Sobrarbe es mi vida, gente sencilla y parajes únicos. El lugar donde mis cenizas, dentro de muchos años espero, abonaran nuevos bosques y praderas.

6 nov 2011

Tital Desert 2011: Etapas Maratón: 2 y 3



Etapa 2:

Hoy toca un cambio respecto al primer día, y es que nos encontramos en el inicio de las 2 etapas maratón: tenemos que cargar con todo para las etapas de hoy y mañana, además de lo necesario para pasar la noche… Cada cual se lo monta según el peso que quiera cargar… la mayoría un mini-saco de dormir, los menos esterilla y algunos nada de nada… todo ello atado al cuadro de la bico con bridas, ese gran invento.
Aparte ración doble de barritas y geles, la muda para el día siguiente, algo de abrigo para la noche… muchas cosas, demasiadas… el peso se nota, sobre todo en el coco.

El inicio de la etapa es rápido, una pista llana y de seguido un tramo de carretera ondulado donde se puede pedalear bastante bien. Me encuentro mucho mejor que ayer, aunque el inicio de etapa voy con el freno de mano puesto, que aún falta un mundo.








Hacemos una parada larga en el primer avituallamiento para arreglar la bici de Marcos, y salimos los últimos de allí. Poco a poco iremos adelantando gente, primero por un falso llano arenoso y aún más en un repecho durísimo y pedregoso de 1km que hay que hacer a pié. Lo culmina un collado que abre paso a un amplio valle totalmente plano, flanqueado por grisáceos montes que asoman en lontananza. Valle marrón tierra por donde avanzamos a buen ritmo, adelantando grupo tras grupo de ciclistas, cruzando pequeños oueds (cauces de río secos y pedregosos), y viendo acercarse las casas de un pueblo en la lejanía. Cruzarlo es un alboroto de gente animando (o riéndose), a grito pelado los niños, más pausados los adultos, o calladamente bajo su velo las mujeres.


Es curioso que de este pueblo guarde los recuerdos quizá más nítidos de toda la prueba. Es por la gente. Me recordaban a mí de crío, cuando veía pasar embobado la vuelta a España o a Aragón por las calles de Ainsa, gritando sin conocer a nadie, esperando un botellín en la cuneta. Los niños extendían la mano para que se la chocaras, muchos hombres nos miraban callados, torcida la sonrisa en la boca, y los ojos sobre los velos transmitían más que cualquier otro gesto o palabra. No está tan lejos de lo que era la España rural hace 25 años.

Otra parada larga en el segundo avituallamiento, y desde aquí, a 40km aún de meta, la jornada se me empezó a hacer cuesta arriba… dolía el culo, dolían los ojos de no ver nada más que una explanada inacabable surcada de matorral, dolían las piernas y el estómago, una especie de pájara extraña que no iba a más, que me permitía pedalear, pero que ni mejoraba ni empeoraba con el paso de los kilómetros. El tercer y último avituallamiento, a 12km de meta, venía seguido de un tramo de carretera ascendente que se me hizo eterno, y finalmente de un rodeo estúpido cerca del campamento que me hizo maldecir a la organización al completo.
105km habían acabado, cosa por la que no daba un duro 8 horas antes. Como tampoco lo daba por acabar al día siguiente, 145km tras maldormir y sin fisios para recuperarte las piernas.



Etapa 3:

7h35min y estamos ya listos para salir, una odisea de noche que es ya pasado entumece aún nuestros cuerpos, que se debaten entre el agradable sol que nos templa y la certeza de que pronto lo echaremos de más.


Segunda parte de la etapa maratón, sacos embridados al cuadro, rostros ojerosos, mantas térmicas arrugadas… la noche fue crítica, con lluvia y frío, durmiendo en exiguos sacos entre el cielo lluvioso y el suelo pedregoso. Suerte de las mantas térmicas de los botiquines, que menguaron el sufrimiento de la lluvia, pues dormíamos casi al raso y llovía con viento. A punto de evacuarnos estuvieron…

La etapa empieza. 145km. Pero no. La especial es de 136km. Los primeros 9km son neutralizados, no cuentan. Que se lo digan a nuestras piernas.
Sin tiempo a que lleguemos los últimos al punto de salida, la gentil organización da la salida real a la etapa. Ahí vamos, pienso, amiga agonía, bienvenida.

Vamos a subir, sin pausa primero, levemente por el fondo de un valle estrecho, para un rato después tomar un puerto de montaña que nos cambiará de valle. Seguimos siendo de los últimos, pero el panorama de acompañantes ha cambiado, son rostros nuevos, bicis nuevas. Muchos de nuestros vecinos de fatigas ya han abandonado, el cansancio o el fuera de control han hecho mella.

Marcos me ve sufrir las 2 primeras horas, me cuesta calentar el cuerpo al inicio de la etapa. Aun así vamos dejando gente (poca) detrás mientras avanzamos por un terreno ondulado donde cuesta coger el ritmo. Y más con un Patrol de periodistas siempre por medio, adelantándonos en los llanos y molestándonos en los badenes y repechos. Hartos de su fastidio, los mandamos por ahí con bastante cabreo.
Pasado el primer avituallamiento el cuerpo empieza a responderme, apenas llevamos 33km y quedan más de 100… un tramo encañonado da paso a una curiosa zona de sembrados de cereal. Curiosa porque está por encima de los 1500mt. Y porque si te dijeran que es Soria o Badajoz, firmarías que si. Este tramo es un inacabable ascenso, más de 30km, pero apenas a un 3-4% de desnivel, que vamos ganando relevándonos y ayudados del aire a favor, que parece querer compensarnos por el primer día.
La fauna en esta parte de la etapa es la más prominente de la carrera, si bien bastante diminuta: ratones, tortugas terrestres, lagartos y serpientes, y multitud de escarabajos. Hay que ir con cuidado para evitar pisarlos.

Finalmente, el ascenso toca a su fin. Han sido varios collados atravesados hasta ganar el bueno, el que ya nos conduce cara abajo… Y si, desciende, pero engañosamente. Si no pedaleas, la bici se para. La pista se agarra y la pendiente es muy escasa, pero es a favor. Como el aire, así que vamos devorando kilómetros con rapidez, cada minuto que pasa me encuentro mejor, y los tramos de preciosa estepa que nos conducen al segundo avituallamiento se convierten apenas en un espejismo de lo rápido que pasan.

Llenado el depósito, nos lanzamos a por un monótono paisaje. Quedan 60km y los 15 primeros van a ser una planicie herbosa por la que se ha hecho pasar una pista tirando de compás y regleta: recta como una vela. Avanzamos prestos, y repentinamente se acaba. La llanura muere en unas graveras y mares de piedra que forman oueds serpenteantes, farallones despiadados y agudos precipicios. Entre todo ello desciende una pista de pura roca, que atravesando fajas y pequeños prados, barranqueras y cañones, nos deposita en una nueva llanura. Esta mucho más irregular, y completamente preñada de piedras. Recuerda a las zonas más áridas de Guara, pero sin desniveles.


Es aquí, en terreno técnico, donde más disfruto. Atravieso escalones y rocas a toda velocidad, trepo rampas irregulares como una cabra, mi Canyon me deja alucinado, pues había empezado con tiento la parte abrupta y como veo que responde, y responde, le meto cada vez más caña. Adelantamos más grupos, y Marcos tiene que gritarme que pare porque los voy dejando atrás en cada zona comprometida… Tras 2 días y medio de bici por fin estoy gozando con el terreno… y con la bici, vaya pepino!!

Poco a poco disminuye el terreno pedregoso y técnico, nos adentramos en lo que serían con agua unos humedales pero que no es más que un gran río completamente seco (oued) y multitud de afluentes o ramales que cortan los meandros. Nosotros nos dedicamos a fluir por el terreno, ondulado y divertido como un parque de atracciones… Casi siempre en ligero descenso, tomamos una sucesión interminable de curvas y contracurvas, de cruce de cauces, de rápidas y cortas rectas, de trampas arenosas... Es muy agradable y nos comemos los kilómetros a toda velocidad, creo que nunca habremos estado tan delante, igual hay 80-100 bikers a nuestras espaldas…

A poco más de 25km de la meta, ya ampliamente superados los 100km de etapa, realizamos una parada en el último avituallamiento, no hay prisa y vamos más que sobrados de tiempo… Marcos no está tan fino como yo, así que con tranquilidad. Comemos y bebemos bastante, mucha gente nos adelanta de nuevo, a quién le importa??, y cuando Prats da el OK seguimos.
Rápidamente llegaremos a un lugar alucinante… el Plateau de Rekkan, una vasta e inacabable planicie arenosa salpicada de matas herbosas duras como alambre. Es un lugar peregrinado por los pastores bereberes que viajan nómadas siguiendo a su ganado. No me explico como ambos, pastores y ovejas pueden vivir aquí. Cientos de kilómetros cuadrados olvidados de la mano de dios, a 1250m de altitud con unos contrastes de temperatura brutales.
El suelo es arenoso, pero una arena compactada con sólo una fina capa bailando libre al son del viento que azota el lugar.

Los kilómetros por el Plateau, sin prisas y despacio porque Marcos no iba muy cristiano parecían un paseo por un parque algo surrealista. Disfruté inmensamente surcando ese territorio con tiempo para saborearlo, una gozada.

Y así, 145km y algo más de 7 horas después, llegábamos al campamento en medio del Rekkam. 3 de 6, media Titan Desert vencida, más de la mitad del kilometraje ya recorrido. Y de nuevo había perdido mi apuesta conmigo mismo.

5 nov 2011

Tital Desert 2011: Etapa 1 y el post-etapa







Etapa 1:

Son las 7 y media de la mañana y estoy sudando de calor, con la gorra calada, vestido de carnaval y en la última fila de la línea de salida.
Rodeado de ciclistas (bikers desde ahora) de todo pelaje, que sin embargo tienen algo en común: están infinitamente más fuertes que nosotros.
Desde el desayuno a eso de las 5 no hemos dejado de ver ya a la gente en culotte, y estamos flipando en colores con las patas que hay… gemelos con venas como mi pulgar, muslos que parecen una lección de anatomía, finos como pajaricos… donde me he metido??

Media hora después me encuentro sentado en el suelo, sacándome kilos de arena de los calcetines, regalo del inicio de la etapa: un paso de apenas 2km por un fotogénico cordón de dunas que sirve única y exclusivamente para jodernos la marrana y para que las docenas de fotógrafos y periodistas saquen instantánea tras instantánea mientras los bikers pasan a su lado corriendo bici en mano. O andando, como nosotros.
Hemos salido los últimos de las dunas, y tenemos el dudoso honor de ser los últimos en pasar por el primer punto de control de la carrera. Fotógrafos y voluntarios nos aplauden con esa sonrisa inevitable que radiografía lo que piensan: “qué poco vais a durar, chavales”

Continúa la etapa por una zona llana de pistas arenosas donde la rueda se hunde y cuesta avanzar. Cuesta por el calor, por el aire de cara. Y cuesta porque no voy…
No llevamos ni 15km de los 90 de hoy y ya se que no voy. A paso burra, las pulsaciones las llevo por las nubes. A paso caracol también. No digo nada pero veo que Prats está preocupado, el va silbando… al menos hemos adelantado a unos pocos y no somos los últimos, es un consuelo vano, pero es lo que hay.
No hay ganas de echar fotos, ni de hablar, ni de nada. ¿Cómo es posible que en una etapa que pensábamos que sería de calentamiento vaya casi a todo lo que doy y no hemos hecho ni 30km?
Si, son ya 30, primer avituallamiento y tengo muy claro que si no estuviera Prats aquí me bajaría de la bici y abandonaría. Esto no es normal, la cabeza no me va, las piernas no me van, el corazón late desbocado… no entiendo nada. Apenas me da para responder con monosílabos a las preguntas de Marcos, menear un poco la cabeza y tratar de concentrarme en dar pedales, olvidando que faltan 600km de prueba, que faltan 7h de etapa, que... da igual, simplemente trato de olvidar.

Mi mundo ha menguado, se reduce a un manillar, a la pantalla de cristal líquido del pulsómetro y a 10 metros de polvo y piedras que van pasando como el decorado de una película de dibujos animados: siempre avanza, nunca cambia.
Lentamente hemos pasado a un puñado de bikers a los que silenciosamente compadezco: si estoy como estoy, ¿cómo estarán ellos?
Paso el tiempo mirando las pulsaciones por minuto que llevo, deseando que por arte de magia bajen y se estabilicen en números normales. Pero ahí siguen, rondando siempre las 160-170. Es una barbaridad, estoy por encima de mi umbral anaeróbico… y llevo 4 horas así. Para colmo, 3 dedos de la mano zurda se me han dormido, al igual que la ingle (así seguirán hasta acabar la prueba)

Algo ha funcionado mi táctica, pues no se ni como hemos avanzado otros 20km y estamos a mitad de la etapa más o menos, en el segundo avituallamiento, perdidos en una planicie inacabable, un erial rocoso que sólo termina en la línea del horizonte…Parece plano pero no, se trata de una inacabable sucesión de falsos llanos arenosos sin solución de continuidad. Y allí vamos a que nos engullan.


Otra hora más y todo sigue igual.

Otra…


Un alto en el camino a beber y comer marca el antes y el después en la jornada. Milagrosa e imperceptiblemente me he ido sintiendo mejor durante estos últimos kilómetros. Y esa mejoría inconsciente, me ha llegado como de golpe. El cuerpo se habrá autorregulado o simplemente el sistema nervioso se ha cansado de trabajar, el caso es que lo siguientes kilómetros me encuentro mucho mejor, algo que contrasta con el espectáculo que vamos encontrando a cada curva.

Uno, dos, cinco, ocho… decenas de ciclistas, tumbados unos junto a la bici, envueltos en la manta térmica otros, siendo auxiliados por el helicóptero los menos... Parecen sombras, refugiados famélicos y ojerosos. El calor, el piso arenoso, el viento de cara y sobre todo las prisas han hecho petar a todo el rosario de bikers que hemos adelantado. Vísteme despacio que tengo prisa dicen… que se lo cuenten a los 50 tipos que hubieron de ser atendidos de golpes de calor en la etapa.

Apenas dos horas después, rondando las 8 de etapa cruzamos la meta, tímidos aplausos de los voluntarios, agua fresca, powerade frío, pies al suelo, orgullo silencioso, incredulidad.
Los últimos 20km los he hecho sobrado, no me explico que ha pasado hoy. En cambio Marcos ha sufrido al final, un flato doloroso y el cansancio han hecho mella y el final se le ha hecho largo.
Es ya pasado, ahora dejar las bicis para los mecánicos, coger hora para los ángeles de la guarda (fiscos) e ir a comer.

La tarde se reducirá a: comer, ducharse, comer, descansar, fisio, cenar, charla del día siguiente, cenar, dormir. Pero entre medias hay cosas que explicar.






El Post Etapa:

Menos cansado que las 8h de pedaleo diario, aunque mucho más estresante es todo lo que viene tras cruzar la meta.

Nada más acabar la etapa sólo hay ganas de quitarse el casco y sacarse la mochila de la espalda. Justo después la organización nos obsequia con una botella de agua y otra de powerade, y con ellas, casco y mochila entre los brazos hemos de ir a devolver el roadbook de la etapa y cambiarlo por el del día siguiente. Lo normal era que una botella acabara por los suelos. O ambas. O casco y botella…
De seguido a dejar la bici al mecánico para que la pongan apunto para el día siguiente, coger hora con los fiscos y de allí a los camiones donde nos dan la maleta, que pesa un quintal y tenemos que arrastrarla un rato por el campamento hasta nuestra jaima, entre arena y alfombras arrugadas por las que las ruedas no avanzan ni de casualidad…
Si soy quejica, pero con el sobo que llevas encima, cualquier cosa te parece extenuante.

Las jaimas… son jaimas, ni más ni menos. Estamos en medio del desierto y no podemos pedir maravillas (ni soy nada tiquismiquis), pero es cierto que hay cosas que… la mitad de los colchones están infestados de chinches, y que te toquen o no es como una ruleta rusa, cada día que llegas al campamento te espera un colchón diferente, así que cruzas los dedos. A los que les toca rana se los reconoce en el desayudo al día siguiente, sus piernas son un muestrario de picaduras. Las telas y alfombras de las jaimas huelen más a choto que una borda de ganado, y cuando llueve por la noche empapan rápidamente y te mojas. Además Prats ronca como un buey con las pastilas que toma para dormir mejor y tengo que darle toques para que calle.





Dejamos los trastos en la jaima y directos al comedor, que hay que reponer energías… y muchas. La comida siempre es igual: pasta y arroz demasiado hecho, tomate, atun, queso rallado y algo de carne estofada. No está malo pero cansa… Uno o dos platos hasta arriba, y directos a las duchas.
De las duchas y los aseos (no os hablaré de ellos, sólo decir que es mejor ir a soltar lastre fuera del campamento, al desierto) salimos limpios y cambiados directos al comedor a por otros dos platos de jarcia.





Luego a descansar un poco tumbados, ponernos crema en la ingle, hidratarnos con sales y demás mantenimiento… chequear Internet si funciona, llamar a casa, ir al fisio a que nos apañen… y a las 20h a cenar. Si, no han pasado ni 2h desde el segundo empentón pero sigue habiendo hambre. Así que otro plato más por el buche, y a coger sitio para que los jefes de la organización nos den el briefing del día siguiente.



Una charla para que los jefes, muy pagados de sí mismos, nos cuentan las bondades de lo que les cuesta todo esto y tal y tal, de lo bien que nos cuidan, de lo espectaculares que son las etapas, etc…
Patrañas. Venden su producto y vale, es normal, pero sin pasarse… a veces roza la vergüenza ajena. Que te digan todos los días que no hay que tirar cosas al desierto, que si se viene repitiendo tomarán medidas (que nunca tomaron) y resulta que nosotros, que somos del pelotón de cola, vemos continuamente kilos y kilos de basura esparcida por el recorrido… botellas vacías, cámaras pinchadas abandonadas, cientos de envoltorios de barritas energéticas, bombas de hinchar rotas, cubiertas rajadas, de todo… ese es el legado que deja la Titan Desert en el desierto. Tanto que se les llenó la boca el primer día con el manifiesto de compromiso con el desierto para esto.
Está prohibido llevarse botellas de los avituallamientos pero resulta que los 10km posteriores son un reguero de envases vacíos o a medo beber. Es ASQUEROSO ver cómo queda todo al paso de los cafres que son los corredores, con el consentimiento total de la organización. Organización que recoge algo, pero ni mucho menos todo, ni mucho menos.
Que la arena del desierto lo tape todo luego… las quejas marroquíes ya se encargarán ellos de taparlas…

Tras el briefing otro plato de comida más, y a la cama rapidito que a las 5h empieza de nuevo el baile…


Tital Desert 2011: El inicio






Hace semanas, meses, que debería tener esta crónica terminada, hace eones que acabó aquello que cuento bajo estas líneas, pero no he conseguido narrarlo como quiero.
Varios intentos tirados a la basura, muchos inicios baldíos… y gente que la espera recordando mi santoral…
Las razones, varias, mías supongo.
Sirva esto como disculpa, y a su vez, sirva como prólogo a un reto extraño e inesperado. Una experiencia vital que, al igual que estas hojas, costó sacar adelante.

Ya hace un par de años que le había echado el ojo a la Titan Desert, una carrera de resistencia en el desierto y el Atlas marroquí.
Me llamaba porque nunca había estado en el desierto, y es un lugar que siempre me ha atraído. La inmensidad hecha sol y arena; el mundo donde se extinguieron las sombras. Horizontes, polvo y calima.
Me llamaba porque sería un reto conseguir acabarla. Porque me demostraría cosas a mí mismo.
Y me llamaba porque nunca había hecho una sola carrera en bici. Así que lo adecuado era comenzar por ella, igual que comencé en las vías ferratas por la Regina de Peramola http://www.deandar.com/ferratas/via-ferrata-regina o en los tresmiles con la canal Moskowa del Vignemale http://saritaymane.blogspot.com/2010/06/vignemale-3298-m-corredor-de-la-moskowa.html . Coherencia la llaman.

Evidentemente por mucho ojo que tuviera puesto, no pensaba correrla…
Primeramente porque no me gustan las competiciones, segundo porque no me gusta la bici de montaña de “rally” (pistas interminables, dificultad técnica cero), y tercero porque era dura de cojones.
Pero mola fantasear, pa eso está el tarro, no?


El caso es que hará cosa de año y mucho, durante una de nuestras salidas al monte para limpiar senderos, me casqué el hombro, y estuve muchos meses sin poder montar en bici de montaña. Y como tenía mono de bici no vi otra que agenciarme una bici de carretera para ir rodando algo.
Ocurrió además que por frecuentar los bares, una tarde entre cervezas a mi amigo Marcos (Prats de ahora en adelante) se le soltó la lengua (o quiso vacilar a las mozas allí presentes) y largó que tenía pensado correr la Titan Desert a poco que alguien le acompañara.
Y efectivamente, el espabilao que escribe esto, desoyendo el refrán que dice que es mejor estar callado y que crean que eres tonto a abrir la boca y despejar las dudas, dijo que lo acompañaba.

Pongámonos en antecedentes… sería inicios de octubre de 2010 o así, yo llevaría como desde junio sin tocar una bici ni para hacer sitio en el garaje (verano es mala época para hacer deporte currando 12 horas al día 7 días a la semana). Aparte, desde la lesión del hombro hacía un año, había tocado la bici mucho menos de lo habitual y el mes siguiente lo iba a pasar también sin pedalear porque me iba a hacer alpinismo a Dolomitas y tenía que patear para coger algo de forma.
Y la Titan Desert era en Mayo… si, que parece lejos tal como lo lees, pero ponte en mi pellejo por un momento (empatía lo llaman).

Total que puestos en mitad de noviembre que vuelvo de Dolomitas, luego que llega la campaña navideña (mucho curro) y hasta después de Reyes no puedo ponerme en serio a entrenar.

Espera, entrenar??? Si a mi de carretera lo que me gusta es ver por la tele las clásicas de pavés y a Philippe Gilbert o Cancellara haciendo el animal!!
Lo mío es hacer el cabra con la de montaña, no “entrenar”!!!
“Pues si chaval” me dijo Prats, tu coge este libro, empóllatelo y a hacer lo que dice… cómprate un pulsómetro, una medidor de cadencia y hala, a hacer kilómetros en llano (en llano??????) controlando las pulsaciones. Y así hasta marzo, 5 días por semana.
Y en esas que me puse, y hasta me gustó y todo al final eso de la carretera y del pulsómetro!!

(Lo cierto es que para una carrera de resistencia pura y dura como la Titan Desert se precisa una forma física bastante buena, y la base y el fondo se cogen rodando con la bici de carretera, por zonas fáciles, pero haciendo muchas horas y muchos kilómetros. La bici de montaña para este trabajo es menos agradecida, y más en un lugar como Ainsa donde es imposible encontrar pistas llanas y fáciles)

2500 kms después estamos ya en marzo, cuando ya ni hay vuelta atrás ni nada. Cuando se destapa la ruta definitiva y se conoce que este año será la Titan Desert más dura de la historia, la más larga y que constará de 6 etapas en vez de 5, como era habitual.
600 y pico kilómetros en 6 días, recorriendo todo Marruecos de Sur a Norte, y para acabar traslado en Ferry por el estrecho y etapa reina final en España acabando en Granada (Graná)
http://www.titandesert.es/es/recorrido.php

Ha empezado lo serio, tenemos ya toda la información, las mil cosas que hay que llevarse, la inscripción pagada, las recomendaciones de la organización, los fiscos y mecánicos confirmados para la prueba, los culottes y maillots (un juego por etapa), la bici a punto… la bici??????
Cómo voy a llevarme alguna de mis bicis si son unas burras de cuidado, para hacer el animal por piedras y trialeras, no hechas para rodar durante muchas horas y además muy pesadas???
Porque estoy poniéndome en forma, pero no voy tan sobrado como para correr la Titan Desert con una bici de 15-16kg…

Tras pensarlo un poco la estrategia a seguir estaba clara: me compro una bici de rally de 2º mano y en acabar la carrera la vendo por lo que me costó!! Si es que a genio no me gana ni el tato. Y el caso es que tras consultas y búsqueda, encontré una bici perfecta, ligera, bonita, etc etc… y tirada de precio, seguro que la podría vender por mas de lo que me costaba!!

Pero en esas que contactó conmigo Nano, amigo conocido del foromtb.com y de la Vieja Tronca, y jefe de Canyon bikes en España.
El, espléndido, me ofreció una bici Canyon de pruebas para correr la Titan Desert.
Vamos, que me costó decir que si… oferta irrechazable donde las haya…
El caso es que me engañó, porque no me mandó una bici, sino un puto pepino, un cañón que hacía honor al nombre de la marca: Canyon Lux MR 9.0 SL http://www.canyon.com/_es/mountainbikes/bike.html?b=2067
Apenas 9,5kg de bici, un juguete que pedaleaba como un puñetero avión.

Sacarla de la caja, montarla y probarla fue una gozada. No es preciosa, no, es lo siguiente. Montada a tutiplén, un cuadro de carbono precioso, sin pintar para que se vean bien las fibras y reflejen el sol, con 100mm de recorrido trasero que la hacen comodísima aun rodando por mal terreno, y una geometría muy apta para grandes tiradas de kilometraje sin que la espalda sufra más de lo necesario.
Y no veas lo que se nota que pesa menos de 10kg, siendo doble suspensión!!

Si con algo me tengo que quedar de ella es con eso, con la comodidad para hacer kilómetros y kilómetros en una postura muy agradable, sumado a un sistema de amortiguación que no contamina el pedaleo y que es clave para que no rebotes sobre el sillín, con el consiguiente alivio en el trasero. Y que se muestra muy absorbente (para tener 100mm de recorrido) en los momentos que lo necesitas.
Con bici y todo, nos plantamos ya en mitad de abril… 4000 y pico kms de entrenamiento entre esta fecha y ese ya lejano mes de enero. Al parón de entrenamientos por culpa de Semana Santa y Pascua (mucho curro) se suman unas molestias en una rodilla que me hacen estar reposando más de la cuenta, con lo que me planto en vísperas de la Titan Desert con al menos 700-800km de trabajo de calidad sin hacer…



Desde luego que conforme se va acercando la fecha crece el nerviosismo, las dudas, los arrepentimientos por no haber entrenado más (aún), y porqué no decirlo el miedo.

Miedo a casi todo: a una lesión tonta que te haga abandonar, a petar, a no dar la talla, a que te venga muy grande la prueba, a un accidente, al calor, al kilometraje, a las hepatitis (nos han advertido muy mucho sobre evitar comidas sin hervir, crudas, agua sin embotellar…), a Al Quaeda (pocos días antes de partir fue el atentado en Marrakech), a perderse…
Miedos, algunos más racionales, la gran mayoría exagerados e irracionales, provenientes del desconocimiento. Pues nunca he estado en Marruecos, ni en el desierto, y nunca he corrido ninguna carrera, ni de este estilo ni de ningún otro… vamos que NUNCA he pasado de 100km seguidos con la bici de montaña, y nunca, ni con la bici de montaña ni la de carretera he hecho 650km en 6 días. Y tenemos etapas de casi 150km…

Lo mejor para combatir estos miedos contra los que nada puedes hacer es olvidarse de ellos, trivializarlo todo lo máximo posible y “pasar”. Que sea lo que tenga que ser y fiesta. No dicen que si das todo lo que tienes no estás obligado a dar mas??
Y es cierto, pero a posteriori. Previamente ya os aseguro que esa frase parece sacada de un cuento de niños. “Que con darlo todo ya está bien??” Y una mierda, hay que acabar!! Podrás decir que lo importante es hacerlo bien, disfrutar, etc… y los amigos te dirán lo mismo. Pero en el fondo ellos y yo pensamos lo mismo: HAY QUE ACABAR COMO SEA.
Las frasecitas para dentro de 10 días si la cruda realidad nos pega un sopapo de los buenos.
Y poco faltó…

Es sábado 7 de mayo por la tarde cuando Prats y yo partimos de Ainsa rumbo a Barcelona (previo paso por su casa en Binefar) para tomar el avión que nos llevará a Errachidia, y que supone el primer desgaste, pues se toma a las 5 de la mañana del domingo, y desde las 11 de la noche estamos en el aeropuerto ya esperando, sin poder dormir, ni descansar ni nada que se le parezca (es realmente difícil diseñar asientos más incómodos que los de un aeropuerto). El domingo 8 de mayo de 2011, al punto de la mañana llegamos al diminuto aeropuerto de Errachidia, una ciudad en medio de la nada.






Mentira, está en medio de kilómetros y kilómetros de roca y arena. Una ciudad auténticamente marroquí, edificada junto a un riachuelo por el que fluye un agua parduzca, y que guarda en sus orillas los únicos árboles que la vista puede encontrar.
La luz de la mañana adornando las crestas montañosas del horizonte es una maravilla. Limpia, suave, nítida… si, ya estamos aquí.



A estas alturas no se si he contado demasiado de la Titan Desert…y la verdad es que importa poco. Esto no tiene nada que ver con la Titan Desert. Es circunstancial que ese nombre esté adornando estas páginas. Podía haber sido cualquier otra carrera de resistencia, cualquier otra meta. El donde importa relativamente, esto trata del porqué y del cómo.
Esto que estás a mitad leer (si no te has dormido o aburrido antes) en una historia de un reto de superación personal. No tiene nada que ver con el éxito, con un trofeo, con un reconocimiento, con el ego… eso son gilipolleces. Es todo mucho más sencillo.
He entrenado estos meses como un poseso y voy a sufrir como un perro para demostrarme a mi mismo y a nadie más que me puedo marcar un objetivo duro, difícil, muy por encima de mi nivel, y llevarlo a cabo. Y porqué? Porque soy capaz. No es competitividad, es ansia de superación, es deseo vital.
Igual lo que realmente te parece una gilipollez es lo que estoy haciendo, y seguramente no te falte razón, pero el caso es que ya no hay vuelta atrás.

El cómo es sencillo: vamos a ir juntos los dos, Prats y yo, siempre, pase lo que pase. Está bastante más fuerte que el menda y podría ir más deprisa, pero desde el principio dijimos de ir juntos, para ayudarnos y apoyarnos. Y así será.
Además guardo un As en la manga, y es mi capacidad de sufrimiento. Que es grande, muy grande. Entrenada en largas jornadas de montañismo, en durísimas rutas de enduro y cicloalpinismo, donde en ocasiones tenemos que cargar a la espalda con nuestra bici durante varias horas…
Y seguro que voy a tener que echar mano de esta cualidad muy a menudo.
Así que venga, al turrón…

Estamos en Errachidia, muy al sur de Marruecos, y tras recoger el equipaje en el aeropuerto de bolsillo al que hemos arribado, la organización nos mete en unos autobuses con destino nosedonde. Una organización muy peculiar por ahora, sus integrantes se dividen entre raza blanca-Coronel Tapioca y raza árabe-currante. Vamos, imperialismo puro y duro.
Un par de horas y varias cabezadas después me entero que nosedonde es en realidad Erfoud (o Arfoud), una localidad famosa por ser “la puerta del desierto” y por tener unos complejos hoteleros descomunales y lujosos hasta decir basta. Y si, con bastante vergüenza ajena viendo lo que rodea dichos complejos, allí nos alojamos (cuando digo lujo, es LUJO: http://www.xaluca.com/es/hotel/arfoud/ )

Nos reparten, nos dan indicaciones, y a ello sigue una gymkhana de firmar papeles, recibir objetos, realizarse fotos, repetir continuamente el monosílabo “si”, encontrar la bici, hacer que te la monten y poner buena cara.














Finalmente nos dejaran un rato para sestear (que falta nos hace) y por la tarde-noche nos sientan a todos en una maravillosa sala donde nos explican todo aquello que quieren que sepamos: que son muy guapos, muy listos, muy buenos… que tratan muy bien a la gente de aquí, que el desierto es un ecosistema delicado y hay que mimarlo (se multará o descalificará a cualquier insensato que tire basura durante las etapas)… ah, y que es la edición más dura de largo, que vamos a pasarlas putas para acabar.
Supongo que lo esperado…




De aquí a la cama rapidito, que hay que dormir todo lo que se pueda, mañana empieza el baile…

A todo esto, hace calor…aunque Prats diga que tiene frío.

14 oct 2011

Crónicas dolomíticas: Día 6: Tre Cime di Lavaredo: De blanco, y blanco










No podía dejar sin entrada el último día en Dolomitas. No hicimos nada arriesgado, nada espectacular, no subimos ningún gran monte...


Sin embargo nos acercamos al lugar emblemático de Dolomitas, tres montañas mágicas entre montañas, lugar de peregrinación para montañeros y ciclistas por igual. Las Tres Cimas de Lavaredo. Llegamos a ellas en raquetas, por el sur, hasta el refugio Auronzo, a más de 2.300mt de altitud.


La tarde-noche anterior había nevado de manera impenitente, y cerca de 1m de nieve renovaba el paisaje a 2000m.




Cae la nieve, cae el silencio
Blanca túnica de sosiego
Mansamente aprisionas bosques y laderas
Rescatas paisajes del recuerdo
Peligro atrayente, mundo cambiante
La montaña enmudece con tanta belleza
La vida aguanta la respiración.
Los valles se vuelven salvajes, los picos reacios
La necesidad nos impele a buscar
Una entrada al mundo argentino que creas
Sin pensar en si habrá salida





12 may 2011

Titan desert, etapa maratón, días 2-3 y avance del 4º









Escribo desde el inmenso y desolado Plateau del Rakham, una extensísima meseta desértica en medio de la nada. Estamos a más de 70km de cualquier núcleo de población que no sea una perdida cabaña de pastores de ovejas, las numerosas moradoras del lugar. Ovejas, arbustos, piedras y arena, es de lo que se compone este lugar. Sin ser bonito, resulta impresionante, y aún más, resulta una proeza que los bereberes que viven aquí puedan hacerlo.

Hoy, tras unas 8 horas de etapa hemos llegado al campamento, con 143kms en las piernas (135 cronometrados y 8 de enlace, que esos el cuerpo también los cuenta…), cansados pero menos, más rápido de lo esperado gracias al fuerte viento de cola que hemos tenido buena parte de la etapa. Esto al menos compensa en parte las aireras en contra de la primera etapa.

En total han sido 250km en 2 días, con una noche de perros entre medias, en una jaima común, durmiendo en el suelo, con frío y lluvia mucha lluvia que se colaba por las telas como pedro por su casa. Pese a todo aún se ha descansado algo, y hoy el duro colchón del campamento parece una suite.
Tampoco contábamos con los fisios ni mecánicos, así que los arreglos iban de nuestra cuenta. Y por supuesto había que cargar encima con todo lo necesario (saco, ropa para la tarde y noche, ropa para el día siguiente, comida para los 2 días… vamos, que si de normal la mochila me pesa un quintal, estos 2 días ya era excesivo. Pero aquí estamos…

La etapa del martes la pasamos bien, aunque al final se me hizo largo el tramo final, los 20km finales entre el dolor de culo y cansancio mental de ver un paisaje monótono a no poder más los sufrí a base de bien.

Hoy en cambio he sufrido las 2 horas primeras, luego ya mucho mejor, especialmente del km 80 al 110, que nos habían avisado que era muy mal terreno, y lo era pero como el menda lo que le gusta es el enduro, pues era como ir en trialeras pero anchas. O al menos lo que más se le parecía. Así que ahí he apretado, he llevado a Marcos con el gancho un rato (lo normal es que sea al revés, que pasa constantemente) y además hemos adelantado a mucha gente (luego en mejor terreno nos han vuelto a pasar ehhh).
Realmente he flipado con el comportamiento de la bici, y no es que le dore la píldora por ser de prestado, pues tanto en los tramos de subidas trialeras la tracción era espectacular (es lo exigible a este tipo de bici), como en las zonas en bajada, con pedruscos y escalones tenía un aplomo sorprendente y daba mucha confianza, y no he ido despacio (y llevaba las ruedas muy hinchadas para no pinchar, con lo que el comportamiento de la bici se resiente con ello)

Fotos he tirado pocas, entre que los paisajes no son excesivamente bonitos ni fotogénicos, la luz no está siendo muy buena y voy cansado, apenas saco la cámara a pasear. Aun así entre las mías y las de Marcos alguna hay.

Mañana jueves toca la etapa a priori más dura, lo que nos tiene acojonados :) porque aunque son 100km, poco desnivel y los 30km finales de bajada, dicen que el terreno es muy roto, pedregoso y de muy difícil ciclar. Veremos, espero que la podamos superar y lo pueda contar!!


Anexo día 4:


Como ayer por problemas de internet no pude colgar esto, lo hago hoy recién llegado de la etapa más dura de la titan. Hemos llegado que no es poco, sufriendo mucho, con los culos muy escocidos y las piernas deshechas. Además se nos dormían las manos del traquetreo con la bici, y en general duele todo el cuerpo, de las uñas al pelo, pero aquí estamos...

Hoy ha sido Marcos el que más ha sufrido, le ha costado pero hemos conseguido que llegara!!

Mañana más, en teoría es una etapa más suave, de enlace, corta, pero aun así son 62km y llevamos ya 450km en las piernas...

10 may 2011

titan desert, días 1-2











Titan desert día 1

Extenuante es la palabra que mejor define la jornada de hoy, lo que se suponía una etapa tranquila ha sido finalmente un duro día de más de 7 horas sobre la bici, 90 km por un terreno muy roto, donde no se podía coger un ritmo constante, donde el fuerte viento de cara minaba las fuerzas sistemáticamente, y donde rodar a 12-15km/h de media era una proeza. Para muestra, Roberto Heras, el ganador ha llevado una media de 22km/h cuando habitualmente pasan de los 30-35km/h

Yo reconozco que no estaba preparado para este inicio (ni mucha gente tampoco, pues ha habido multitud de abandonos) y los primeros 50km han sido durísimos física y mentalmente. Veía que llevaba el pulso altísimo y no había manera de bajarlo ni yendo a paso de burra, Marcos me esperaba constantemente y no iba, Luego a partir del km 50-55 me he encontrado mucho mejor, he podido rodar delante y Marcos era el que lo pasaba algo peor, y finalmente ambos hemos llegado juntos a meta, tras adelantar a mucha gente en el tramo final de la etapa.

Mi flamante Canyon Lux Mr se ha comportado maravillosamente, desde luego su ligereza ha contribuido a que llegara a meta, y en un terreno tan, tan malo (piedras sueltas, roca madre, arena, todo junto y revuelto) se ha mostrado muy fiable, la doble amortiguación es muy útil en este firme, pues contribuye a mitigar (que no eliminar) las dolorosas rozaduras en la ingle del sillín, uno de los males más temidos en esta carrera.
La suspensión trasera, con el propedal en la posición intermedia se muestra firme cuando debe pero te permite amortiguar muy bien las irregularidades del terreno, y sin ser (en esa posición) totalmente sensible su compromiso entre eficacia de pedaleo y sensibilidad es idónea para hacer muchos kms sin gastar fuerzas de más (que no sobran precisamente)

Mañana es etapa maratón, así que tenemos que cargar con todo para pasar la noche, y para la etapa del día siguiente, así que no podré conectarme. Veremos si sabemos llegar a meta, que como sea como la de hoy… y son más kms, 100 mañana y 145 pasado…
Deseadnos suerte porque hará falta a toneladas...



Día 2: Ya que no he podido subir este texto en el día de ayer, y hoy al ser etapa maraton no tengo portátil para escribir (el internet no va barato precisamente para escribir conectado) añadir que hoy hemos acabado la etapa mucho mejor que ayer, igualmente cansados, y yo personalmente ya harto de dar pedales, que se hace pesado pedalear en unas llanuras inacabables que no tienen fin, kms y kms...


A ver mañana que son 145km y va a ser muy duro. Hoy no ha hecho mucho calor, hasta ha llovido un poco y se ha notado. Ójala mañana sea parecido!!