Sobrarbe es mi vida, gente sencilla y parajes únicos. El lugar donde mis cenizas, dentro de muchos años espero, abonaran nuevos bosques y praderas.

4 sept. 2008

Crónicas Neozelandesas. Día 7 (15/11/07)

Qué bien se duerme en una cama-cama!!
Pero cómo echo en falta la camper!!!
Luís aquí al lado ronca con nocturnidad y alevosía, estoy por ahogarlo con la almohada.

Así que no resisto más y me levanto. Hoy hemos dormido hasta tarde, son las 9!!! Venga que hay poco tiempo y muchas cosas que hacer, arriba!!!!!!!


Ducha rápida y como nuevos salimos a la calle, vamos a ver a Cecilia que nos da el pase para el Jet boating. Lo vamos a hacer en el Shotover, el más famoso, el mismo que grabaron Ángel y sus compañeros de Al filo en el 97. Un bus nos conduce hasta la orilla del río, donde tienen montadas oficinas, las casetas del material y demás. Por cierto, que esta compañía, que engloba a otras de bungy jumping, rafting y algun que otro –ing más, tiene una central de reservas en medio de Queenstown que es un ejemplo para todas las empresas de aventura. La atención al cliente, las zonas de espera, reservas, información, vídeos y música por doquier, hasta la tienda de recuerdos…mu pofesional.

Las lanchas tienen capacidad para 15 personas, y una vez con el poncho y el chaleco salvavidas nos las agenciamos para coger los 2 únicos sitios de delante, junto al piloto. Para que os hagáis una idea, el bicho este circula río a favor a casi 90km/h, y en contra a 80. Funciona con turbinas en vez de hélices, y puede navegar en 3cm de agua. El casco es metálico y valen 130.000€ la unidad. Se necesitan 120horas de curso para poder ser piloto.
Dura apenas 30min el “vuelo” pero cunde, pasamos a toda hostia por el embarcadero y nos metemos en un estrecho cañón que recorremos apurando contra las paredes y la piedras, el tío sabe lo que se hace, los trompos de 360º (avisados, porque si no alguno sale despedido fijo) impresionan al más pintado y el aire en la cara te hace darte cuenta de que no vas de paseo.
Cómo no, nos hacen fotos y nos graban en una cámara lápiz como la que llevo en el casco. Luego en la tienda compra las fotos todo cristo, nosotros incluidos.
Tras esto, nos vamos a hacer una ruta, y deprisa que son ya las 2!!!Saliendo de la cuidad vamos a subir a un lago, Moke lake y de allí rodearemos una montaña por un singletrack de nombre bucólico: Moonlight track.


El primer tramo es por carretera, hasta un desvío, el cual nos saltamos, lo que inicia una cadena de errores bastante larga. Primero nos damos cuenta que nos hemos pasado, porque el tramo de carretera se nos hace muy largo. Y es casualidad que me haya dejado el gps en la camper!!! Damos vuelta, y donde vemos un letrero que pone: Moke lake, walking path 4h nos metemos, que resulta ser un sendero que sube a lo burro, imposible que sea por aquí. Pero entonces por donde?? Y por la izquierda que sale una pista?? No que va a una casa. Pues esta otra muere en un campo. Y esta que está perdida de vegetación? Parece que tampoco…Por fin creemos tener la correcta, pero llega a un chalet de la hostia. La seguimos hacia abajo y llegamos a un urbanización de la leche, seguro que no es por aquí. Y si volvemos a la carretera?? Venga, vale. Pista hacia abajo nos encontramos una verja, la que cierra el paso a la zona privada donde estamos. La saltamos como podemos, y justo en el otro lado vemos que se abre, porque sale un coche. Le pregunto a la conductora, una mujer de unos 50 años, que no tiene ni puta idea de donde es la pista que tenemos que coger. Así que coge su móvil y llama a su oficina, habla con 2 o 3 empleados por espacio de 10 minutos o más hasta localizar el sitio donde queremos ir. Luego nos lo explica, siempre con una amabilidad tremenda, no está enfadada porque nos hayamos colado en su zona ni nada (obviamente nos ha visto saltar la valla) y sólo le falta darnos 200$ e invitarnos a su casa. Y no creo que fuera una casa de sólo 2 habitaciones…Esto pasaría en España??
Gracias a ella encontramos el camino, aunque nos hemos pegado 2 horas para encontrarlo. Como tengamos un percance, con lo que queda, se nos hace de noche en la montaña. Seguimos?? Claro, a eso hemos venido, no?? Venga, dale que hay hambre y hasta el lago no comeremos.
Subimos unos 400mts hasta el lago, pequeñito y recogido entre laderas llenas de ovejas y prados. En su orilla nos echamos un bocado, saltamos una valla (esto parece hoy una de obstáculos) para seguir por la pista, que es el inicio del Moonlight track propiamente dicho.
Nos decepciona que sea pista (estrechita y tal pero pista) y no sendero, con lo bien que pintaba otros 20km de sendero… Pero bueno, en parte lo compensan las vistas, pues vamos ascendiendo despacito por un valle precioso, laderas verdes y empinadas que acaban en aristas cimeras y espolones de piedra en lo alto. A lo lejos las montañas se aparecen sin solución de continuidad, parecen corros de setas aquí y allá, separadas por profundos valles y zonas de pastos.
Nuestro camino sube y baja constantemente, haciéndose duro, más de lo que decía el mapa, y algunas cuestas echamos zarpa al suelo. Las ovejas son nuestras compañeras, desde luego si tenemos que pasar la noche aquí carne no nos faltará.
Por fin la pista se transforma en sendero al cruzar barranco que parte la pendiente, y de nuevo se nos queda la miel en los labios. Tantas ovejas han erosionado mucho el sendero, excavándolo tanto que los pedales golpean en los cantos, y haciendo frustrante el ciclarlo. Así que medio a pata medio montados continuamos.
Ya hace una rato que vemos claro que nos dará tiempo a llegar antes de que anochezca, así que paramos más a menudo a ver el paisaje, pues sin darnos cuenta el valle se ha tornado en un cañón, que bordeamos desde lo alto. Es el río Shotover, el mismo que esta mañana hemos navegado, y esta parte es el Skipper Canyon, zona de raftings, aunque ya es tarde para ver barcas. Por fin el sendero mejora, se deja ciclar, y el último tramo de bajada disfrutamos de verdad, eso sí, sin mirar mucho a nuestra izquierda. Desde un recodo vemos el inicio del “famoso” túnel excavado por los mineros de oro en el Shotover, y que Ángel y el resto de locos de Al filo atravesaron en piragua.
El sendero acaba en una pista que nos conduce a la carretera, y por ella llegamos a la camper ya de anochecida.
Ducha, cena en un japonés (siempre igual, como sashimi y estoy dos días con mal de tripas, nunca cambiaré…) y a la cama, que mañana si hace bueno tengo Heli-bike!!!!!!
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