Sobrarbe es mi vida, gente sencilla y parajes únicos. El lugar donde mis cenizas, dentro de muchos años espero, abonaran nuevos bosques y praderas.

12 mar 2009

Nothing's gonna change my World


Siempre que redacto una crónica sobre un viaje, una vivencia o una aventura, espero primero a que algo o alguien me de un punto de inspiración para relacionar todo lo vivido con un mensaje entrelazado.
Hoy, escuchando la radio en el camión, el programa “Asuntos propios” de RNE1 (muy recomendable), ha pinchado una canción, “Across the Universe”, originaria de los Beatles, cantada por Fiona Apple.
Da la casualidad que el año pasado la original de los Beatles fue radiada por la NASA al espacio, en una mezcla de homenaje-aniversario y señal de existencia. Y da la casualidad que el estribillo me ha regalado la inspiración: “Nothing's gonna change my World”

Porque esta es la idea que me da vueltas por la cabeza volviendo del Montseny, nadie va a cambiar mi mundo. Nadie tiene que romper la perfección de unos momentos tan especiales. Pase lo que pase, venga quien venga, no podría renunciar jamás a esto.

Es muy fácil relatar los apretones y abrazos que nos esperaban en El Brull, pero no hay manera de plasmar cómo te hacen sentir. Cualquiera puede sacar una foto del comedor de la casa rural, pero nunca aparecerá en ella el calor que se respiraba.
Volver a encontrar a los de siempre, conocer a nuevos compañeros, reírte y dar pedales con ellos. Vaya gozada!!!

Dejas atrás el resto de tu vida y tus problemas mientras escalas el Coll Formic o ruedas por el Pla de la Calma, un altiplano áspero y desértico que termina tan abruptamente como empieza, perdido entre los densos bosques que caen en cascada por las abruptas laderas del macizo.

Podremos grabar los descensos a ciegas entre la vegetación que inunda el camino, esquivando ramas y piedras, pero no hay forma de que el vídeo copie la adrenalina que fluye como una droga por las venas.

Puedes ver el menú que nos esperaba a mitad camino, butifarra, vino, patatas caseras, ensaladas… pero a qué sabe sentados al sol en un balcón privilegiado, con hambre por el cansancio y entre risas y discusiones??

800mt desnivel, 10km. El gps marca las cifras de forma aséptica e impersonal, son datos importantes aunque no cuenta las gotas de sudor que nos caen de la frente mientras gira la transmisión, ni dice nada del éxtasis que sientes al llegar a la cima, mientras recuperas la respiración y colocas las protecciones para el descenso.

GR5. Ninguna foto, ninguna de estas palabras, ningún instante de grabación, ninguna explicación de palabra que te den va a lograr que sonrías como lo hago yo ahora mientras recuerdo los escalones, los peraltes, las diferentes trazadas, las curvas…y vuelvo a tener los pelos como escarpias.

Calçotada de por medio recordamos las anécdotas del día, planeamos los próximos retos y reuniones, nos emocionamos con los vídeos de otras quedadas, bebimos y brindamos, disfrutamos, reímos, soñamos. Nothing's gonna change my World.

Y el domingo… Camí Ral, singletrack interminable, Moendurers de l´Obac, vistas magníficas, ambiente espectacular, más de lo mismo, parrillada de cosas que no puedes tocar y que alimentan por varias semanas. Menú no apto para cardíacos, la guerra en cada curva, “Livin´ on the edge” que cantaría Aerosmith, dolor de piernas y brazos, calor, problemas mecánicos, vegetación conquistando el sendero, brutal ración de piedras, “Shake your money maker” dirían los Black Crowes.

Y de colofón jartá de pizcas en una bodega, más maquinación de planes en nuestra realidad paralela, más risas y más compartir. Repartir abrazos que duran mucho más que el simple contacto físico y volver a casa con el baile húmedo en los ojos.

Cansado, apaleado, catatónico, añorante, el lunes fue una bofetada de realidad. Bienvenida sea pues simboliza que aún quedan rincones donde la vida real no llega. Donde sólo yo, tu, nosotros, podemos gritar: “Nobody's gonna change our World“

28 feb 2009

Un día inolvidable


Comenzamos en Asque, pueblecito del alto Somontano, en la Sierra de Guara, a donde llegamos, como siempre (tarde), Oriol, Angelón y yo. Allí nos espera Xavi, puntual como de costumbre. Felicitamos su reciente paternidad y echamos un bocado antes de empezar, que la jornada tiene tela…
Hoy, por fin, acometemos un recorrido que Angelón lleva puliendo tiempos, con la ayuda de varios tracks de Carlos Javierre. Queremos visitar el río Vero, el impresionante pueblo de Alquézar, el Mesón de Sevil y alguna sorpresa por el camino…
De Asque tomamos una pista que llanea con tendencia al descenso en dirección al Vero, que finalmente se convierte en sendero, corto pero divertido, escalonado y técnico que finaliza en el mismo cauce del río. Es una pena los pasamanos de seguridad que han puesto, totalmente innecesarios, ya que apenas hay peligro de caída y afean las fotos.
Cruzaremos el Vero por el puente del molino, edificio este que bien merece una ojeada, porque si bien poco restaurado, es muy bonito. Como tantas cosas por estas sierras, es de propiedad francesa.

Guara es famosa por sus cañones deportivos, y muchos de ellos fueron “descubiertos” y puestos en valor por franceses. Venían aquí a hacer lo que les estaba prohibido en su país (aun recuerdo de crio como pasaban por Ainsa coches y motos de raid que venían a navegar las pistas del parque, algo totalmente prohibido al otro lado de la frontera). Total que ellos empezaron a explotar y apreciar esta zona, y como consecuencia muchos se han instalado aquí y tienen diversos negocios, casas, empresas…

Dejando a un lado la historia, la ruta continúa. Ahora por una pista durísima que nos va a llevar al pueblo de Alquézar. La última parte de la subida nos desviamos por un sendero entre olivos y muros que nos mete directamente en el pueblo, en vez de rodearlo, porque es parada obligatoria. Bueno, parada parada…porque no dejamos de ciclar sus calles y plazas, siempre en pendiente, y de hacer fotos a todo lo que se menea. En tiempos fue un baluarte fundamental de los musulmanes, una plaza fuerte defendida de manera natural por los acantilados del vero y las estribaciones de la sierra de Sevil.

Precisamente allí es donde nos dirigimos a continuación, a Sevil, sierra que de norte a sur aprisiona el río Balced en uno de los cañones más salvajes de España. Dicha sierra fue durante siglos la principal vía de comunicación entre el Somontano y el Sobrarbe, y una cabañera la recorría por su cresta hasta Sarsa de Surta y el castillo de Boltaña. Actualmente la mayor parte de la cabañera es una pista, por la cual subimos ahora. Nos vamos a jalar 900mts de desnivel del tirón, sin rampas duras, pero siempre continuadas, dejando atrás la ermita-mirador de San Gregorio, las casas de San Pelegrín y al fin llegar al mesón de Sevil, que ahora es refugio sin guarda, pero que muchos años ha debió ser un lugar muy animado y transitado por viajeros, comerciantes y ganaderos.
Cuando llegamos y nos pusimos a darle al bocadillo, unas parejas aprovechaban el rato preparando un asado en el fuego del mesón (nota mental para una futura vuelta) y dándonos una envidia…

De Sevil cogimos una nueva pista que nos iba a llevar en dirección de vuelta, con tendencia de bajada. Al poco nos desviamos por un senderito ciclable de ida y vuelta que nos permitió visitar los pozos de nieve de Campo Luengo. El primero, con techo abovedado de crucería resulta espectacular!!!!
Proseguimos y donde la pista se convierte en sendero aparcamos las bicis para disfrutar de otro de los puntos extraordinarios de la ruta: el abrigo de Chimiachas, en una de las paredes del barranco del mismo nombre, que contiene la pintura rupestre de un ciervo espectacular, una de las grandes pinturas de arte levantino de la península. El ambiente del paseo (160mts de desnivel y media hora larga de ida y vuelta) resulta fabuloso, pues nos introducimos en un barranco estrecho y abrupto, donde el agua ha erosionado con gusto las paredes. Tienes la sensación de haber retrocedido hasta un paisaje neolítico.
De vuelta a las bicis no lo sabemos, pero la próxima hora de ruta va a aproximarse al éxtasis supremo…

Acaba la pista y continúa un sendero buenísimo, técnico y pedregoso (pedregoso hasta para Guara, alguno ya sabe a qué me refiero…) colgado por unos riscos, con unas vistas fabulosas del vallón por el que hemos subido pedaleando antes y del Tozal de Guara al fondo. Sublime.
El camino se hace más rápido y accesible, aunque muchas curvas no se ven por la maleza y más de una vez nos metemos campo a través. Llegamos a una curva… y los ojos se van del sendero, se quedan fijos de frente, al brutal cortado que tenemos allá adelante: los precipicios excavados del cañón del río Vero. Unas paredes con tonalidades amarillentas, rojizas, blanquecinas, decenas de abrigos o covachas horadadas hace milenios por el agua. La combinación del frenetismo del descenso con estas visiones resulta abrumadora, nos pone los pelos de punta. Tiramos docenas de fotos y ya contentos como para un mes nos subimos a las bicis… ingenuos!!!

El sendero continúa trepidante, más piedras, más curvas, más velocidad, más paisaje, más madera!!!!!!!!
Un buen rato después salimos a una pista, con las piernas temblando de la emoción, y siempre con el omnipresente Vero muy abajo, a nuestra zurda. Medio km de esta pista que desemboca en las balsas de Basacol, lugar de abastecimiento de agua para Alquézar, que ha sido reconvertido en unas piscinas que recuerdan Roma, empedrados, escaleras por las que se vierte la corriente de una balsa a otra, árboles, césped, mesas y bancos. Mucho dinero gastado con mucho gusto.
Pero al tajo, que el camino sigue!!! Trialera para abajo, cada vez más enchufados, van apareciendo ante nosotros las murallas y torreones de Alquézar, los cortados de las paredes, las hileras de almendros y oliveras… el paisaje es mágico, el camino también, el éxtasis aumenta!!!

Y va a llegar a su clímax con lo que falta: Villacantal. Nos tiramos a tumba abierta por el descenso de Villacantal, hasta el puente del mismo nombre, que cruza el Vero allí abajo entre farallones de caliza. Es el camino por el que suben del río los barranquistas que han realizado el descenso del cañón del Vero. Un sendero excavado en una ladera muy vertical, con curvas cerradísimas y enlazadas (de las que si mueves piedras con las ruedas luego te caen encima en la siguiente curva) y una diagonal final apoteósica, irracional, que se estrecha y empina conforme ves acercarse el verde del agua. Derrapada salvaje cuando llegamos abajo, tiramos las bicis a cascarla y nos miramos con los ojos brillantes y la sangre hirviendo... un momento donde todo lo que se dice suena a verdad absoluta y venderías tu alma por volver a estar en lo alto del sendero de nuevo.

Recuperados como buenamente podemos del estado de shock porteamos las bicis un trecho de barranco hasta encontrar la pista que sube de vuelta a Asque. Para enfriar los ánimos, 1/2 Km. al 20-25% de desnivel. Y luego aún un trozo más hasta llegar a los coches. Pero ya todo importa poco, el día ha sido perfecto, 7 horas de monte, la cabeza como nueva, las piernas agotadas, y el corazón contento.
Qué mas podemos pedir???

24 feb 2009

Jorobas y aristas



El pasado viernes nos fuimos Oriol, Oliver, Moskowa y yo hasta la pista de Sensa para raquetear el cordal de Basones, un cerro ondulado y desierto que enlaza Cuello Ratón y Castillo Mayor con San Vicenda y Cuello Viceto, separadolos valles de Escuaín, Airés y Añisclo. A su vez es justo la frontera sur-este del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido.

Tuvimos suerte con el día, soleado y no excesivamente cálido, aunque el aire estaba brumoso y las fotos perdían nitidez en la lejanía. Desde el Cordal disfrutamos de una vista magnífica de Añisclo, de las Tres Marías, del Collado Añisclo, de Gurrundué y de los Treserols.


Una excursión sencilla, no muy larga pero que ya ronda los 1000m de desnivel positivo acumulado, con el subeybaja hasta llegar al tozal de Basones (2150m), punto culminante de la excursión.
PD: las fotos 2, 4, 7 y 8 son cortesía de Oriol Morgades

17 feb 2009

American Gods, un libro extraño

Voy a seguir con mi idea de comentar aquí los libros que leo y me resultan lo suficientemente interesantes para reseñarlo. Este caso es curioso, porque si bien no es un mal libro, tampoco me ha llenado, y le veo carencias por muchos lados. Y sin embargo, por su originalidad, merece la pena hablar de él.

De un prolífico y variado escritor (libros, cómics, guiones de cine) me hablaron para bien hace unos meses. Su nombre: Neil Gaiman. Su obra cumbre: un cómic llamado “The Sandman”. Una recomendación: “American Gods”.
Con esta vasta información me hice con un ejemplar del susodicho, y cerca de dos meses he tardado en leerlo. Entre tanto han circulado otros libros por mi mesilla, pero este sólo se prestaba a ser leído en momentos especiales, luminosos, para combatir el oscurismo del autor, en ocasiones totalmente innecesario.
Innecesario esto y más cosas, pues no hay otra palabra que mejor explique las carencias que tiene esta lectura. Una gran cantidad de apuntes sexuales más o menos explícitos colocados sin sentido alguno, por que sí. Si los quitas la historia ni empeora ni mejora. Una escritura, como digo, oscura, con pasajes que crees que tendrán sentido más adelante pero que se pierden en la madeja de hilos que es la trama. Un lenguaje que busca llenarse de simbolismos y cae en la autocomplacencia, se enreda a sí mismo en ocasiones. Y abusa del insulto a discreción.
Con la excusa de “humanizar” a los dioses, Gaiman les dota de todos los fallos del ser humano, pero hace demasiado hincapié en los “fáciles”, en los que todos apuntaríamos como debilidades humanas. Y choca porque otras partes del libro si que poseen una gran elaboración.
Igual me equivoco pero toda esta colección de innecesariez responde al tipo de público objetivo del libro. No deja de ser curioso que el autor, irlandés, hable de EEUU de cabo a rabo. Puede que tenga algo que ver en el acabado final del libro.
Profundo pero barriobajero.

Pero basta de palos, porque es un buen libro, por mucho que le falte pulimento. La historia es genial, absorbente, novedosa, intrigante…
Inmigración, América (EEUU) es un país creado en base a los inmigrantes, que han llegado de todo el globo para asentarse en esta vasta tierra. Y cada grupo ha llegado con sus ilusiones, sus esperanzas, sus miedos, sus deseos, sus tristezas… y sus dioses. Dioses a los que siguen adorando aún fuera de su país natal. Dioses que viven, son corpóreos y crecen o menguan en poder dependiendo de la creencia de la gente. Son dioses que trabajan en supermercados, bares, o el gobierno. Dioses que roban o se prostituyen, dioses que mendigan o dioses que asesinan. Dioses antiguos, viejos, “clásicos”. Dioses temerosos.
Temerosos de los nuevos dioses que están acaparando la atención de los americanos: la televisión, Internet, Hollywood, las ciudades, el consumo, los coches… todos ellos personificados en individuos elegantes, nuevos, “a la moda”.

Esta división va a generar los conflictos que se narran en el libro, tanto en la realidad como en la onírica de Sombra, el protagonista utilizado para contar la historia.
Sombra es un ex-convicto que sale de la cárcel para reunirse con su mujer…que muere en un accidente de tráfico junto con su mejor amigo. Sin otra cosa que hacer se ve contratado por Wednesday, un timador aficionado al Jack Daniel´s, a los coches viejos y a las mujeres.

La historia se enrosca como el muérdago en las ramas de un árbol, da vueltas, con tramos más interesantes que otros, nos presenta una corte de dioses variada y amplia, nos muestra la necesidad de actuar para sentirnos vivos, de pensar. Está cargada de nostalgia por un mundo que se va (que ya se ha ido) y por otro que ha llegado, donde no caben todos los recuerdos pasados.
Presenciamos unos cuantos diálogos profundos, que hacen que reflexionemos, que nos hacen formular una pregunta tras otra, y éste es quizás la mayor virtud del libro como tal, más que entretenernos o ilustrarnos. Sólo al final el libro se me hace medianamente entretenido, por lo general costaba leer más de 20-30 páginas seguidas, porque su línea argumental es difusa (no tiene porqué ser algo en su contra, más bien al revés) y porque satura e invita a parar y reflexionar sobre lo leído.

Estoy seguro que tendrá más alabanzas que detractores, especialmente porque lo leerá un público abierto a este estilo (al que no le guste este tipo de fantasía creo que le costará leerlo), y puede que hasta se convierta en un libro de culto para un nicho de gente. Sería predecible.

14 feb 2009

Un instante de perfección absoluta:


Desde hace bastantes años he aprendido que la felicidad plena me la proporcionan momentos puntuales y tal vez anónimos en lo que es el devenir general de mi vida.

Me puedo poner inmensamente contento cuando el trabajo va bien, el día ha sido muy provechoso o he cerrado un gran trato. O cuando he tenido una cena entre amigos maravillosa, una relación va bien, recibo una sorpresa inesperada o me emociono con la selección española de baloncesto. O cuando me siento orgulloso de mis padres, mi hermana, mi negocio…
No cabe duda que son momentos felices, pero quizá su alargada permanencia en el tiempo (horas, días, meses, años) los atempera.

Son los flashes que duran la décima parte de la décima parte de un segundo los que, como se dice coloquialmente, valen una vida.
Instantes de perfección absoluta que me producen un escalofrío por todo el cuerpo, que consiguen que me salten las lágrimas, que permiten que el tiempo se detenga el intervalo entre dos latidos.
Destellos prístinos donde el cuerpo se queda en paz absoluta, el cerebro manda la orden de segregar litros de endorfinas, la vida tiene sentido, y yo me reconozco a mí mismo como realmente soy.

Da igual que muchos de esos momentos se olviden a los pocos días. Da igual que incluso a veces pases por el sitio exacto cien veces y no vuelvas a sentir lo mismo. Es indiferente que sean tan personales que no se puedan compartir nunca (incluso cuando ocurre y estoy acompañado de otra persona muy afín, que también reconoce el instante como propio, cada uno lo percibimos individualmente) por mucho que se hable de ellos.
Mi teoría* es que ocurre por puro reconocimiento. En la parte inconsciente de mi cabeza se forman “imágenes” en base a recuerdos, anhelos, memoria instintiva, yo que sé. Y cuando te encuentras de golpe con un instante calcado a esas “imágenes”, se produce un efecto de reconocimiento que desata estos sentimientos.

Alcanzar un collado en la montaña y descubrir el paisaje que oculta al otro lado es sobrecogedor..
Volver en coche a Ainsa y al llegar por Abizanda disfrutar de todo el Pirineo blanco ante ti.
Un gesto de ternura entre una madre y su hijo en la calle.
Despertar y redescubrir a la persona que tienes durmiendo a tu lado abrazándote.
Concluir un descenso en bici de vértigo y sentir el cansancio y el éxtasis en el preciso instante que las ruedas se detienen.
Disfrutar del instante en que una marmota silba para avisar al resto del peligro.
Un abrazo que no esperas…

*Teoría empíricamente demostrada en base a estudios realizados por el departamento de biología de UCLA en conjunto con las pruebas aportadas por el telescopio Hubble de la NASA y publicada en las revistas European Journal of Anatomy, Science Magazine y El Jueves.

29 ene 2009

Naburrada invernal

Hablamos 2 minutos por teléfono y ya estaba todo organizado.

Una semana y unas docenas de mails después estaba conduciendo hacia Pamplona.
Como llego pronto y Antonio aún está currando me doy una vuelta por la zona vieja de Pamplona, la plaza del castillo, calle estafeta y demás. Me topo con una vinotera, y ya se sabe que al igual que la polilla a la llama, me tiro pa dentro y la dueña me recomienda unos vinos navarros, qué baratos parecen comparados con los somontanos, a ver como saben!!
Ya ha llegado Antonio y me lleva en un paseo rápido al mirador de las murallas, el caballo blanco, un rincón precioso y privilegiado de la ciudad.
Aprisa y corriendo marchamos a Mendigorría, a casa de Antonio donde Encarni nos espera con unos canelones de muerte (Gracias!!!!) Charramos mientras esperamos a los demás, Toronaga, Jim, el Jipi y sus respectivas, con los que pasamos una velada deliciosa, entre unos vinos de una calidad tremenda, una comida espectacular y el grandioso vídeo de Potx “Ainsa 2008”

Al día siguiente madrugamos y marchamos para Arraioz en Baztán, donde nos juntamos la tropa: los de la cena más Peio, Carlos y Mikelito. Dejamos unos coches allí y marchamos con otros hasta el puerto de Artesiaga, desde donde empezamos a ciclar directamente por una pista nevada que sube monte arriba. La nieve no está helada y se hace duro subir resbalón tras resbalón.
Llegado un momento abandonamos la pista y ladera hacia arriba comenzamos el trozo de porteo de la ruta por entre unas lomas que desembocan en la cima del monte Okolin (1362m). Una gozada las vistas, la reacción asombrada de los esquiadores y montañeros que se cruzan con nosotros y la bajada a tumba abierta por la ladera opuesta.
Son escasos 2-3 minutos, pero compensan toda la subida bici al hombro, toda la sudada. Es una sensación de libertad total, de correr sobre un alambre, porque al mínimo fallo te caes de la bici debido al agarre tan escaso en nieve. Berreamos como descosidos, sorteando losas, saltándolas y derrapando como niños.

Al acabar la nieve enganchamos un sendero entre hayas que discurre paralelo a un arrollo valle abajo hasta el antiguo monasterio de Belate, parada de muchos peregrinos.
Paramos ahí cerca de echar un bocado: queso, vino, embutidos varios y chocolate para reponer fuerzas. El día es espectacular, sol y temperatura agradable, dan ganas de echarse una siesta ahí mismo.


Proseguimos por una calzada romana que aún conserva algunos miliarios http://es.wikipedia.org/wiki/Miliario y que se mete entre un bosque con unos recodos de postal. El sendero se hace resbaladizo por tanta humedad y hojas, de hecho en una curva rápida muerdo el polvo a lo grande, por suerte sin consecuencias más allá de algún arañazo.
Dejamos la calzada y bajamos por el sendero más bonito del día, divertido y veloz.
Este sendero acaba súbitamente en una barranquera embalsada de la que sale un canal que se pierde ladera adelante…
Apenas nos detuvimos unos minutos, el tiempo suficiente para que les diese una clase de Street y enfilamos el canal, cuya parte superior nos recordaba más a un sendero que a unas losas de cemento, porque estaba completamente cubierta de tierra, piedras, hojas, ramas…y aunque llano, cansaba pedalearlo.

Seguimos el canal hasta la finalización, pasando por laderas llenas de hojas y árboles pelados, otras yermas y amarillas, atravesamos regatas y barrancos furiosos, pasos expuestos tallados en la roca, y ciclamos la última parte del canal, que iba descubierto, por encima de uno de los muros, con peligrosa caída en ambas direcciones…


Finalmente el camino nos devolvió a Arraioz por pistas, sendas y asfalto, donde nos esperaban unas bien merecidas birras!!!

Tras el feedback de la ruta montamos en los coches a buscar los que habíamos dejado en el alto de Artesiaga y volvimos a Pamplona, donde tras una ducha nos esperaba la sociedad gastronómica de Alberto para darnos un homenaje de txuletón y donde volvimos a revisar el vídeo de Ainsa 2008 no sea que se nos hubiese escapado algo…
De allí pa casa de Antonio, ya pasadas las 3, y con un sueño que más bien parecían ganas de hibernar, ni me digné a sacar las zapatillas pa ponerlas a secar, algo que lamenté profundamente al día siguiente :(

El domingo una grupeta más escasa nos marchamos hasta Azorrit para subir la Peña Izaga (1361m), que según los nativos contaba con una bajada en la que gastar varios pañales, y que ya adelanto, no defraudó pese a las inmensas expectativas, más bien todo lo contrario.
Tras un encuentro con un lejano familiar en el pueblecito (que chicote es el mundo) Antonio, Alfonso, Alberto, Javi y yo comenzamos a subir las cuestas que nos iban a llevar a la ermita de San Miguel, perras como ellas solas, aunque paradójicamente el frío y la nieve que cubría casi toda la subida iba a hacérnosla un poco más llevadera.
Cerca de la ermita nos adelantaron una grupeta de

AUTENTICOSHIJOSDELAGRANPERRAENQUAD
pegando acelerones y lanzando piedras a todos lados, y una vez en ella echamos un bocado y bici a la chepa a cubrir los últimos 150mt de desnivel, que eran por sendero inciclable mayormente.
Arriba hacía frío, estaba todo pelado por el aire, pero las vistas bien merecían la pateada!!!
Luego la bajada, que, como digo, fue acojonante, primero por un pinar lleno de curvas, luego atravesamos un caxigar cerrado y serpenteante con una caja de sendero exigua y una vez salidos del bosque unos terreros margosos y pedregosos, escalonado y trepidante!!!
Es una bajada que cunde una barbaridad, se hace larga y divertida, además al ser un terreno parecido al que tenemos aquí en Sobrarbe me encontraba a gusto y aun sin conocerlo pude exprimir las curvas y los “saltitos” al máximo.


Ya quedaba poco de fin de semana, nos fuimos despidiendo y yo marché a casa de Peio (vilmente escaqueado de la ruta) a ducharme y comer, y al rato ya estaba enfilando la carretera de vuelta a casa, completamente a contrasentido de los cientos de esquiadores que volvían a Navarra y el País Vasco de las estaciones de esquí oscenses. Lo que se perdieron!!!!
(Varias fotos cortesía del Marqués de Tulebras y el Talibán de Mendigorría)

26 ene 2009

Raqueteando Lalarri

Hace un par de fines de semana marchamos con Chus y Moskowa a darle a las raquetas por Pineta.
Pese a que el día pintaba regular y llovía en Ainsa, decidimos tirar p´alante a ver cómo estaba por Pineta, y resultó lo acertado porque aunque a ratos borrasqueaba, el tiempo dió un respiro y pudimos llegar hasta la cascada de Lalarri, a medio congelar.

Comenzamos con una preciosa subida por el hayedo que ocupa la ladera que hay detrás del Parador, con menos nieve de la esperada, con lo que las raquetas subieron atadas a la espalda. Es un hayedo antiguo, con unos ejemplares inmensos que se mezclan con los árboles más jóvenes. Entre tanta belleza ascendemos y sin darnos cuenta hemos llegado a la explanada de Lalarri.

Este valle colgante, tributario de Ordesa, cuenta con una amplísima plataforma por la que serpentea el río.

Aquí la nieve nos invita a calzar las raquetas para movernos con mayor facilidad, y el paseo hasta la cascada se convierte en una delicia, con el circo frente a nosotros y a los lados, y la inmensa pared de Pineta detrás, formando un cuadrado de verticalidad que nos encierra.

La vuelta la hicimos por la pista que rodea toda la parte baja del circo, lo que déjó alguna buena instantánea del valle atardeciendo.

20 ene 2009

Las hogueras de San Sebastián


Todos los años Enero es el mes de las hogueras y los Santos Barbudos. San Antón, San Beturian y San Sebastián, patrón de Ainsa y dia de la fiesta mayor del pueblo (que no de las fiestas) La nocturna víspera celebramos hogueras, y qué mejor marco para las mismas que las plazas del pueblo viejo.

Antes había muchas mas, pero aunque ahora somos bastantes menos, seguimos acogiendo con muchas ganas esta tradición.
Aunque siempre he ido a la hoguera del cruce de Ainsa, por estar viviendo abajo, mi familia tiene la tradición (sobre todo en la meoria de los vecinos) de pertenecer a las de arriba, en concreto a la de la Iglesia, que, como he comentado arriba, por falta de vecinos es una de las que ha dejado de prenderse. Así que los de la calle pequeña nos hemos ido a la hoguera de la plaza de Santo Domingo (la placeta)

Grandes y pequeños se juntan, rien, comen y beben hasta que el cuerpo aguanta, que en mi caso ha sido hasta casi la madrugada... al calor del fuego, ese hipnótico habitante de todas las casas que se precien de tales.

Tizoniando y trasegando se nos hicieron las mil, en estas hogueras que son lo mejor de Ainsa en lo que a fiestas se refiere.

No puedo evitar, por comparación, una foto de esa misma plaza hace muchos años, con una guapa zagala mirando a la cámara entre la multitud que por aquel entonces había.
A la sazón, muchos años después esa moza se convertiría en mi madre.

14 ene 2009

Ainsa 2008

Aqui os dejo un video erótico-festivo de las vacaciones de la Vieja Tronca en Ainsa en la primavera de 2008.
Potxito (Oscar) es un experto director de películas, pero en esta ocasión se ha superado. Conviene verlo sin prisas y con el volumen alto. Es teta de monja!!!


Ainsa 2008 from potxito on Vimeo.

7 ene 2009

Desnudando el horizonte

PlanetaMTB es una revista de bici de montaña que acaba de salir al mercado, y a primera vista llama la atención por la calidad de las fotos que publican. En ese aspecto es una gran mejora respecto a las otras revistas, mas clásicas y con fotografías más predecibles. Sobre los contenidos, es pronto para saber qué objetividad tienen, pero es de agradecer que traten de dar un aire fresco al análisis de las bicis, primando profundizar en los cuadros, la parte realmente esencial de la bici. Que tengan suerte!!

Hablo de ella porque gracias a una muy buena amiga http://alaguerraconminifalda.blogspot.com/ me han publicado la crónica de una ruta pirenaica por nuestra comarca, con unas cuantas fotos mías, de Angelón y de Oriol. Es una pena que no se vean todo lo bien que debería porque realmente el día dió unas fotos de órdago.
Ya hablé de esta salida aquí http://reynodesobrarbe.blogspot.com/2008/10/travesa-btt-al-pico-de-liena-el-reto.html
Esta es la crónica de marras, espero que os guste:

Hablando hace unos días con mi mejor amiga, que tiene vértigo y sigue sin entender qué diablos se me pierde por esas montañas, al explicarle por enésima vez mis razones se me ocurrió que las rutas, para ser inolvidables, aparte de dejarte físicamente reventado deben cumplir una especie de “Santísima Trinidad”: Paisajísticamente impactantes, técnicamente complicadas y por último, un componente diferencial, espiritual, que las haga únicas, que las dote de personalidad propia.
La última Pirenaica que nos arreamos entre pecho y espalda antes que la nieve cerrara con avidez los puertos tiene de todo esto, y en cantidades industriales.

En la parte norte de la comarca de Sobrarbe (Huesca), el pico de Liena o montaña de Ruego (como la llaman los ganaderos) se alza ligeramente por encima de los 2600mts, separando dos valles tan hermosos y diferentes como olvidados y ensombrecidos por la Bal Verde de Pineta: el valle del río Real y el circo de Barrosa.
La cara que da a Barrosa, como valle glaciar, es vertical, escarpada y está preñada de abismos que en ocasiones caen a pico más de 1300mts de desnivel. Perfecta para un descenso trialero, vertiginoso y en ocasiones suicida.
En cambio, su opuesta, al ser un valle fluvial es más agradecida, y su orografía regala enormes pastos al ganado y una pista forestal que nos deja prácticamente en la cima. Ideal para subir pedaleando…

Claro que la bajada era aún territorio ignoto, pues el antiguo camino de servicio del teleférico que subía a las minas de la cima estaba perdido y llevaba años sin usarse. ¿Minas? ¿Teleférico?
Si, ese componente que espolvoreado por toda la ruta le da su carácter mágico, imperecedero: la historia.

El interior del pico de Liena guardaba un tesoro en forma de mineral de plata y plomo, que fue extraído desde antaño, si bien fue en los inicios de 1900 cuando se creó todo el entramado industrial que aún se puede ver: teleféricos de vagonetas, edificaciones y bocas de minas a más de 2400mts de altitud. Todavía no soy capaz de imaginar cómo pudieron plantar las pilonas y subir el cable metálico por un terreno tan criminal.
Nosotros bajaremos con el recuerdo de esas gentes siempre presente, porque todo el rato el camino desciende siguiendo la hilera de pilonas, por debajo del cable, del que todavía cuelgan vagonetas llenas de mineral, morbosos adornos, recordatorio constante del ímpetu y tesón (y la inconsciencia) del hombre.
Pero ni tan siquiera hemos empezado a subir…

La salida debe hacerse de la gasolinera de Parzán (1100mts), desde donde en 3km de dura subida nos plantamos en Chisagües, diminuto y precioso pueblecito que es la puerta de entrada al valle del río Real, y punto final del asfalto (siempre parece que da alergia meter las ruedas de 2.50 por ahí).
Poco a poco ascendemos por la pista forestal, en muy buen estado, que se abre camino entre laderas todavía muy cerradas y llenas de bosque. Ya noto que no es mi día, hoy voy a sufrir muuuucho.
El valle se va abriendo progresivamente, tónica constante en la primera parte de la subida, que nos regala un paisaje fabuloso. Por encima de la pista, las laderas suben empinadas y repletas de coníferas, entre las que el otoño descubre unos pocos árboles caducos escondidos: hayas, fresnos, álamos o arces entre otros. Bajo la pista y hasta el cauce del río, el terreno natural en pendiente ha dejado paso, trabajo del hombre mediante, a las fajas escalonadas de cultivo, acompañadas de unas pocas bordas desperdigadas.
Ha comenzado el otoño con lluvias, lo que permite un contraste verdes/colores cálidos muy llamativo y fotogénico, además de obsequiarnos con el rumor del río bajando espumoso y bravo, farto de agua.
Mientras el valle continúa abriéndose, los árboles escaseando y las rampas endureciéndose, las montañas a nuestro alrededor van tomando forma. El Comodoto aún se alza imponente a nuestra izquierda con sus 2350mts, y de frente las estribaciones del Robiñena nos frenan y apuntan al cielo, a sus más de 3kms de altitud: acabamos de llegar al barranco de Petramula.

Hacemos una parada, estamos cerca de los 2000mts, el sol pega con fervor y ya hay gana.
¡Si es que apenas hemos empezado! Todavía estamos en el “culo” del valle, lo hemos recorrido entero y ahora toca lo más duro, ascender por entre los inmensos prados de Ruego, casi vacíos de ganado y yermos de vegetación tras unos meses intensos para las vacas y ovejas que los pastan de junio a noviembre.
La pista serpenteará entre ellos, si bien primero se pega a una pared vertical bajo la que fluyen hilos de agua que cruzan la pista y humedecen la tierra que, como recordatorio de su mineral, combina vetas negras con claras y rojizas.
Claro que ahora que hemos subido más, Comodoto no parece tan inmenso, y una hilera de picos blancos se comienza a vislumbrar a su espalda.
Media docena de curvas más adelante veo que Ángel ha parado a hacerme una foto e instintivamente me giro a ver el fondo: Monte Perdido. El macizo entero (Treserols lo llamamos aquí) destaca blanco y reluciente, acuchillando el cielo azul intenso. Espectacular.


A partir de aquí los sentidos se vuelven locos, como una brújula al lado de un imán. Se une la dureza de la subida con el pajarón que llevo; el brillo del sol que deslumbra y refleja en los prados que ascienden con fuerza hacia el horizonte, creando una sensación de cercanía irreal hasta la cumbre, todavía invisible; el paisaje hacia el oeste crece con cada curva que tomamos, con cada metro que ascendemos. Ya no son los tres dientes blancos del Monte Perdido, Cilindro y Soum de Ramond, es toda una quijada de picos: las Tres Marías, La Suca, Las Olas, Marboré, los Astazus, el pico Pineta…y siguen apareciendo uno tras otro, inacabables, como las olas del mar.

En que te das cuenta, has llegado…la cresta cimera se extiende ante ti. De frente las aristas y los corredores bajan verticales hacia Barrosa y a la izquierda… ¡Ay a la izquierda! El Robiñena y La Munia muestran sus inexpugnables caras este, que conforman el circo de Barrosa, una pared de 1500mts de puro vértigo.
La ascensión desde el fondo del valle hasta la punta de Liena es indescriptible. Cómo poco a poco las montañas cercanas van dejando paso a las más alejadas, desnudando el horizonte capa a capa, pico a pico.

Todavía tenemos que ciclar por la cresta unos 200mts, que saben a gloria, hasta el hito que marca la cumbre, donde comeremos extasiados en el mejor restaurante del mundo, como en cada ruta.
A calzarnos las protecciones y enchufarnos a la bajada, pero qué bajada…

Cuando nos enteramos que habían limpiado el camino del teleférico para subir desde Barrosa no pudimos resistir la tentación de ir a comprobarlo, aún en pleno enero. La subida con raquetas y tablas, nieve hasta la cintura y hielo se hizo épica en sí, aunque no pudimos discernir más que la primera parte del camino por la cantidad de nieve que había. Pero ya entonces Oriol, Tonino, Angelón, Juanillo y yo decidimos que teníamos que hacer la Travesía Real-Barrosa pasando por la punta de Liena.

Nos descolgamos de la cresta para coger una larga diagonal por una tasca muy empinada e irregular, que tras pasar por la boca de una mina deriva en varias zetas que rondan entre el imposible y el improbable. El camino es duro físicamente, cuesta mantener la bici en el sendero. Con tanta irregularidad y tanta piedra escondida entre la hierba constantemente vamos tirando de manillar y exprimiendo las suspensiones.
La tasca desemboca en unos corredores de avalancha muy expuestos que el camino corta diagonalmente entre algunas trazas de nieve, donde podemos correr más y coger ritmo de bajada, siempre con un piso contra peraltado y trialero. Hay que dejarse llevar por la bici y no mirar abajo, porque si vas despacio te caes, y si te caes…
Llegados a un punto, el camino se torna inciclable y bici a la chepa descendemos 200mts de desnivel por un terreno difícil, enriscado y aéreo, siempre con la presencia del cable del teleférico y las vagonetas sobre nuestros cascos.
Es el precio a pagar por esta aventura, y que la hacen desaconsejable a quien no sea muy sufrido y además trialero.
Claro que…los 500mts de desnivel finales son orgásmicos, dignos del mejor sendero que hayamos soñado.
Un montón de diagonales enlazadas por medio de un bosque de abetos de cuento. La pendiente justa, la dificultad media, la velocidad de vértigo, y las apuradas de frenada en las curvas, cerradísimas, brutales. Nos vamos turnando la cabeza del grupo, adelantándonos en las curvas, recortando la trazada por donde buenamente podemos, probando el suelo y berreando de éxtasis.
Los abetos se suceden borrosos, incorpóreos a nuestro paso, huele a ferodo y humedad, a monte y sudor…y ya se ha acabado. Ha pasado tan deprisa que si no me temblaran las piernas diría que ha sido un espejismo.
Como tampoco lo son los bocadillos y las birras en el bar de Parzán, digna corona para nosotros, que hoy nos sentimos reyes del mundo.