Sobrarbe es mi vida, gente sencilla y parajes únicos. El lugar donde mis cenizas, dentro de muchos años espero, abonaran nuevos bosques y praderas.

20 ago 2026

Priorizar lo urgente sobre lo importante

 Este incendio tan doloroso y triste, tan cabrón y agobiante, tan descorazonador y dañino, es sobre todo un incendio esperado y anticipado. Cuántas personas conocéis, si es que no vosotros mismos, que han comentado que “si prende ese monte, no lo paran hasta que llegue al llano”. “Ese monte” son todas y cada una de las sierras exteriores del Pirineo y Prepirineo.


Además de desnudar de vida un pedazo enorme de Prepirineo, este fuego también ha desnudado las miserias de demasiados dirigentes, no ya políticos, sino de diversas asociaciones, federaciones, etc. Nadie* se ha equivocado, todos apoyaban y apoyan las gestiones sostenibles del monte, los nuevos modelos de prevención que hay que aplicar, todos avisaron, etc. No son palabras que difieran mucho de las que se dicen cada mes de agosto, si os interesa tirad de hemeroteca. Se decían cuando los fuegos en Aragón eran graves, pero no catastróficos. Nunca cambió nada, al menos de forma general, constante, sistémica.

Escuchar esas mismas palabras ahora, con las cenizas frescas del incendio de Cinco Villas y las llamas aun prendiendo en Peñas de Riglos, hace que se me revuelvan las tripas. Leerlos poniéndose de perfil, sacando la cara por sí mismos o mintiendo descaradamente, me pone enfermo.

Comparativa ortofotos 2024 vs 1956 al sur de San Juan de la Peña

La realidad es que esta tragedia estaba cantada, este año, dentro de 2 o de 5. No hacía falta ser un lince para anticiparlo, sólo leer, pensar, unir puntos y apoyarse en las predicciones de los expertos. Si alguien dudaba de que era solo cuestión de tiempo, o es un mentiroso o no tiene capacidad para estar en un puesto de toma de decisiones. Y nos hemos quedado de brazos cruzados, tod@s los que formamos parte de los puestos de responsabilidad del tejido asociativo, político o apolítico, de Aragón.

Por supuesto que hay grados de culpabilidad, pero yo mismo, que por desgracia tenía clarísimo que esto iba a ocurrir, no he empujado lo suficiente desde mi asociación, Zona Zero Pirineos, que nos dedicamos precisamente a transitar por el monte desbrozando y recuperando los caminos tradicionales de Sobrarbe para uso de las bicis y de tod@s sus usuarios. Vemos el monte cada día, y se nos encoge el corazón cuando pensamos en lo que puede pasar con tantos kilómetros cuadrados de bosques sin gestionar.

Durante años hemos pensado, y con razón, que una red de caminos bien mantenida ayuda mucho a acceder al monte a los medios especializados, ejerce de retardante o incluso de freno del avance de las llamas. La triste realidad es que con un monte tan seco y unas temperaturas tan altas como las que ya tenemos en verano (y que solo van a hacer que subir progresivamente) cuando el fuego coge fuerza, solo lo para una meteorología muy favorable o barreras naturales.

Comparativa ortofotos 2024 vs 1956 al noroeste de Boltaña
 

¿La excusa que me decía? No es nuestra responsabilidad, ni la misión de nuestra asociación, ya hay quienes cobran por gestionar los montes, o ya les he dicho que hay que hacer algo, que así no se puede seguir. Valiente excusa; si no es mi responsabilidad, que amo la naturaleza más que a mí mismo y estoy en ella casi todos los días, ¿de quién es? Estoy seguro de que podríamos haber presionado mucho más a los alcaldes, presidentes de Comarcas o políticos provinciales y regionales con los que hablamos durante el año. O intentado aglutinar a más colectivos para hacer más fuerza, porque aquí arriba somos pocos y nuestra voz no llega muy lejos.

Si como ahora parece nadie se ha equivocado, ni políticos ni asociaciones, eso significa que se ha hecho todo razonablemente bien y por tanto que no hay mucho margen de actuación. Y me niego a tolerar semejante insulto a la inteligencia. Si no hacemos un ejercicio de autocrítica, si no llevamos a cabo un proceso interno de reflexión, acabaremos viendo quemado todo el Prepirineo y gran parte del Pirineo. Hemos priorizado lo urgente sobre lo importante, y eso ha de cambiar.

Ribera y montes al norte del embalse de la Peña, 1956

Dicho cambio, si me preguntáis, debe ir de abajo a arriba. Los municipios y pequeñas asociaciones debemos trabajar unidos agrupando medios, apoyados en expertos, para aprender qué requiere nuestro entorno más cercano. Priorizando y dando ejemplo, tomándolo como el proyecto más importante de los próximos años. Si no sabemos lo que necesitamos, no sabremos qué exigir.

Y a partir de ahí, uniendo municipios, comarcas… presionar a quien gestiona el dinero y legisla para las zonas rurales desde las ciudades. Esos que durante las últimas décadas ha hecho oídos sordos sobre este tema. Y si tienen dudas… cortando carreteras, tomando plazas y calles, bloqueando servicios o edificios. Sin violencia, pero sin reblar.

Porque dinero para lo que interesa hay. Lo vemos en las notas de prensa de los gobiernos provinciales, regionales y nacionales. Esa excusa no vale. ¿Cuánto va a costar apagar y regenerar los incendios de Cinco Villas y Peñas de Riglos? Poner soluciones desde pasado mañana es la gestión económica más rentable. Por mucho que se invierta, será rentable si se hace bien.

La legislativa y la ejecutiva, tampoco. Hemos visto trámites de urgencia, cambios de normativas para anteayer, siempre según le interesa al decisor y a los que lo presionan. Por tanto, la velocidad a la que se pueden hacer modificaciones es, hasta cierto punto, directamente proporcional a los kilogramos por centímetro cuadrado de presión que se ejerzan.

Montes, pueblos, barrancos, prados, bosques… Si la tierra que nos ha visto llorar, reír, enamorarnos, sangrar y temblar de emoción no tiene el suficiente valor para que la defendamos, ¿qué nos queda?

No puede ser que el año que viene los incendios nos vuelvan a poner el corazón en un puño sin haber hecho lo que sí podemos hacer: pensar, priorizar, presionar.

Ribera y montes al norte del embalse de la Peña, 2024

PD: Soy perfectamente consciente que los principales responsables son quienes nos gobiernan en España y Aragón, del primer al último partido. También soy perfectamente consciente que ellos, que viven en grandes ciudades en su mayoría, tardarán menos en ponerse a culpar unos a otros a que en solucionar nuestros problemas (lo estamos viendo con los fuegos aún encendidos), porque son tan cortoplacistas que no se dan (o no se quieren dar) cuenta que, si se quema el mundo rural, quienes más lo sufrirán acabarán siendo los urbanitas, cuando no les llegue agua ni comida, porque eso nace en el mundo rural, no en las baldas de supermercados.

No nos engañemos, qué partidos nacionales o regionales han llevado en sus programas electorales una promesa clara, trabajada, valorada y profesional de realizar un cambio en la gestión rural de montes, pueblos, recursos, servicios… (yo no recuerdo ninguna) en vez de el típico brindis al sol de 2 líneas estilo “combatir el cambio climático” o “apoyar al mundo rural, que tan importante es y blablablá”

Por tanto, si nosotros no aprendemos que las soluciones pasan por ejercer toda la presión que podamos, estamos perdidos.

Jorge Ruiz de Eguilaz Solanilla 

* Si alguno ha salido a ejercer autocrítica le pido disculpas, no he sabido verlo.