeropuerto). El domingo 8 de mayo de 2011, al punto de la mañana llegamos al diminuto aeropuerto de Errachidia, una ciudad en medio de la nada.






Mentira, está en medio de kilómetros y kilómetros de roca y arena. Una ciudad auténticamente marroquí, edificada junto a un riachuelo por el que fluye un agua parduzca, y que guarda en sus orillas los únicos árboles que la vista puede encontrar.
La luz de la mañana adornando las crestas montañosas del horizonte es una maravilla. Limpia, suave, nítida… si, ya estamos aquí.



A estas alturas no se si he contado demasiado de la Titan Desert…y la verdad es que importa poco. Esto no tiene nada que ver con la Titan Desert. Es circunstancial que ese nombre esté adornando estas páginas. Podía haber sido cualquier otra carrera de resistencia, cualquier otra meta. El donde importa relativamente, esto trata del porqué y del cómo.
Esto que estás a mitad leer (si no te has dormido o aburrido antes) en una historia de un reto de superación personal. No tiene nada que ver con el éxito, con un trofeo, con un reconocimiento, con el ego… eso son gilipolleces. Es todo mucho más sencillo.
He entrenado estos meses como un poseso y voy a sufrir como un perro para demostrarme a mi mismo y a nadie más que me puedo marcar un objetivo duro, difícil, muy por encima de mi nivel, y llevarlo a cabo. Y porqué? Porque soy capaz. No es competitividad, es ansia de superación, es deseo vital.
Igual lo que realmente te parece una gilipollez es lo que estoy haciendo, y seguramente no te falte razón, pero el caso es que ya no hay vuelta atrás.

El cómo es sencillo: vamos a ir juntos los dos, Prats y yo, siempre, pase lo que pase. Está bastante más fuerte que el menda y podría ir más deprisa, pero desde el principio dijimos de ir juntos, para ayudarnos y apoyarnos. Y así será.
Además guardo un As en la manga, y es mi capacidad de sufrimiento. Que es grande, muy grande. Entrenada en largas jornadas de montañismo, en durísimas rutas de enduro y cicloalpinismo, donde en ocasiones tenemos que cargar a la espalda con nuestra bici durante varias horas…
Y seguro que voy a tener que echar mano de esta cualidad muy a menudo.
Así que venga, al turrón…

Estamos en Errachidia, muy al sur de Marruecos, y tras recoger el equipaje en el aeropuerto de bolsillo al que hemos arribado, la organización nos mete en unos autobuses con destino nosedonde. Una organización muy peculiar por ahora, sus integrantes se dividen entre raza blanca-Coronel Tapioca y raza árabe-currante. Vamos, imperialismo puro y duro.
Un par de horas y varias cabezadas después me entero que nosedonde es en realidad Erfoud (o Arfoud), una localidad famosa por ser “la puerta del desierto” y por tener unos complejos hoteleros descomunales y lujosos hasta decir basta. Y si, con bastante vergüenza ajena viendo lo que rodea dichos complejos, allí nos alojamos (cuando digo lujo, es LUJO: http://www.xaluca.com/es/hotel/arfoud/ )

Nos reparten, nos dan indicaciones, y a ello sigue una gymkhana de firmar papeles, recibir objetos, realizarse fotos, repetir continuamente el monosílabo “si”, encontrar la bici, hacer que te la monten y poner buena cara.














Finalmente nos dejaran un rato para sestear (que falta nos hace) y por la tarde-noche nos sientan a todos en una maravillosa sala donde nos explican todo aquello que quieren que sepamos: que son muy guapos, muy listos, muy buenos… que tratan muy bien a la gente de aquí, que el desierto es un ecosistema delicado y hay que mimarlo (se multará o descalificará a cualquier insensato que tire basura durante las etapas)… ah, y que es la edición más dura de largo, que vamos a pasarlas putas para acabar.
Supongo que lo esperado…




De aquí a la cama rapidito, que hay que dormir todo lo que se pueda, mañana empieza el baile…

A todo esto, hace calor…aunque Prats diga que tiene frío.
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