Sobrarbe es mi vida, gente sencilla y parajes únicos. El lugar donde mis cenizas, dentro de muchos años espero, abonaran nuevos bosques y praderas.

7 abr 2009

Macrodespedida Despeñada Vol.II: Granada


Segunda parada: Graná, a la que llegamos con furgona de alquiler conducida por Luisé... ni el
Dragon Khan oiga!!!
Aquí le toco disfrazarse a Óscar, mayormente conocido como "lechón", "blanquito", "tostas" o "peludo". Sigamos con la fotografía...

Qué bonita es la Alhambra...esto...la "alhambra 1925"

Terraza pa guiris y otros especímenes venidos del norte...

La burrica que me prestó Pepe pa dar pedales una tarde de desintoxicación de tanto comer y beber

Y el cañón del río Dilar donde ciclaba y babeaba, todo a la vez!!!

Cuidadín cuidadín...lechón de caza...de una comida gratis

Paseando por Graná nos miraban todos... no les gusta el amarillo???

Desde el mirador de los Tristes, la Alhambra!!

Un momento raro mientras esperábamos la comida (bazofia) que nos dieron...

En este callejón, las mejores tapas de Graná!! La trastienda del "Diamantes"

Tetería donde nos timaron como chinos por 4 que fumaron una cachimba de esas. Suerte que el té era gratis (si, si... gratis...)

5 abr 2009

Macrodespedida Despeñada Vol.I: Sevilla

Este Marzo los mastos de la peña Despeñaos nos hemos dado un homenaje en forma de 9 días de asueto en Andalucía para celebrar las despedidas de soltería de 3 del grupo.

La primera parada de nuestra semana vacacional, AVE mediante, fué Sevilla donde celebramos la despedida de Carlos, alias "El Licenciao", "Martín", "O choven d´Arcas" o "Charly".
Como ha sido un viaje más prosaico que poético, dejaremos que las fotos hablen...
Preparando a Charly en el Hotel
Cruzando el Guadalquivir con la Travelo Jenny

Unos mozos de pueblo en la gran ciudad, anda que no cantábamos ni ná

El Archivo de Indias, ¡Cuántas historias debe guardar!
Nuevo y viejo medio de transporte

Otro contraste modernidad-antigüedad
Plaza del Triunfo y entrada al Alcázar. Flores recientes

La Giralda desde el patio del Alcázar
Espejo
Gordales, fino, Giralda y Jenny...peligrosa combinación

2 abr 2009

Superviviente


Sustancialmente somos dos, espiritualmente sólo uno.
Hace tiempo que nos presentaron y desde entonces nos hemos ido conociendo, aprendiendo a preveer las reacciones o a ganar confianza. Nada sería lo mismo con otra compañera.
Vestidos para la ocasión, agarrados el uno al otro, en posición, me siento en el centro de los focos, en una nube, con el estómago del revés y el corazón enloquecido. Los discos comienzan a girar, partimos, y comenzamos a deslizarnos por la pista…

Desde el primer balanceo puedo sentir como ella se adapta a mi cadencia, acompañando con dulce firmeza los movimientos que conforman los primeros compases de nuestro “viaje”.
Alrededor las nítidas formas se han tornado en borrosas manchas de colores que se agolpan en la periferia de las retinas, recordándonos que no estamos solos y delimitando la pista por la que hago deslizar el oscuro calzado de mi compañera.
Las gotas de sudor humedecen mi espalda, los latidos en mi pecho van disipando la ansiedad inicial, empiezo a sentirme suelto, confiado, como una melodía que llega de lo lejos y dota de ritmo a mis movimientos.
Como una coreografía ambos, bien pegados, salimos exitosos de las partes más lentas, que requieren una mayor destreza, y es donde ella sabe amortiguar con sus grandes virtudes mis errores; igualmente en las rápidas donde marco la línea y ella me sigue sin desacompasarse en paso alguno.
Hace tiempo que dejé de escuchar los sonidos, de ver lo que hay frente a mí. Soy un torrente de agua desbocado y ella el lecho que me encauza y nos permite fluir por la pista con el instinto de tantas horas de conjunta práctica.

Continuamos al unísono, tengo la sensación de flotar, nos movemos livianos, trazando un camino que parece nacer en mis pensamientos, sin esfuerzo alguno. Un serpenteo, izquierda-derecha, me freno y vuelvo a acelerarnos, la ropa ondea en el aire, los giros se suceden, abiertos unos, cerrados en una baldosa otros, tumbo a mi compañera hasta casi tocar el suelo, la levanto hacia mí al tiempo que cambiamos la posición para atacar los próximos pasos.

Una parte complicada, me cuesta hacer los apoyos con soltura y me atasco, pero mi compañera me transmite tanta confianza que no puedo más que salvarla con éxito. La adrenalina permite que siga concentrado en mi cuerpo, en devenir con armonía, evaporando el cansancio que llega y puede hacerme fallar.

Lo que antes sentía un corazón desbocado no era sino un adagio comparado con el incesante repiqueteo que amenaza con abrirme el pecho, proclama del disfrute, la intensidad y felicidad del momento. Supervivencia.
Si, porque estas sensaciones sólo las tengo aquí, y cada vez que estamos juntos desaparecen de mi cabeza todos los problemas, sinsabores, decepciones o angustias que pueda tener en la vida, todo es borrado de un plumazo por las emociones vividas durante estos minutos. Emociones que me permiten sobrevivir y ser feliz cuando todo lo demás va mal.
Emociones que valen una vida.

Estamos acabando, sabemos que falta poco y el remate siempre resulta especial, el último trago de entusiasmo, que dejará un dulce sabor de boca. Así que disfruto los últimos compases y me concentro en sentirlo todo:
Siento su tacto en las yemas de mis dedos, que frenan su ímpetu y la conducen a mi ritmo.

Siento la irrealidad que hace posible algo tan perfecto

Siento el aire que se aparta ante nuestros movimientos

Siento su cuerpo rozando con el mío al desplazarnos

Siento cada centímetro de mi cuerpo rebosante de paz


Y siento que se acabe, si no es porque siempre podré disfrutar otro descenso con una compañera tan especial.



Nerin - Cuello Arenas - Sercué from oriolmorgades on Vimeo.

Tanto la foto como el vídeo son de Oriol Morgades

12 mar 2009

Nothing's gonna change my World


Siempre que redacto una crónica sobre un viaje, una vivencia o una aventura, espero primero a que algo o alguien me de un punto de inspiración para relacionar todo lo vivido con un mensaje entrelazado.
Hoy, escuchando la radio en el camión, el programa “Asuntos propios” de RNE1 (muy recomendable), ha pinchado una canción, “Across the Universe”, originaria de los Beatles, cantada por Fiona Apple.
Da la casualidad que el año pasado la original de los Beatles fue radiada por la NASA al espacio, en una mezcla de homenaje-aniversario y señal de existencia. Y da la casualidad que el estribillo me ha regalado la inspiración: “Nothing's gonna change my World”

Porque esta es la idea que me da vueltas por la cabeza volviendo del Montseny, nadie va a cambiar mi mundo. Nadie tiene que romper la perfección de unos momentos tan especiales. Pase lo que pase, venga quien venga, no podría renunciar jamás a esto.

Es muy fácil relatar los apretones y abrazos que nos esperaban en El Brull, pero no hay manera de plasmar cómo te hacen sentir. Cualquiera puede sacar una foto del comedor de la casa rural, pero nunca aparecerá en ella el calor que se respiraba.
Volver a encontrar a los de siempre, conocer a nuevos compañeros, reírte y dar pedales con ellos. Vaya gozada!!!

Dejas atrás el resto de tu vida y tus problemas mientras escalas el Coll Formic o ruedas por el Pla de la Calma, un altiplano áspero y desértico que termina tan abruptamente como empieza, perdido entre los densos bosques que caen en cascada por las abruptas laderas del macizo.

Podremos grabar los descensos a ciegas entre la vegetación que inunda el camino, esquivando ramas y piedras, pero no hay forma de que el vídeo copie la adrenalina que fluye como una droga por las venas.

Puedes ver el menú que nos esperaba a mitad camino, butifarra, vino, patatas caseras, ensaladas… pero a qué sabe sentados al sol en un balcón privilegiado, con hambre por el cansancio y entre risas y discusiones??

800mt desnivel, 10km. El gps marca las cifras de forma aséptica e impersonal, son datos importantes aunque no cuenta las gotas de sudor que nos caen de la frente mientras gira la transmisión, ni dice nada del éxtasis que sientes al llegar a la cima, mientras recuperas la respiración y colocas las protecciones para el descenso.

GR5. Ninguna foto, ninguna de estas palabras, ningún instante de grabación, ninguna explicación de palabra que te den va a lograr que sonrías como lo hago yo ahora mientras recuerdo los escalones, los peraltes, las diferentes trazadas, las curvas…y vuelvo a tener los pelos como escarpias.

Calçotada de por medio recordamos las anécdotas del día, planeamos los próximos retos y reuniones, nos emocionamos con los vídeos de otras quedadas, bebimos y brindamos, disfrutamos, reímos, soñamos. Nothing's gonna change my World.

Y el domingo… Camí Ral, singletrack interminable, Moendurers de l´Obac, vistas magníficas, ambiente espectacular, más de lo mismo, parrillada de cosas que no puedes tocar y que alimentan por varias semanas. Menú no apto para cardíacos, la guerra en cada curva, “Livin´ on the edge” que cantaría Aerosmith, dolor de piernas y brazos, calor, problemas mecánicos, vegetación conquistando el sendero, brutal ración de piedras, “Shake your money maker” dirían los Black Crowes.

Y de colofón jartá de pizcas en una bodega, más maquinación de planes en nuestra realidad paralela, más risas y más compartir. Repartir abrazos que duran mucho más que el simple contacto físico y volver a casa con el baile húmedo en los ojos.

Cansado, apaleado, catatónico, añorante, el lunes fue una bofetada de realidad. Bienvenida sea pues simboliza que aún quedan rincones donde la vida real no llega. Donde sólo yo, tu, nosotros, podemos gritar: “Nobody's gonna change our World“

28 feb 2009

Un día inolvidable


Comenzamos en Asque, pueblecito del alto Somontano, en la Sierra de Guara, a donde llegamos, como siempre (tarde), Oriol, Angelón y yo. Allí nos espera Xavi, puntual como de costumbre. Felicitamos su reciente paternidad y echamos un bocado antes de empezar, que la jornada tiene tela…
Hoy, por fin, acometemos un recorrido que Angelón lleva puliendo tiempos, con la ayuda de varios tracks de Carlos Javierre. Queremos visitar el río Vero, el impresionante pueblo de Alquézar, el Mesón de Sevil y alguna sorpresa por el camino…
De Asque tomamos una pista que llanea con tendencia al descenso en dirección al Vero, que finalmente se convierte en sendero, corto pero divertido, escalonado y técnico que finaliza en el mismo cauce del río. Es una pena los pasamanos de seguridad que han puesto, totalmente innecesarios, ya que apenas hay peligro de caída y afean las fotos.
Cruzaremos el Vero por el puente del molino, edificio este que bien merece una ojeada, porque si bien poco restaurado, es muy bonito. Como tantas cosas por estas sierras, es de propiedad francesa.

Guara es famosa por sus cañones deportivos, y muchos de ellos fueron “descubiertos” y puestos en valor por franceses. Venían aquí a hacer lo que les estaba prohibido en su país (aun recuerdo de crio como pasaban por Ainsa coches y motos de raid que venían a navegar las pistas del parque, algo totalmente prohibido al otro lado de la frontera). Total que ellos empezaron a explotar y apreciar esta zona, y como consecuencia muchos se han instalado aquí y tienen diversos negocios, casas, empresas…

Dejando a un lado la historia, la ruta continúa. Ahora por una pista durísima que nos va a llevar al pueblo de Alquézar. La última parte de la subida nos desviamos por un sendero entre olivos y muros que nos mete directamente en el pueblo, en vez de rodearlo, porque es parada obligatoria. Bueno, parada parada…porque no dejamos de ciclar sus calles y plazas, siempre en pendiente, y de hacer fotos a todo lo que se menea. En tiempos fue un baluarte fundamental de los musulmanes, una plaza fuerte defendida de manera natural por los acantilados del vero y las estribaciones de la sierra de Sevil.

Precisamente allí es donde nos dirigimos a continuación, a Sevil, sierra que de norte a sur aprisiona el río Balced en uno de los cañones más salvajes de España. Dicha sierra fue durante siglos la principal vía de comunicación entre el Somontano y el Sobrarbe, y una cabañera la recorría por su cresta hasta Sarsa de Surta y el castillo de Boltaña. Actualmente la mayor parte de la cabañera es una pista, por la cual subimos ahora. Nos vamos a jalar 900mts de desnivel del tirón, sin rampas duras, pero siempre continuadas, dejando atrás la ermita-mirador de San Gregorio, las casas de San Pelegrín y al fin llegar al mesón de Sevil, que ahora es refugio sin guarda, pero que muchos años ha debió ser un lugar muy animado y transitado por viajeros, comerciantes y ganaderos.
Cuando llegamos y nos pusimos a darle al bocadillo, unas parejas aprovechaban el rato preparando un asado en el fuego del mesón (nota mental para una futura vuelta) y dándonos una envidia…

De Sevil cogimos una nueva pista que nos iba a llevar en dirección de vuelta, con tendencia de bajada. Al poco nos desviamos por un senderito ciclable de ida y vuelta que nos permitió visitar los pozos de nieve de Campo Luengo. El primero, con techo abovedado de crucería resulta espectacular!!!!
Proseguimos y donde la pista se convierte en sendero aparcamos las bicis para disfrutar de otro de los puntos extraordinarios de la ruta: el abrigo de Chimiachas, en una de las paredes del barranco del mismo nombre, que contiene la pintura rupestre de un ciervo espectacular, una de las grandes pinturas de arte levantino de la península. El ambiente del paseo (160mts de desnivel y media hora larga de ida y vuelta) resulta fabuloso, pues nos introducimos en un barranco estrecho y abrupto, donde el agua ha erosionado con gusto las paredes. Tienes la sensación de haber retrocedido hasta un paisaje neolítico.
De vuelta a las bicis no lo sabemos, pero la próxima hora de ruta va a aproximarse al éxtasis supremo…

Acaba la pista y continúa un sendero buenísimo, técnico y pedregoso (pedregoso hasta para Guara, alguno ya sabe a qué me refiero…) colgado por unos riscos, con unas vistas fabulosas del vallón por el que hemos subido pedaleando antes y del Tozal de Guara al fondo. Sublime.
El camino se hace más rápido y accesible, aunque muchas curvas no se ven por la maleza y más de una vez nos metemos campo a través. Llegamos a una curva… y los ojos se van del sendero, se quedan fijos de frente, al brutal cortado que tenemos allá adelante: los precipicios excavados del cañón del río Vero. Unas paredes con tonalidades amarillentas, rojizas, blanquecinas, decenas de abrigos o covachas horadadas hace milenios por el agua. La combinación del frenetismo del descenso con estas visiones resulta abrumadora, nos pone los pelos de punta. Tiramos docenas de fotos y ya contentos como para un mes nos subimos a las bicis… ingenuos!!!

El sendero continúa trepidante, más piedras, más curvas, más velocidad, más paisaje, más madera!!!!!!!!
Un buen rato después salimos a una pista, con las piernas temblando de la emoción, y siempre con el omnipresente Vero muy abajo, a nuestra zurda. Medio km de esta pista que desemboca en las balsas de Basacol, lugar de abastecimiento de agua para Alquézar, que ha sido reconvertido en unas piscinas que recuerdan Roma, empedrados, escaleras por las que se vierte la corriente de una balsa a otra, árboles, césped, mesas y bancos. Mucho dinero gastado con mucho gusto.
Pero al tajo, que el camino sigue!!! Trialera para abajo, cada vez más enchufados, van apareciendo ante nosotros las murallas y torreones de Alquézar, los cortados de las paredes, las hileras de almendros y oliveras… el paisaje es mágico, el camino también, el éxtasis aumenta!!!

Y va a llegar a su clímax con lo que falta: Villacantal. Nos tiramos a tumba abierta por el descenso de Villacantal, hasta el puente del mismo nombre, que cruza el Vero allí abajo entre farallones de caliza. Es el camino por el que suben del río los barranquistas que han realizado el descenso del cañón del Vero. Un sendero excavado en una ladera muy vertical, con curvas cerradísimas y enlazadas (de las que si mueves piedras con las ruedas luego te caen encima en la siguiente curva) y una diagonal final apoteósica, irracional, que se estrecha y empina conforme ves acercarse el verde del agua. Derrapada salvaje cuando llegamos abajo, tiramos las bicis a cascarla y nos miramos con los ojos brillantes y la sangre hirviendo... un momento donde todo lo que se dice suena a verdad absoluta y venderías tu alma por volver a estar en lo alto del sendero de nuevo.

Recuperados como buenamente podemos del estado de shock porteamos las bicis un trecho de barranco hasta encontrar la pista que sube de vuelta a Asque. Para enfriar los ánimos, 1/2 Km. al 20-25% de desnivel. Y luego aún un trozo más hasta llegar a los coches. Pero ya todo importa poco, el día ha sido perfecto, 7 horas de monte, la cabeza como nueva, las piernas agotadas, y el corazón contento.
Qué mas podemos pedir???

24 feb 2009

Jorobas y aristas



El pasado viernes nos fuimos Oriol, Oliver, Moskowa y yo hasta la pista de Sensa para raquetear el cordal de Basones, un cerro ondulado y desierto que enlaza Cuello Ratón y Castillo Mayor con San Vicenda y Cuello Viceto, separadolos valles de Escuaín, Airés y Añisclo. A su vez es justo la frontera sur-este del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Tuvimos suerte con el día, soleado y no excesivamente cálido, aunque el aire estaba brumoso y las fotos perdían nitidez en la lejanía. Desde el Cordal disfrutamos de una vista magnífica de Añisclo, de las Tres Marías, del Collado Añisclo, de Gurrundué y de los Treserols.


Una excursión sencilla, no muy larga pero que ya ronda los 1000m de desnivel positivo acumulado, con el subeybaja hasta llegar al tozal de Basones (2150m), punto culminante de la excursión.
PD: las fotos 2, 4, 7 y 8 son cortesía de Oriol Morgades

17 feb 2009

American Gods, un libro extraño

Voy a seguir con mi idea de comentar aquí los libros que leo y me resultan lo suficientemente interesantes para reseñarlo. Este caso es curioso, porque si bien no es un mal libro, tampoco me ha llenado, y le veo carencias por muchos lados. Y sin embargo, por su originalidad, merece la pena hablar de él.

De un prolífico y variado escritor (libros, cómics, guiones de cine) me hablaron para bien hace unos meses. Su nombre: Neil Gaiman. Su obra cumbre: un cómic llamado “The Sandman”. Una recomendación: “American Gods”.
Con esta vasta información me hice con un ejemplar del susodicho, y cerca de dos meses he tardado en leerlo. Entre tanto han circulado otros libros por mi mesilla, pero este sólo se prestaba a ser leído en momentos especiales, luminosos, para combatir el oscurismo del autor, en ocasiones totalmente innecesario.
Innecesario esto y más cosas, pues no hay otra palabra que mejor explique las carencias que tiene esta lectura. Una gran cantidad de apuntes sexuales más o menos explícitos colocados sin sentido alguno, por que sí. Si los quitas la historia ni empeora ni mejora. Una escritura, como digo, oscura, con pasajes que crees que tendrán sentido más adelante pero que se pierden en la madeja de hilos que es la trama. Un lenguaje que busca llenarse de simbolismos y cae en la autocomplacencia, se enreda a sí mismo en ocasiones. Y abusa del insulto a discreción.
Con la excusa de “humanizar” a los dioses, Gaiman les dota de todos los fallos del ser humano, pero hace demasiado hincapié en los “fáciles”, en los que todos apuntaríamos como debilidades humanas. Y choca porque otras partes del libro si que poseen una gran elaboración.
Igual me equivoco pero toda esta colección de innecesariez responde al tipo de público objetivo del libro. No deja de ser curioso que el autor, irlandés, hable de EEUU de cabo a rabo. Puede que tenga algo que ver en el acabado final del libro.
Profundo pero barriobajero.

Pero basta de palos, porque es un buen libro, por mucho que le falte pulimento. La historia es genial, absorbente, novedosa, intrigante…
Inmigración, América (EEUU) es un país creado en base a los inmigrantes, que han llegado de todo el globo para asentarse en esta vasta tierra. Y cada grupo ha llegado con sus ilusiones, sus esperanzas, sus miedos, sus deseos, sus tristezas… y sus dioses. Dioses a los que siguen adorando aún fuera de su país natal. Dioses que viven, son corpóreos y crecen o menguan en poder dependiendo de la creencia de la gente. Son dioses que trabajan en supermercados, bares, o el gobierno. Dioses que roban o se prostituyen, dioses que mendigan o dioses que asesinan. Dioses antiguos, viejos, “clásicos”. Dioses temerosos.
Temerosos de los nuevos dioses que están acaparando la atención de los americanos: la televisión, Internet, Hollywood, las ciudades, el consumo, los coches… todos ellos personificados en individuos elegantes, nuevos, “a la moda”.

Esta división va a generar los conflictos que se narran en el libro, tanto en la realidad como en la onírica de Sombra, el protagonista utilizado para contar la historia.
Sombra es un ex-convicto que sale de la cárcel para reunirse con su mujer…que muere en un accidente de tráfico junto con su mejor amigo. Sin otra cosa que hacer se ve contratado por Wednesday, un timador aficionado al Jack Daniel´s, a los coches viejos y a las mujeres.

La historia se enrosca como el muérdago en las ramas de un árbol, da vueltas, con tramos más interesantes que otros, nos presenta una corte de dioses variada y amplia, nos muestra la necesidad de actuar para sentirnos vivos, de pensar. Está cargada de nostalgia por un mundo que se va (que ya se ha ido) y por otro que ha llegado, donde no caben todos los recuerdos pasados.
Presenciamos unos cuantos diálogos profundos, que hacen que reflexionemos, que nos hacen formular una pregunta tras otra, y éste es quizás la mayor virtud del libro como tal, más que entretenernos o ilustrarnos. Sólo al final el libro se me hace medianamente entretenido, por lo general costaba leer más de 20-30 páginas seguidas, porque su línea argumental es difusa (no tiene porqué ser algo en su contra, más bien al revés) y porque satura e invita a parar y reflexionar sobre lo leído.

Estoy seguro que tendrá más alabanzas que detractores, especialmente porque lo leerá un público abierto a este estilo (al que no le guste este tipo de fantasía creo que le costará leerlo), y puede que hasta se convierta en un libro de culto para un nicho de gente. Sería predecible.